Varios hechos sorprendentes


 

¿Viaje al Cielo?


El 12 de junio de 1966 tuvo lugar un hecho que ya no sé cómo calificar y que Maria Concepción había anunciado con anterioridad : Fue llevada al Cielo por los Angeles.

 

Un hecho similar ha ocurrido recientemente con 2 de los videntes de Medjugorje a los que Nuestra Señora llevó al Cielo y desaparecieron, físicamente, de la tierra durante varias horas.

 

Pes bien, ese día, Maria Concepción se puso unos pantalones debajo de la falda, según me explicó, porque iba a ser elevada hacia el Cielo y quería estar bien "tapada". Cogió una gran cantidad de Rosarios y ante la mirada expectante de muchas personas, dijo que iba a recoger hierba. Se alejó unos metros, pero varias personas la siguieron y comprobaron cómo se iba elevando hasta desaparecer.

 

Eran las doce y media del día.

 

Maria Concepción había desaparecido.

 

Dos horas y media después, hacia las tres de la tarde, varias personas la vieron descender. Fue bajando hasta la barraca donde vivía, el cerrojo de la puerta se abrió "por sí solo" al instante y su cuerpo quedó depositado en la cama, con los piés al borde de la ventana. 

 

Los que llegaron a su lado la vieron en éxtasis y con un intenso y agradable perfume que llenaba toda la habitación.

 

Al salir del éxtasis contó que había sido llevada por muchos Ángeles, entre ellos San Miguel. Atravesó montañas y caminos y vio 3 lagos : uno de agua, otro de fuego y otro de sangre, por los que tienen que pasar las almas, después de morir para purificarse.

 

Existen descripciones detalladas de cómo vio el cielo, lleno de Luz, ordenado jerarquicamente, con el padre Celestial en un Trono, Jesús a su derecha y La Stma. Virgen a su izquierda. El Espiritu Santo, también en el Centro, pero elevado en el aire, irradiaba Luz a todo El Cielo.

 

No fue la única vez. Conozco testimonios de otras ocasiones. Una de ellas poco después, el 25 de agosto del mismo año. Pero esta vez descendió en el cementerio de Riachos, su pueblo natal, donde vio cómo será, en su día, la Resurección de los muertos.

 

Este testimonio se lo oí a mi buen amigo Manuel Barata Vicente, que durante años me envió las "Ocorrencias da Ladeira do Pinheiro". Este señor, sargento de la Guardia nacional Republica, fue uno de los testigos más importantes de los hechos de Ladeira.

 

Maria Concepción muestra el pelo : un pequeño mechón creció y se multiplicó hasta alcanzar ese tamaño.
Maria Concepción muestra el pelo : un pequeño mechón creció y se multiplicó hasta alcanzar ese tamaño.

       El Misterio del "pelo

 

A principios de noviembre de 1968 se produjo un hecho singular.

 

A Ladeira había acudido un sacerdote, que dada la persecución contra Ladeira, fue obviamente calumniado y desacreditado.

 

Maria Concepción tenía entonces el pelo muy corto. En un éxtasis, Maria Concepción se arrancó un mechón de su cabello y El Señor dijo que daría una señal con aquel pelo, para probar la autenticidad y santidad de este sacerdote.

 

Maria Concepción guardó este pequeño mechón de cabello en un relicario que llevaba al cuello.

 

A los pocos días, el pelo se había multiplicado y el relicario se abrió al aumentar el volumen del pelo.

 

Lo puso, entonces, en una caja de zapatos. Allí siguió creciendo y multiplicándose hasta salirse también de la caja.

 

Unos peregrinos de Queluz llevaron a Ladeira una gran urna de cristal.

 

Allí el pelo siguió creciendo y multiplicándose hasta alcanzar la longitud de la urna.

Allí se conserva todavía, después de más de cuarenta años.

 

Cuantas veces lo contemplé en mis innumerables viajes, exhalaba siempre un agradable perfume. Y pude comprobar que tenía la misma altura que Maria Concepción.

 

 

 

 


El Milagro del Aceite.

 

El 25 de septiembre de 1969 dijo Jesús en un éxtasis : "Pronto voy a hacer un milagro semejante al de las Bodas de Caná".


Dos días después, siguiendo las indicaciones dadas por Nuestro Señor en un éxtasis de María Concepción, pusieron diez litros de agua en un recipiente con capacidad para 25 litros. Y, ante ocho testigos, lo cerraron y lo lacraron, tras comprobar que sólo había agua.


El 1 de octubre se abrió dicho recipiente, ante los mismos testigos, comprobando que ya no había agua, sino 15 litros de aceite. Este aceite se llevó para analizarlo y resultó ser un aceite nuevo, de la mejor calidad, a pesar de no ser época de trabajo en los lagares.


También este aceite fue aumentando de volumen hasta llegar a la total capacidad del recipiente : 25 litros.

 

Este hecho se ha repetido en incontables ocasiones. Todos queríamos tener un poco de este aceite. Y así, llevábamos frascos, botellitas e, incluso, botellas grandes, para que María Concepción nos diera un poco de este aceite.


Uno de los hechos más llamativos ocurrió el 30 de diciembre de 1971.

 

Había cantidad de frascos y botellas para que María Concepción nos diera aceite. Con una jarra, María Concepción, fue sacando litros de aceite para llenar, generosamente, nuestros envases. Al acabar, después de haber sacado unos ocho o diez litros, el recipiente continuaba lleno de aceite, como si no se hubiera sacado ni una gota.


Todos los presentes, portugueses, españoles y franceses, lo pudimos comprobar con asombro.

 

Lo normal era que bajara el nivel y que luego se recuperase por sí solo.

 

Yo dormí una noche junto al recipiente del aceite. Comprobé que estaba hasta la mitad, más o menos, pero a las pocas horas, sin que nadie hubiera entrado en el cuarto, el recipiente estaba completamente lleno, a rebosar, con un color dorado muy bonito y un fresco olor de aceite.


Algo parecido les pasó a muchas personas con su aceite de Ladeira : lo repartían a otras personas y luego volvían a tener la misma cantidad que antes.

 

Con este aceite se dieron muchos hechos extraordinarios, especialmente curaciones.

 

Sólo contaré lo que le pasó a un sacerdote, que entonces residía en San Sebastián.


Este sacerdote tenía el vicio del tabaco, no podía pasar una hora sin fumar. Un día estaba en el confesionario y se le acercó una señora francesa que volvía de Ladeira. Esta persona se llamaba Armande y fue una gran apóstol de Ladeira.


Armande le habló al Padre J. de Ladeira, de las maravillas que allí ocurrían. Le habló del aceite y le dijo que llevaba consigo un frasco lleno.

 

El sacerdote, con escepticismo, le dijo:"Si es milagrosos que me quite el vicio de fumar". Mojó sus dedos con aceite y se hizo una cruz en la lengua.


Al cabo de un rato, encendió un pitillo y lo tuvo que tirar porque "le sabía mal"."Bueno, todavía tengo el sabor del aceite en la lengua. Ya se pasará". Pues no, no se pasó. Lo intentó varias veces y siempre le sabía mal. A partir de entonces dejó de fumar.

 

Más tarde visitó Ladeira y se convirtió en uno de los grandes defensores de Ladeira.


 

 

José Luis López de San Román Tamayo

 

E-mail: sanromanta@gmail.com

 

 

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