Algo de historia

María Concepción al principio con el rosario y la cruz
María Concepción al principio con el rosario y la cruz

La historia de Ladeira tuvo distintas fases, distintas etapas.

 

Allí sucedieron hechos realmente prodigiosos, que apenas se conocen, pero que voy a intentar recuperar, al menos algunos, pues sería imposible rehacer la historia completa de los hechos más importantes acaecidos en Ladeira.

 

No pretendo escribir la historia de Ladeira, ni siquiera un resumen completo. Simplemente, quiero destacar algunos hechos significativos (en mi opinión) y, especialmente, contar mis vivencias y dar el testimonio de lo más importante (tampoco conseguiría recordarlo todo) que yo presencié, sentí y viví en Ladeira.

 

La persona que protagonizó estos hechos se llamaba Maria Conceiçao.

 

Todo empezó en octubre de 1959, cuando Maria Conceiçao, una campesina inculta y pobre, fue internada, gravemente enferma, en el hospital de la Misericordia en Golega.

 

Ella fue entrando en la capilla del hospital y le pedía a la imagen de "Nosso Señor dos Passos" (Jesús con la Cruz a cuestas) que le diera una prueba de que El existía y de que la iba a curar.

 

Y así, el primer domingo de abril de 1960 vio que la imagen de Jesús movía la cabeza asintiendo y abría y cerraba los ojos. Al principio pensó que eran las religiosas que movían la imagen para que ella creyera. Pero el hecho se repitió en distintas ocasiones e incluso su propia madre, en una de sus visitas, vio también a la imagen asentir con la cabeza, abrir y cerrar los ojos

 

Poco tiempo después, sanaba y le dieron el alta.

 

A partir de entonces y residiendo ya en Ladeira comenzó a tener "visiones" en el Cielo.

 

A partir del 17 de junio empezó a ver a Jesús cargado con la Cruz y con una estrella delante. Esta "visión" se mantuvo ante los ojos de Maria Concepción y de las personas que le acompañaban hasta 1962.

El 18 de febrero de 1962 se le aparece la Santísima Virgen por primera vez. Maria Concepción estaba rezando con algunas personas a la puerta de su casa.

 

La Santísima Virgen venía en una nube blanquísima, con un resplandor rosado, con rayos de luz, que parecían hilos de oro. La nube se posó sobre el tejado, semejando una esfera de fuego, que todos los presentes vieron, quedando alarmadas al pensar que la casa ardía. La nube se abrió y de ella salió la Santísima Virgen, vestida de blanco, con un manto azul y una corona de estrellas.

 

A partir de esa fecha, la Santísima virgen se le siguió apareciendo, con cierta frecuencia, varias veces al mes.

 

El 7 de mayo se le apareció El Arcángel San Miguel. A partir de entonces su presencia se fue prodigando cada vez más, hasta el punto de verle todos los días.

 

Cuando Maria Concepción cuenta todos estos hechos al párroco de Torres Novas, este la rechaza duramente, sin estudiar el caso, ni mostrar el menor interés, descuidando claramente su deber pastoral. Incluso, en un claro abuso de autoridad, le niega los sacramentos...

 

No obstante, el Arcángel San Miguel le sigue mandando que vaya a Torres Novas para confesarse y recibir la Sagrada Comunión, que le eran sistemáticamente negados.

 

El 15 de febrero de 1963, viernes, después de habersele negado la Comunión en la iglesia de la Misericordia de Torres Novas, Maria Concepción volvió a su casa llorando y empapada por la lluvia. Entonces, se le apareció el Arcángel San Miguel y le dio la Sagrada Comunión por primera vez.

 

A partir de ese día y hasta el 8 de diciembre de 1965, San Miguel le daba la Comunión todos los días, siendo centenares los caso en que la Sagrada Forma se hacía visible cuando San Miguel la depositaba en su lengua.

 

YO FUI TESTIGO DE ESTE HECHO VARIAS VECES.

 

Existen multitud de testimonios y documentos gráficos.

 

Este hecho fue estudiado por distintos médicos y por la Policia Judiciaria, que contemplaron el "fenómeno", sin encontrarle explicación.

 

Entre 1963 y 1964, Maria Concepción fue objeto de 3 brutales agresiones.. La más violenta de las tres tuvo lugar el 3 de abril de 1964, fecha en que entraron en su casa 5 mujeres y un hombre (?), que la golpearon (la molieron a palos), la tiraron al suelo, le partieron los dientes, le cortaron el pelo de mala manera y la dejaron tirada en el suelo, sin sentido y con el cuerpo amoratado.

 

Al parecer, por lo que se supo después, eran personas que frecuentaban la iglesia, la iglesia del Padre Vitorino (adecuado nombre de miura), que es quien le negaba los sacramentos y quien la abofeteó públicamente en la iglesia al acercarse a comulgar. No hicieron sino seguir su ejemplo.

 

También intentaron quemarla viva, prendiendo fuego al vestido que llevaba puesto, que comenzó a arder, mientras ella dirigía la oración. Afortunadamente, otras personas la socorrieron y apagaron el fuego.

 

Hablar de la persecución contra Ladeira sería interminable y realmente, "increíble", inconcebible, por eso, el pequeño libro que yo escribí lo titulé : "Ladeira de persecución, espinos y sufrimientos".

 

Precisamente, en el juicio contra Maria Concepción, llevado a cabo en 1973 y en el que quedó demostrado que el Patriarcado de Portugal "sobornó" a una persona, para que testificara en falso contra Maria Concepción, su abogado Vasco da Gama Fernandes, afirmó que no había existido,  a lo largo de la historia, ninguna persecución religiosa tan desmedida y brutal, después de la de las brujas de Salem, como la llevada a cabo contra Maria concepción.

 

Este señor, Vasco da Gama Fernandes, fue pocos meses después el primer Presidente del Congreso de los Diputados en Portugal.

 

 

Milagro de "Los 40 días".


El 8 de diciembre de 1965 Maria concepción recibió la Comunión dada por San Miguel, pero a diferencia de otras veces, mantuvo la Sagrada Forma en su lengua durante 40 días, rodeada siempre por personas que la acompañaban.

 

En estos 40 días, Maria concepción se alimentaba únicamente de la Sagrada Eucaristía. Cada mañana San Miguel le traía la Sagrada Comunión. En aquel momento, la Sagrada Forma, que tenía en su lengua, desaparecía y pasaba a un sagrario que había en la habitación. Todos pudieron contemplar, con absoluta normalidad, este hecho, que se repitió todos los días.

 

Durante este tiempo Maria Concepción tuvo numerosos éxtasis e incluso empezó a vivir "la Pasión del Señor".

 

Tuvo muchos sufrimientos y muchas pruebas, especialmente hambre y sed."¡Tengo tanto hambre, querido Jesús, y quedan aún tantos días!" le oían exclamar en los primeros días.

 

Yo hablé con varios de los testigos de este extraordinario suceso y todos me confirmaron, que Maria Concepción nunca estuvo sola, que que los que le acompañaban y vigilaban estaban continuamente en oración, que Maria Concepción rezaba con ellos y que en todo este tiempo no probó ni una gota de agua, ni ningún tipo de alimento, que no fuera la Sagrada Eucaristía.

 

El 17 de enero terminó este importante hecho milagroso, único en la historia : mantener la Sagrada forma durante 40 días en la boca sin que sufra ninguna alteración. Algo insólito y absolutamente extraordinario.

 

Este periodo del "Milagro de los 40 días" semejó al ayuno de Jesús en el desierto y fue la preparación para la "Misión pública" de Maria Concepción.

 

 

Maria Concepción en el Hospital Psiquiátrico de Lisboa, donde estuvo dos meses y medio en observación
Maria Concepción en el Hospital Psiquiátrico de Lisboa, donde estuvo dos meses y medio en observación

 

En el Hospital Psiquiátrico de Lisboa

 

Este hecho tuvo su repercusión y la reacción de las Autoridades portuguesas, por iniciativa de las Autoridades Religiosas, fue la de internarla en el Hospital Psiquiatrico Julio Matos de Lisboa, para tenerla en observación.

 

Allí llegó el 12 de marzo.

 

Lo primero que hicieron fue quitarle todas sus ropas, bolso y pertenencias. Cuando alguien iba a visitarla, también le revisaban, no fuera a llevar cuchillas de afeitar (para hacerse los estigmas) o "formas" (obleas) para fingir las comuniones extáticas visibles o cualquier otro objeto "sospechoso".

 

Pero también allí se repitieron los mismos hechos extraordinarios : Comuniones visibles, estigmatizaciones, éxtasis viviendo la Pasión . Le aparecieron por primera vez los estigmas en manos, piés y costado. Le dejaban una mano y un pié vendados y el otro pie y la otra mano normales. Los estigmas aparecían en ambas manos y en ambos pies, tanto los los que habían vendado como los que no. También se le formó una cruz en el pecho...

 

Tengo el relato minucioso y detallado de todo lo ocurrido entre el 25 de marzo y el 16 de mayo en el hospital. Esto que estoy escribiendo, evidentemente, es solo una breve referencia.

 

Los médicos y enfermeras, incluso el capellán del hospital, pudieron contemplar estos fenómenos, sin ningún tipo de explicación médica o científica. Tengo los nombres de los médicos y del capellán en el relato al que me he referido antes.

 

Después de dos meses y medio de observación, no encontraron nada patológico ni fraudulento y tuvieron que darle el alta. 

 

Pero nada de esto convencía al Patriarcado de Lisboa, que siempre rechazó todo lo que era positivo y acudía a la mentira, la calumnia y la persecución. Así, tal como suena.

 

A su regreso a Ladeira, Maria Concepción empezó a tener éxtasis a través de los cuales, El Señor y La Santísima Virgen se manifestaban hablando por su boca. Algunos sacerdotes lo llamaban don de profecía o "éxtasis proféticos".

 

Cada vez afluían más personas y Ladeira se convirtió en un "Local de Oraçao", un Lugar de oración.

 

Estigma de la Cruz en la frente.

 

El 9 de junio, Fiesta del Corpus Christi, le apareció el estigma de la Cruz en la frente por primera vez. Este estigma no era permanente. Aparecía como una herida, como una llaga en forma de cruz. Luego, poco a poco, iba desapareciendo hasta quedarse la frente "casi" normal.

 

Este hecho se repitió con bastante frecuencia durante varios años. Yo he sido testigo personal de este hecho en varias ocasiones, desde el principio al fin. Lo contaré más adelante.

 

A partir del 15 de agosto, del mismo año 1966, empezaron a ir a Ladeira guardias de la GNR (Guardia Nacional Republicana) , también a petición del Patriarcado de Lisboa,para impedir que se hiciera allí la oración. Acudían principalmente los sábados y domingos, fechas de mayor afluencia de peregrinos.

 

Esta presencia y persecución de la GNR se perpetuó hasta mayo de 1974, llegando a limites extremos en agosto de 1972, como ya contaré más adelante. Pero nada de esto conseguía acabar con la oración ni con la Misión de Ladeira, pese a los denodados esfuerzos del Patriarcado de Lisboa.

 

 

Varios hechos sorprendentes

 

¿Viaje al Cielo?


El 12 de junio de 1966 tuvo lugar un hecho que ya no sé cómo calificar y que Maria Concepción había anunciado con anterioridad : Fue llevada al Cielo por los Angeles. Un hecho similar ha ocurrido recientemente con 2 de los videntes de Medjugorje a los que Nuestra Señora llevó al cielo y desaparecieron, físicamente, de la tierra durante varias horas.

 

Pes bien, ese día, Maria Concepción se puso unos pantalones debajo de la falda, según me explicó, porque iba a ser elevada hacia el Cielo y quería estar bien "tapada". Cogió una gran cantidad de Rosarios y ante la mirada expectante de muchas personas, dijo que iba a recoger hierba. Se alejó unos metros, pero varias personas la siguieron y comprobaron cómo se iba elevando hasta desaparecer. Eran las doce y media del día.

 

Maria Concepción había desaparecido.

 

Dos horas y media después, hacia las tres de la tarde, varias personas la vieron descender. Fue bajando hasta la barraca donde vivía, el cerrojo de la puerta se abrió "por sí solo" al instante y su cuerpo quedó depositado en la cama, con los piés al borde de la ventana. 

 

Los que llegaron a su lado la vieron en éxtasis y con un intenso perfume que llenaba toda la habitación.

 

Al salir del éxtasis contó que había sido llevada por muchos Ángeles, entre ellos San Miguel. Vio 3 lagos : uno de agua, otro de fuego y otro de sangre, por los que tienen que pasar las almas, después de morir para purificarse.

 

Existen descripciones detalladas de cómo vio el cielo, lleno de Luz, ordenado jerarquicamente, con el padre Celestial en un Trono, Jesús a su derecha y La Stma. Virgen a su izquierda. El Espiritu Santo, también en el Centro, pero elevado en el aire, irradiaba Luz a todo El Cielo.

 

No fue la única vez. Conozco testimonios de otras ocasiones. Una de ellas poco después, el 25 de agosto del mismo año. Pero esta vez descendió en el cementerio de Riachos, su pueblo natal, donde vio cómo será, en su día, la Resurección de los muertos.

 

Este testimonio se lo oí a mi buen amigo Manuel Barata Vicente, que durante años me envió las "Ocorrencias da Ladeira do Pinheiro". Este señor, sargento de la Guardia nacional Republica, fue uno de los testigos más importantes de los hechos de Ladeira.

 

Maria concepción mostrando el pelo que sigue conservándose en una urna de cristal
Maria concepción mostrando el pelo que sigue conservándose en una urna de cristal

 

 

 

El Misterio del "pelo".

 

A principios de noviembre de 1968 se produjo un hecho singular.

 

Maria Concepción tenía entonces el pelo muy corto. A Ladeira había acudido un sacerdote, que dada la persecución contra Ladeira, fue obviamente calumniado y desacreditado. En un éxtasis, Maria Concepción se arrancó un mechón de su cabello y El Señor dijo que daría una señal con aquel pelo, para probar la autenticidad y santidad de este sacerdote.

 

Maria Concepción guardó este pequeño mechón de cabello en un relicario que llevaba al cuello. A los pocos días, el pelo se había multiplicado y el relicario se abrió al aumentar el volumen del pelo. Lo puso, entonces, en una caja de zapatos. Allí siguió creciendo y multiplicándose hasta salirse también de la caja.

 

Unos peregrinos de Queluz llevaron a Ladeira una gran urna de cristal. Allí el pelo siguió creciendo y multiplicándose hasta alcanzar la longitud de la urna.

 

Allí se conserva todavía, después de más de cuarenta años. Cuantas veces lo contemplé en mis primeros viajes, emanaba siempre un agradable perfume. Y pude comprobar que tenía la misma altura que Maria Concepción.

 

 

Olla que contiene el aceite "milagroso", que se multiplicó muchas veces (fui testigo) y con el que se dieron varias curaciones...
Olla que contiene el aceite "milagroso", que se multiplicó muchas veces (fui testigo) y con el que se dieron varias curaciones...

 


El Milagro del Aceite.

 

El 25 de septiembre de 1969 dijo Jesús en un éxtasis : "Pronto voy a hacer un milagro semejante al de las Bodas de Caná".


Dos días después, siguiendo las indicaciones dadas por Nuestro Señor en un éxtasis de María Concepción, pusieron diez litros de agua en un recipiente con capacidad para 25 litros. Y, ante ocho testigos, lo cerraron y lo lacraron, tras comprobar que sólo había agua.


El 1 de octubre se abrió dicho recipiente, ante los mismos testigos, comprobando que ya no había agua, sino 15 litros de aceite. Este aceite se llevó para analizarlo y resultó ser un aceite nuevo, de la mejor calidad, a pesar de no ser época de trabajo en los lagares.


También este aceite fue aumentando de volumen hasta llegar a la total capacidad del recipiente : 25 litros.

 

Este hecho se ha repetido en incontables ocasiones. Todos queríamos tener un poco de este aceite. Y así, llevábamos frascos, botellitas e, incluso, botellas grandes, para que María Concepción nos diera un poco de este aceite.


Uno de los hechos más llamativos ocurrió el 30 de diciembre de 1971. Había cantidad de frascos y botellas para que María Concepción nos diera aceite. Con una jarra, María Concepción, fue sacando litros de aceite para llenar, generosamente, nuestros envases. Al acabar, después de haber sacado unos ocho o diez litros, el recipiente continuaba lleno de aceite, como si no se hubiera sacado ni una gota. Todos los presentes, portugueses, españoles y franceses, lo pudimos comprobar con asombro.

 

Lo normal era que bajara el nivel y que luego se recuperase por sí solo. Yo dormí una noche junto al recipiente del aceite. Comprobé que estaba hasta la mitad, más o menos, pero a las pocas horas, sin que nadie hubiera entrado en el cuarto, el recipiente estaba completamente lleno, a rebosar, con un color dorado muy bonito y un fresco olor de aceite.


Algo parecido les pasó a muchas personas con su aceite de Ladeira : lo repartían a otras personas y luego volvían a tener la misma cantidad que antes.

 

Con este aceite se dieron muchos hechos extraordinarios, especialmente curaciones.

 

Sólo contaré lo que le pasó a un sacerdote, que entonces residía en San Sebastián.

Este sacerdote tenía el vicio del tabaco, no podía pasar una hora sin fumar. Un día estaba en el confesionario y se le acercó una señora francesa que volvía de Ladeira. Esta persona se llamaba Armande y fue una gran apóstol de Ladeira.


Armande le habló al Padre J. de Ladeira, de las maravillas que allí ocurrían. Le habló del aceite y le dijo que llevaba consigo un frasco lleno. El sacerdote, con escepticismo, le dijo:"Si es milagrosos que me quite el vicio de fumar". Mojó sus dedos con aceite y se hizo una cruz en la lengua.


Al cabo de un rato, encendió un pitillo y lo tuvo que tirar porque "le sabía mal"."Bueno, todavía tengo el sabor del aceite en la lengua. Ya se pasará". Pues no, no se pasó. Lo intentó varias veces y siempre le sabía mal. A partir de entonces dejó de fumar.

 

Más tarde visitó Ladeira y se convirtió en uno de los grandes defensores de Ladeira.


 

Destrucción de las casitas de Ladeira.

 

El 15 de  enero de 1969, en pleno invierno, un piquete de personas enviados por la Cámara municipal de Torres Novas, apoyados por un Bull- Doozer, destruyeron las humildes viviendas donde residían María Concepción y las personas que le acompañaban. Destruyeron las casitas y la pequeña Capilla.

 

Ni siquiera les avisaron. El bull-doozer empezó a derribar las viviendas con las personas dentro. 

 

Mientras las derribaban, Maria Concepción, con los ojos llenos de lágrimas, cantaba y rezaba. El Señor se lo había anunciado varios meses antes :"Llegará un día en que tendrás que vivir debajo de un olivo".

Y se cumplió al pie de la letra : Estuvieron viviendo al aire libre, "al pairo", bajo un olivo, en pleno invierno, con las inclemencias del tiempo, durante 6 meses.

 

Más tarde, se unió a la pequeña Comunidad una persona de Lisboa y compraron unas casas, varios metros más arriba, que es donde vivían cuando yo llegué a Ladeira en julio de 1970.

 


Lo que yo vi y sentí en Ladeira

 

 

Hasta aquí he intentado, simplemente, hacer un breve resumen de algunos de los hechos más destacados o significativos de la "historia" de Ladeira; en absoluto un relato completo o exhaustivo. 

 

A partir de ahora, voy a dar mi testimonio personal : lo que yo vi, lo que yo viví, en Ladeira. Este es el principal motivo que me ha llevado a crear esta humilde página : 

dar testimonio de mis propias vivencias, no ya lo que otros me contaron o lo que yo leí, sino lo que yo pude ver, contemplar, sentir; en pocas palabras : lo que yo viví en Ladeira.

 

Antes de nada, quiero hacer constar que yo había estudiado Filosofía en el Seminario de los Capuchinos en Zaragoza. En esos años leí todo lo que encontré sobre "Ascética y Mística", para entender mejor todo lo relativo a Apariciones y revelaciones privadas.

 

Tenía claro que en toda aparición o revelación privada, intervienen (o pueden intervenir) 3 factores (por llamarlo de algún modo) :

 

- La Presencia Celestial : de Jesús, la Santísima Virgen o los Ángeles y Santos que se manifiestan.
 
- La presencia demoníaca. El demonio se disfraza, o puede disfrazarse, de "Ángel de Luz" (Cor. 11, 14). Y ,en todo caso, está siempre presente para ensuciar, emponzoñar, confundir, dividir, destruir...
 
- El instrumento. La persona que recibe la aparición o revelación tiene su propia personalidad, su mentalidad, su formación, su subconsciente. El puede  interpretar o añadir de "su propia cosecha" palabras o frases...
       

 

Por todo esto, siempre tuve (y tengo) claro que en todas las apariciones y revelaciones hay Luz y sombras. Lo normal es que predomine la Luz y que se imponga a las sombras. Pero no hay que rechazar como auténticas apariciones y revelaciones en las que encontremos también algunos elementos negativos.

Por eso, es muy importante saber discernir, con inteligencia y humildad."Probarlo todo y quedarnos con los bueno", como nos decía San Pablo (1 Ts.5,20).

 

Hecha esta aclaración, empezaré con mi testimonio personal sobre Ladeira.

 

 

Conocí Ladeira por medio de dos sacerdotes, uno español, que llevaba una importante Difusora Mariana y autor de varios libros, y otro portugués, jesuita residente en Evora.

 

Me enviaban información periódicamente sobre lo que estaba aconteciendo en Ladeira. Yo lo leía con interés, pero con cierto escepticismo. Me parecía hechos un tanto extraños, "raros", difíciles de creer.

 

Yo entonces ya conocía Las Apariciones de Garabandal, las conocía profundamente y estaba en contacto con las personas más destacadas relacionadas con Garabandal. Tenía todos los libros y publicaciones.

 

 

Mi primer viaje a Ladeira (17 de julio de 1970)


 

Tengo sobre la mesa el testimonio que escribí a los pocos días de volver de mi primer viaje a Ladeira. Son 6 folios escritos a máquina, pero como me parece demasiado largo haré un resumen.

 

El 17 de julio de 1970, viernes, aprovechando un viaje a Fátima, un pequeño grupo de 23 personas, entre ellos un sacerdote y 2 religiosas, nos acercamos a Ladeira.

 

Copio directamente de lo que escribí en mi primer testimonio : “Yo arrastraba una larga y penosa sequedad, aridez espiritual, desde hacía varios meses…Me costaba rezar, no sentía nada en mi interior, sino al contrario, sentía la atracción del mundo, de la carne…”

 

Llegamos a Ladeira hacia las 7 de la tarde. Mi primera impresión de Maria concepción fue bastante negativa : me encontré ante una campesina pequeña, tostada por el sol, con el rostro surcado de arrugas. Lo cierto es que intenté evadirme, quedarme solo, pasear.

 

Al cabo de una hora, aproximadamente, me vinieron a buscar :”Jose Luis, va a empezar la oración”. Tenían una pequeña capilla, con un altar, sagrario, una Custodia con una Sagrada Forma grande traída por San Miguel, un Crucifijo colgado en la pared de metro y medio y la cama del “milagro de los Cuarenta días”.

 

Este fue el primer extasis que yo vi en Ladeira en 17 de julio de 1970
Este fue el primer extasis que yo vi en Ladeira en 17 de julio de 1970

 

Maria concepción y las mujeres de la pequeña Comunidad se habían puesto un habito azul, con puños blancos, cuello blanco y cinturón del mismo color.

 

Maria concepción, de pié empezó la oración y a los pocos minutos “entró en éxtasis”. Lo primero que me llamó la atención fue que el rostro de Maria Concepción ya no era el mismo : la vi transfigurada, sin una sola arruga, con un brillo y una luz especial.

 

“Mi Paz esté con vosotros”, así empezaban los éxtasis en los que El Señor se manifestaba a través de Maria Concepción.

 

En este primer éxtasis se dirigió a mi y aún recuerdo lo que me dijo (grabamos el éxtasis y lo oí muchas veces).

 

Sinceramente, el éxtasis me gustó. “Allí había algo”.

 

Poco después, cenamos todo el grupo con la Comunidad de Ladeira. Improvisaron unas mesas fuera, frente a la casa (era una casa alargada, de paredes blancas, con varias puertas y bastantes habitaciones). No había electricidad ni agua corriente, por lo que pusieron varias lámparas de gas.

 

El Padre Martins (nombre del sacerdote portugués que me informaba) les había anunciado nuestra visita. Y ellos nos acogieron como hermanos.

 

Fue una cena inolvidable, de auténtica fraternidad. Yo hablé mucho con Anastasio, un sargento de la GNR, que empezó como “perseguidor” de Maria Concepción, pero ante la avalancha de pruebas que recibió, se convirtió en el mayor propagador de las Manifestaciones de Ladeira. Fue testigo de innumerables hechos prodigiosos, como por ejemplo levitaciones. La vio elevarse en su “viaje al Cielo” y la vio descender…

 

Le vi muy firme, muy convencido, muy seguro. No parecía una persona crédula o fácil de engañar.

 

Después de cenar empezó la oración. Era muy frecuente la oración por la noche. De hecho, posteriormente, comprobé que en Ladeira se pasaban noches enteras en oración, especialmente la noche del primer Sábado al Primer Domingo de cada mes.

 

Maria concepción dirigió el Rosario. Al final de cada Misterio rezaba algunas oraciones espontaneas y algún cántico:”Vinde, irmaos, a Ladeira do Pinheiro, rezar pela paz do mundo inteiro…”

 

Pasadas las doce de la noche, Maria Concepción volvió a “entrar en éxtasis”. Estaba de rodillas en el suelo. Se fue arqueando hacia atrás, con los brazos levantados. Tenía los ojos cerrados. Abrazó, una por una, a las dos religiosas y a una le dio detalles de su superiora, que eran totalmente exactos.

 

A mí me cogió una mano, abrió sus ojos y me miró. No me pareció una mirada humana, no me pareció ella. Es como si con su mirada me dijera que conocía mi estado interior, mi aridez, mis tentaciones…

 

Nosotros la habíamos llenado los brazos de Rosarios, que ella mantuvo durante algún tiempo. Luego nos los devolvió todos juntos. Yo me quedé nuevamente, un poco decepcionado.”En Garabandal le devolvían a cada uno su Rosario”, pensé.

 

Pero nos devolvió los Rosarios perfumados, completamente perfumados y con 3 perfumes distintos. Es más, algunos mantuvieron el perfume algunas horas, otros días y otros semanas. El mío tenía el perfume a incienso (penitencia) y duró unas 24 horas. Otros tenían el indescriptible (al menos para mí) “perfume de Ladeira” , otros a rosas…

 

Después de entregarnos los Rosarios, Maria Concepción empezó a vivir la Pasión. Siempre en éxtasis, de una forma muy plástica, iba reviviendo distintos momentos (cuadros) de La pasión. Los de nuestro grupo lo seguíamos con respeto y sorpresa. Los de la comunidad de Ladeira, estaban plenamente integrados. Ellos veían a Jesús sufriendo su Pasión. Cantaban, rezaban, lloraban.

 

El éxtasis se prolongó mucho tiempo. Hubo un momento en que caída en el suelo, con los brazos en cruz, empezó a vivir la agonía. Yo me quedé aterrado : veía una mujer en el suelo viviendo una auténtica agonía. Y me asusté. ”Esta mujer tienen tan asumido que ahora es Jesús y que está viviendo su Pasión, que se nos va a morir de verdad”.

 

Quise intervenir y levantarla, pero, realmente, estaba clavada al suelo. Imposible moverla.

 

Pensé que podríamos tener problemas si le pasaba algo a “aquella mujer”. Durante varios minutos lo pasé francamente mal. Incluso me alejé un poco, pues me sentía agobiado. Y de repente, como impulsada por un resorte, se puso en pié de golpe. “¡Es la Resurrección!”, exclamaron algunas personas.

 

 

Continuó en éxtasis, dando un Mensaje cantado. Su voz vibraba en la noche y no acusaba el cansancio, ni las dolorosas escenas de la Pasión, que habíamos contemplado. Pudimos grabarlo en magnetófono.

 

Dijo textualmente :”Tu eres el primer sacerdote que va a celebrar la Santa Misa con los ornamentos de este Santo Lugar y el séptimo será portugués.

 

También dijo algo muy importante, que nos pasó desapercibido, pero que yo entendí más tarde :”Aparecerán formas sin consagrar.”

 

Yo me sentía cansado y además, lo había pasado mal. Uno de los “apóstoles” de Ladeira me permitió dormitar una hora en su coche, mientras Maria Concepción estuvo acostada, sin dormir, acompañada por las religiosas.


Pocas horas después tuvimos la Santa Misa. En Ladeira no tenían Formas sin consagrar. Sólo tenían la Sagrada Forma grande, traída por San Miguel de un sagrario de la tierra y colocada en la Custodia. Pero, poco antes de comenzar la Misa, aparecieron las formas sin consagrar, anunciadas en el éxtasis de la noche. En la capilla estábamos solo Maria Concepción y yo. (Para que haya Consagración el sacerdote toma formas sin consagrar (obleas), pronuncia las palabras de la Consagración y se realiza el Sacrificio).


Debo reconocer que la Misa fue muy emotiva. Yo estaba ayudando al sacerdote, frente a la gente. Vi que la mayoría de las personas de la Comunidad lloraban emocionadas. Creo que nunca he visto asistir a Misa con tanto fervor como ese día

 

 

Maria concepción y toda la Comunidad  vinieron a despedirnos hasta el autobus
Maria concepción y toda la Comunidad vinieron a despedirnos hasta el autobus

 

Insisto en que yo me encontraba cansado. Continuaba con mi aridez y sequedad espiritual, lo había pasado mal en algunos momentos del éxtasis de Maria Concepción y sólo deseaba que todo aquello acabara, irme de allí y olvidarme de Ladeira para siempre.


Nada más acabar la Misa, cuando yo ya pensaba que todo había terminado y que nos podíamos ir, Maria Concepción entró nuevamente en éxtasis. Yo estaba “dando gracias”, pues fui el último en comulgar.

 

Entonces sentí dentro de mí una Presencia clarísima, ”impetuosa” (Hechos, 2 . 2) del Señor. Nunca me había pasado nada igual. Era como si El Señor tomara en su mano mi corazón seco y al ir cerrando su mano, mi corazón se fuera derritiendo como agua.


Instantáneamente comprendí todo el éxtasis de la noche anterior. Entendí que El Señor nos había mostrado su Pasión y que La Eucaristía y la Pasión eran los Misterios principales de Ladeira.


Durante varios minutos lloré como nunca en mi vida. Algo pasaba en mi interior. Me sentía querido por El Señor y El era lo que más me importaba en MI vida. Jamás me ha pasado nada igual en mis 64 años de vida, ni antes ni después. Nunca con esa intensidad, con ese ímpetu, con esa fuerza.


Eran las diez de la mañana y teníamos que irnos. Sentí a Maria concepción y a la Comunidad de Ladeira como mi familia. Nos acompañaron hasta el autobús. Yo me iba muy “tocado”. No sabía a ciencia cierta lo que me pasaba ni cuánto me iba a durar.


Al volver a Valladolid, donde vivía entonces, continuaron los “efectos”. Mi sequedad había pasado, me atraía más que nunca ir a Las Esclavas donde estaba expuesta La Eucaristía y donde mejor me sentía. La atracción carnal prácticamente no existía.


Esto es difícil de confesar y seguramente, más difícil de creer. Pero fue así. Y me duró casi un mes. Luego, obviamente, volví a la normalidad. Pero en Ladeira había tenido la experiencia espiritual más profunda de mi vida. De no haber sido así, jamás habría vuelto a Ladeira. 

 

Segundo viaje – 10 de octubre.


Volví a Ladeira a los 3 meses. Fuimos 4 personas, una de ellas un sacerdote de Valladolid, que fue testigo presencial de Las Apariciones de Ezquioga, donde se profetizó, “con pelos y señales”, la guerra civil española y la terrible persecución contra la Iglesia.


No voy a contar con detalle este viaje, sino que me detendré en algún hecho.


El mismo día en que llegamos, después de cenar, Maria Concepción empezó la oración en el recibidor – comedor (al entrar en la casa nos encontrábamos con este comedor, que hacía también de “recibidor”, pues había un tresillo, la mesa y algunas sillas).


Al acabar el Rosario Maria Concepción continuó con cánticos y oraciones espontáneas. Luego vi que cerraba los ojos, respiraba muy profundamente y cambió su tono de voz.”¡Está en éxtasis!”, dijo alguna persona de La comunidad.

 

¡Qué hermoso es el Cielo! Es pura Luz. Allí, en toda hora y momento, se alaba a Dios
¡Qué hermoso es el Cielo! Es pura Luz. Allí, en toda hora y momento, se alaba a Dios

Yo no había apreciado ningún cambio “facial” significativo, como en el primer éxtasis que vi tres meses antes. Me sentía un poco escéptico.”¿Estará realmente en éxtasis?”, me pregunté.


En ese momento, El Padre Pio, que era quien se manifestaba a través de Maria Concepción, se dirigió a mí y me dio un detalle personal, que ella no podía conocer en absoluto. Mis dudas quedaron disipadas.


En este éxtasis el Padre Pio llamó a Ladeira : “Ladeira de espinos y sufrimiento”. Nos habló del valor del sufrimiento. También nos habló del Cielo. Entonces, abrió los ojos y vi que tenían un brillo, un fulgor, especial.


A pesar de mis dudas iniciales, el éxtasis me convenció. Más adelante comprobé que Maria Concepción podía tener los éxtasis bien de rodillas, de pié, sentada o caída en el suelo.


También comprobé que los éxtasis más profundos, más claros, eran aquellos en los que se manifestaban El Señor y La Santísima Virgen. Y quiero hacer constar, que en varios éxtasis en los que se manifestó La Santísima Virgen, vi claramente (lo vimos muchos) que sus ojos cambiaban de color y eran azules.


Esa misma mañana, en un éxtasis, se había manifestado San Miguel con un nuevo cántico inspirado : “A Ladeira é nossa”. Cantico emblemático, que fue grabado y en el que alcanzó tonos muy difíciles de conseguir, según afirmaron varios entendidos en música.


Son decenas los canticos inspirados que surgieron en los éxtasis de Maria Concepción. Tengo grabadas más de veinte melodías distintas, que aún las sigo escuchando cuando viajo a Fátima, pasando justamente al lado de Ladeira.


El día 13 vi por primera vez una “Comunión extática visible”. Como ya dije en la breve reseña histórica, fueron habituales desde el año 1963 hasta diciembre de 1965. Después del “Milagro de los 40 días”, estas Comuniones visibles pasaron a ser ocasionales (Maria Concepción seguía recibiendo la Comunión, pero no se veía la Sagrada forma).


Fue en la oración de la tarde. Estábamos abajo, en el “local”. Éramos unas ochenta personas. Maria Concepción estaba frente al grupo, dirigiendo la oración. Rezó las 3 partes del Rosario, con canticos y oraciones espontaneas, como ya he dicho anteriormente. Daba gusto oírla cantar.


De pronto, me miró y me hizo una señal para que me acercase a ella. Maria Concepción, que estaba de pié, me hizo una indicación para que yo me arrodillara. Me arrodillé frente a ella y ella también se arrodilló. Se quedó extática, con los ojos abiertos, con la mirada fija en “Alguien” que los demás no veíamos. Su expresión era radiante, gozosa. Colocó sus manos a la espalda y sacó la lengua, a unos pocos centímetros de mi pecho. Vi su lengua vacía y cómo, instantáneamente, aparecía una Sagrada Forma blanca. Era una Forma normal en tamaño, color y grosor.


Una vez recibida la Comunión, cerró la boca y se inclinó profundamente, en un acto de adoración. A los pocos instantes, levantó la cabeza y abrió la boca, donde conservaba la Sagrada Forma, exactamente igual que cuando la recibió. La gente, “o povo”, al ver la Eucaristía en su boca, gritó “¡Viva Jesús, Viva Jesús!”.


Se puso en pié mostrando la Forma durante algún tiempo. Luego se arrodilló y se quedó extática con la Presencia del Señor en su interior.


Fue un prodigio clarísimo, que todos los presentes pudimos constatar.

 

 

Tercer viaje, 31 de diciembre.



Este viaje fue realmente, excepcional. Fuimos 4 personas, entre ellas un sacerdote pasionista, licenciado en Ascética y Mística y buen conocedor de fenómenos “extraordinarios”.


También vino un hermano mío, Javier, que es quien condujo el coche.


Empezaré por la noche del 31 de diciembre. Esa noche hubo oración en el “local”. No éramos muchos. Maria Concepción dirigió la oración como lo hacía habitualmente: Rosario de 15 Misterios, al final de cada misterio canticos y oraciones espontáneas.


Era una noche fría de invierno. Después de más de dos horas de oración, Maria concepción entró en éxtasis. Estaba de rodillas y comenzó una larga “marcha extática” a lo largo del “Camino del Calvario”.


Era como la Pasión que vi en mi primer viaje, pero a lo largo de un camino de mas de cien metros.


Fue viviendo distintos momentos de la Pasión : los azotes, la corona de espinas (encontró ramas de espino, que se ciñó en la cabeza), las caídas. Parecía, realmente, que veíamos al Señor.


Una de las personas que había venido con nosotros, exclamaba impresionado : “¡Corazón divino, cuánto me has amado, cuánto te he ofendido!”. En éxtasis, Maria Concepción empezó a cantar :”Corazón Divino, Divino Jesús, se Tú Mi fuerza, Tú Mi vida y luz…”


Recuerdo perfectamente esa melodía.


 

 

Al final de la "marcha extatica" viviendo la crucifixión. Yo estoy a su lado con la cámara de fotos
Al final de la "marcha extatica" viviendo la crucifixión. Yo estoy a su lado con la cámara de fotos

Al llegar a lo que llamaban El Calvario, Maria Concepción vivió la crucifixión. Se quedó en cruz clavada en el suelo. Yo estaba, justamente, a su lado. Y comprobé que, efectivamente, estaba clavada en el suelo. No se la podía mover ni separar del suelo

.

Lo intenté con disimulo, como si quisiera mejorar su postura en el suelo, pero no lo conseguí. Su rostro reflejaba una gran serenidad, sin acusar las horas de oración y la larga marcha extática.


Al salir del éxtasis se quedó sorprendida al ver dónde se encontraba. Cuando estaba en éxtasis no era consciente de lo que hacía o decía.

 

Eso lo comprobé sobradamente, en multiples ocasiones.

 

A la mañana siguiente, observamos que Maria concepción tenía cara de sufrimiento y sentía un gran dolor, especialmente en las palmas de las manos.

 

Nos dijo que en varias ocasiones había tenido las Llagas del Señor en manos, pies y costado, pero que le pidió al Señor que se las quitara para poder llevar una vida normal. El Señor accedió y ella sentía los dolores de las llagas, pero sin que se le hicieran visibles.


Efectivamente, el Padre Pasionista le examinó las palmas de las manos y vio unas leves manchas de sangre en el centro, pero nada más.


Lo que sí observamos fue que en la frente se le formó una cruz de gotitas pequeñas, como de suero. Poco a poco, esas gotitas se fueron transformando en gotitas de sangre, muy pequeñas. Luego, también lentamente, en la frente se le formó una cruz, una llaga abierta, que formaba una cruz perfecta. Y en esa cruz se marcaban, claramente, los 3 clavos de la Cruz.


Fue la primera vez que vi cómo se le formaba la cruz en la frente.


Al día siguiente, bajamos a la oración de los Primeros sábados por la noche. Era el Primer Sábado del año y estábamos presentes unas trescientas personas.

 

La oración se hacía en lo que llamaban el “local de oraçao”, donde había una columna que terminaba en una imagen de Nuestra Señora de Las Gracias.

Era una noche fría de invierno. Maria Concepción dirigió la oración durante más de dos horas. Ella utilizaba un gran Rosario de 15 Misterios. Como ya he comentado anteriormente, al final de cada Misterio cantaba una canción y añadía muchas oraciones espontáneas.


Yo estaba cerca de ella, pero no a su lado. De repente, me llamó y me indicó que me arrodillara en el suelo. Me arrodillé y se repitió lo mismo que en el pasado mes de octubre.

 

Puso sus manos a la espalda, se quedó extática mirando a Alguien que los demás no veíamos y con un rostro sereno y sonriente, sacó la lengua.


Ví aparecer la Sagrada Forma en su lengua. Su lengua estaba a pocos centímetros de mis ojos y lo vi perfectamente. Cerró la boca e hizo un acto de profunda adoración. Luego, se incorporó y abrió la boca. Allí continuaba la Sagrada forma, que todos los presentes pudimos contemplar.


Se hicieron fotografías que confirman este hecho.

 

 

En el momento en que Maria Concepción recibió la Sagrada Comunión, el sacerdote Pasionista vio una cascada de “flores de luz”, que brotaban delante de ella, ascendían y luego desaparecían.


Ese prodigio duró varios minutos. El sacerdote, miró hacía otros lados, para descartar la sugestión, pero cuando volvía su vista a Maria Concepción, allí seguía la cascada de flores de luz. Jamás en su vida había visto nada igual.


Esa noche ocurrieron varios hechos prodigiosos más, pero creo que con esto ya es suficiente.


Al día siguiente Maria concepción nos fue diciendo lo que veía en nuestras frentes. Algunos tenían la marca de la cruz (Apoc. Cap 7, 3 / Ez. 9, 6). También nos dijo que veía a personas marcadas con los tres seises : 666. (Ap, 13, 18).


A mí me dijo que tenía una cruz y una letra. La letra era la F y me dibujó en un papel cómo la veía.


Por la tarde, bajamos a la oración, pero no en el “local”, sino a la entrada, cerca del gran Crucifijo de mármol. Maria Concepción dirigía la oración, como siempre. Empezó a lloviznar, no muy intensamente.


Maria Concepción llevaba un abrigo y un pañuelo de lunares sobre su cabeza. Mientras cantaba el Ave de Fátima la vi transformada en una niña. Yo veía en Maria Concepción a la pequeña Jacinta de Fátima.

 

No me lo creía, pero lo estaba viendo claramente, nítidamente. Al mismo tiempo sentí como un profundo escalofrío y una gran emoción. Agradecí que lloviera, porque así podía disimular mis lágrimas. No lo entendía.


Después de la oración, subimos a despedirnos.

 

Entonces, el comedor quedó inundado por un intenso, agradable y penetrante perfume de claveles. “Es el adiós de Jesús”, nos dijo Maria Concepción sonriendo.

 

Hasta mi hermano, que no era ni crédulo ni muy creyente (pero sí buena persona), estaba impresionado.


Nos subimos en el coche y nos volvimos a casa. Era el domingo 3 de enero de 1971.

 

AÑO 1971


No voy a ir relatando todos mis viajes uno por uno, como he hecho con los 3 primeros.


Voy a ir contando, por años, algunos hechos significativos de Ladeira y voy a continuar con mi testimonio personal.


Febrero.


 

Fue en este mes cuando se cumplió la profecía que oímos en nuestro primer viaje a Ladeira : "Tú eres el primer sacerdote que celebra Misa con los ornamentos de este Santo Local. El septimo será portugués" (18 de julio de 1970)

 

El Padre Viegas, sacerdote portugués, fue el séptimo que celebró la Misa en Ladeira el 5 de febrero de 1971.

 

Quiero fijarme en un viaje, a principios de febrero de 1971, que aunque yo no participé, sí lo hicieron dos sacerdotes amigos míos y una mujer de Valladolid, que me acompañó en casi todos mis primeros viajes llamada Isabelita.

 

La Sagrada forma de la Custodia empezó a sangrar el Primer sabado de marzo de 1971
La Sagrada forma de la Custodia empezó a sangrar el Primer sabado de marzo de 1971

Estos sacerdotes vieron un prodigio en el sol, en la mañana del sábado 6 de febrero.

 

El sol empezó a girar y cambiar de colores. Lo podían ver sin ninguna dificultad, con total claridad.

 

Luego vieron que el sol se volvía completamente blanco, como si fuera la Eucaristía.


Pero vieron con sorpresa, que tenía como manchas o trazos. Algo que no entendieron.


Poco después, vieron que en la Sagrada Forma que estaba en la Custodia de la capilla aparecían unas pequeñas manchas de sangre. Sorprendentemente, esas manchas coincidían con lo que ellos habían visto en el sol.


La Sagrada Forma de la Custodia empezó a sangrar ese día, con esas pequeñas manchas o señales de sangre. Pero continuó sangrando en los días siguientes, no de forma copiosa, sino poco a poco.

 

Esas manchas o signos brotaban del interior…

 

 Por la noche asistieron a la oración del primer sábado al Primer domingo, que como ya hemos comentado, duraba varias horas.

 

María Concepción dirigió la oración del modo habitual.

 

Y volvió a recibir la Comunión delante de todos los presentes. Estos dos sacerdotes no habían visto nunca una Comunión visible.


Observaron cómo María Concepción se ponía de rodillas, colocaba sus manos a la espalda, se quedaba extática con los ojos abiertos y una sonrisa en su expresión. Sacaba la lengua, completamente vacía y sobre esa lengua aparecía una Sagrada Forma blanca.(ver fotos)

 

Lo que más impresionaba de las Comuniones visibles era la serenidad, la normalidad, con la que actuaba María Concepción.


A la mañana siguiente, domingo, entraron antes de las ocho en la casa de María Concepción.

 

Estaba sentada y parecía dormida. Así lo comentaron, en voz baja entre ellos, con el temor de despertarla : “¡Está dormida!”.


Pero ella, sin abrir los ojos les contestó : “María Concepción no está dormida, está en España visitando a José Luis…Ahora se despierta (se refería a mí)”. Miraron el reloj y marcaba las 8.05 de la mañana.


Cuando al día siguiente me encontré con ellos, lo primero que me preguntaron fue

 

:”¿Recuerdas a qué hora te despertaste ayer?”


“Sí - contesté - eran unos minutos después de las 8.”


“¿Notaste algo especial al despertarte?”


“No me lo vais a creer, pero sentí la presencia de María Concepción a mi lado”


Entonces me contaron lo sucedido y confirmaron que, efectivamente, yo me había despertado en el momento que ella lo dijo.

 

Uno de estos dos sacerdotes, también recibió la “visita” de María Concepción.


Fue en Navidad. María Concepción le describió perfectamente su casa. Le dijo que le había visto en el comedor, sentado a la mesa, ante un plato con pescado y con la cabeza apoyada en su mano…

 

El sacerdote confirmó, punto por punto, que era exacto, tal y como ella lo había descrito.

 

Hay numerosos casos de "bilocaciones" de Maria Concepción.

 

Incluso, en una de ellas le dejó a una señora un papel escrito de su puño y letra donde ponía : "Santuario de Nossa Senhora das Graças - Ladeira do Pinheiro".

 

Esta señora se presentó en Ladeira y mostró el papel. Era su primera visita a Ladeira.

 

 

 Marzo



Si en los primeros días de febrero se dio la sangración de la Sagrada Forma de la Custodia, al mes siguiente, el primer viernes de marzo, tuvo lugar sangración de la Cruz.

 

Esta Cruz, de metro y medio de longitud, estaba colgada en “la Capilla”, que en realidad era una habitación con la cama del Milagro de los "40 días" y un altar en el que había un sagrario, la Custodia y varias imágenes.

 

En mis primeros viajes comprobé que exhalaba un suave perfume de la rodilla derecha.

 

Primeramente, el Crucifijo sudó sangre, como se comprueba perfectamente en las fotos de entonces. A semejanza de lo que le ocurrió a Jesús en el huerto : “sudaba como gotas de sangre, que caían al suelo” (Lc. 22, 44). Quiso recordarnos la agonía de Jesús antes de su Pasión.

 

Después, fue una autentica sangración.

 

María Concepción veía a Jesús vivo. La sangre le brotaba de la corona de espinas y bajaba por la cara, para caer desde la barbilla al pecho y llegar hasta las piernas.

 

Fueron testigos varias personas de la Comunidad y algún peregrino presente en Ladeira ese viernes, 5 de marzo.

 

Yo llegué al día siguiente.

 

María Concepción nos hizo pasar a la Capilla. La sangre estaba reciente, fresca. Se sentía el dolor de Jesús y un respeto inmenso hizo estremecer todo mi ser. Había un silencio sobrecogedor.

 

Aunque el Rostro de Jesús miraba hacia arriba, sentí que me miraba, que me clavaba la mirada. No es que viera que movía la cabeza, que la bajara y me dirigiera una mirada. Sentí Su mirada, profunda y dolorosa.

 

Más tarde, le pedí a María Concepción que me permitiera tomar una pequeña muestra de sangre, para poder analizarla. Ella me dio un trocito de tela blanca y yo me acerqué con respeto a la Cruz, pasé el trocito de tela y lo retiré con una mancha de sangre.

 

Esa sangre fue analizada en el Instituto Medico Forense de Madrid y el resultado fue : sangre humana, grupo 0, RH +.

 

No sabemos si realmente el grupo sanguíneo de Jesús fue el 0, pero sí que tiene su significado : Dador universal. Su sangre sirvió, sirve y servirá para todos los hombres.

 

En esos días María Concepción estaba muy abatida. Padeció la flagelación. Isabelita, de Valladolid, pudo ver su espalda y era una autentica llaga.

 

Siempre vi las sangraciones como muestras sensibles del dolor del Señor ante los ataques que recibía Ladeira.

 

Ya dije, anteriormente, que el Patriarcado de Lisboa había pedido la presencia de la Guardia Nacional Republicana para impedir la oración en Ladeira. Y, efectivamente, aunque no lo he reseñado, allí acudía la GNR y la oración se tenía que hacer, muchas veces, por la noche, cuando ya habían abandonado el Local de Oración.

 

A esto hay que añadir la presencia de auténticos vándalos, que se acercaban a Ladeira para insultar, provocar e, incluso, agredir a los peregrinos. Jamás la GNR actuó contra ellos. Sólo actuaba contra los peregrinos.

 

En varias ocasiones fuimos apedreados. Una noche vi cómo una piedra golpeaba a María Concepción en la cara, mientras ella dirigía la oración. Recibió el impacto, pero siguió rezando con toda normalidad.

 

Una persona de la Comunidad sufrió una paliza tan brutal, que tuvo que ser internada en el hospital y falleció poco tiempo después, como consecuencia de esa salvaje agresión.

 

Se llamaba Carmelinda. Era la acompañante incasable de María Concepción. Tenía una sonrisa permanente en su rostro. Era encantadora.


Fue una autentica mártir, que testificó con la vida su total entrega al Señor en Ladeira.

 

 

Carmelinda caminando también de rodillas junto a Maria Concepción
Carmelinda caminando también de rodillas junto a Maria Concepción

 

SEMANA SANTA

 

Tengo ante mí un “relato” de 23 páginas, escrito por un buen amigo mío, en el que narra su experiencia en Ladeira durante la Semana Santa de 1971.


Mi primera intención fue transcribirlo en su totalidad, pues es un ejercicio de objetividad, de discernimiento y de claridad.

 

Este amigo era una persona con una gran formación, que estudió Teología y era profesor en Valladolid.


No lo voy a transcribir en su totalidad, pero me voy a basar en este relato-testimonio copiando párrafos enteros y poniéndolos en “letra cursiva”, para que se distingan bien.


La expedición, un autocar de sesenta plazas, partía de Valladolid en la madrugada del Jueves Santo, 8 de abril, engrosada por peregrinos de Valladolid, Santander, Bilbao, Logroño, Zaragoza, Barcelona y Madrid. En el grupo había dos sacerdotes.


El programa de los cuatro días de estancia allí no iba a ser nada cómodo.

 

Nuestro hotel, a todos los efectos, incluso para dormir, sería el autocar, con las consiguientes molestias y privaciones, que después se multiplicarían por otras circunstancias, que irán saliendo a su debido tiempo.


Cuatro días de pleno sacrificio en los que no faltarían el frio y el calor, la lluvia y las tormentas y , lo peor de todo : los gamberros, las personas que venían a Ladeira para incordiar a los peregrinos y creyentes de Ladeira.


Describo brevemente el lugar. Desde nuestro autocar al “Local” habría unos cien metros. Tras cruzar la carretera de Torres Novas, comenzaba la ascensión de una ladera por una senda de tierra. En la cima de esta se eleva un Crucifijo de mármol, de bellas formas, siempre coronado de flores y acompañado por devotos de rodillas, algunos descalzos.


Dejando la Cruz a la derecha, se extiende una pequeña explanada en declive hasta una mísera barraca de ladrillo. Esa es la “morada” de uno de los miembros de Ladeira, un pacifico anciano de barba blanca llamado Jose de Liteiros.

 

Hay un pozo con brocal alto y a pocos metros un pequeño estanque con agua, de cuyo centro surge una columna rematada por la imagen de Nossa Senhora das Graças.


Desde el estanque de La Virgen y entre la arboleda se aleja, en dirección al sur, un sendero de tierra, que lleva al grupo de casas donde habita Maria Concepción. A este sendero lo llaman “Camino del Calvario”, porque es recorrido frecuentemente por Maria Concepción en éxtasis de rodillas.


Este sendero se divide en dos, casi al final : una parte lleva a las casas de la Comunidad y la otra (continuación del Camino del Calvario) sigue hasta un gran árbol con 3 troncos, donde Maria Concepción vive la crucifixión.

 

Los dos sacerdotes celebrando la Santa Misa en "El Calvario"
Los dos sacerdotes celebrando la Santa Misa en "El Calvario"

 

Como estoy trascribiendo sólo algunos párrafos, puede resultar un poco inconexo y con lagunas. Pero, como dije anteriormente, es un relato prolijo y detallado y prefiero hacerlo así : respetar su testimonio y copiar párrafos enteros.


Por la tarde, casi de noche, hubo oración. Hay bastante gente. Velas, linternas, disparos de flashes. Maria Concepción acaba de entrar en éxtasis. Hay un murmullo constante de plegarias y canticos: Ave de Lourdes, Ave de Fátima y un canto repetitivo que dice “Espíritu Santo, ven a nuestras almas, Espíritu Santo, iluminad a los sacerdotes…”


Me anima ver tanta piedad en hombres y mujeres. Todo el mundo quiere llegar al centro, donde Maria Concepción de pié, con la mirada serena, ora fija en una persona, ora recogida en un punto neutral, no deja de dirigir, magistralmente, oraciones y canticos.


Me acaban de decir que es San Miguel quien se está manifestando por medio de Maria Concepción.


La veo que empieza a desplazarse entre la gente y un murmullo creciente hace arreciar las oraciones y canticos. Se dirige a varia personas a las que toma su mano colocándola entre las suyas. Todos quieren tener esa gracia. Pero no es “al azar”, sino que las va eligiendo.


Decepcionado por no entender lo que pasa, pero conmovido por la fe que veo, pido a Dios de corazón que me de un poco de luz.


Observo el esfuerzo de algunas personas por acercarse y las lágrimas y emoción de los favorecidos, tanto hombres como mujeres.


Rezo, invoco a la Virgen y en el colmo de mi zozobra, pido textualmente : “Que vengo a mí ahora “.

 

Acababa de acercarse a un joven de Valladolid, dándole la mano.


Inmediatamente, va buscando con la mirada y la fija donde yo me encuentro, bastante alejado de ella. Después, se va abriendo camino entre cuerpos y manos, que rehúye suavemente, y llega hasta mí.

 

En completo pasmo por lo que veo, aún miro hacia atrás por si no soy yo el elegido. Pero Maria Concepción me toma la mano muy sonriente.


Tuve que recostarme sobre un árbol para no caer. Un calor intenso me subía por la garganta. Aquello era increíble.


Me retiré de la escena agobiado por la emoción. En mi interior había hecho a Dios una petición, nacida de la necesidad de tener paz en vez de zozobra, por lo que estaba viendo. Si Maria Concepción seleccionó mi petición “al azar” entre decenas y decenas de personas, mucho más próximas, creó la mayor de las casualidades que recuerdo. Pero mi opinión personal, por muchos motivos que no es hora de explica, es que Maria Concepción fue movida por una voluntad ajena a la suya, respondiendo a mi petición.


Pruebas como esta se daría esos días en Ladeira “a granel”.


 

Viernes Santo, 9 de abril


Se había acordado tener oración en la última hora del Jueves Santo, pero visto el panorama en el “local de oraçao”, tomado por una horda de salvajes que vociferaban y gritaban sin parar, se acordó posponerla.


La algarabía llegaba hasta nuestro autocar. En nuestro refugio comentamos el sorprendente paralelismo de esta hora, con la histórica de la noche del Jueves Santo en Jerusalén : Todo queda a merced de Satanás y sus secuaces. Era la hora del Poder de las Tinieblas.


Ladeira, en esos cuatro días, iba a ser un doble exacto de la Pasión de Jesús.

Cuando al cabo de unas horas todo se había calmado y empezábamos a dar unas cabezadas sentados en nuestro autocar, auténticamente rendidos, nos llegó un aviso : Maria Concepción iba a empezar la oración…


Son las cuatro y unos minutos de la madrugada del Viernes Santo. Sin haber descansado y sin habernos “despejado” corremos al local de oración.


El contraste con las horas precedentes es formidable. Hay varios centenares de personas. La paz en esos momentos es soberana. Maria Concepción subida sobre un taburete dirige la oración. Es la mejor batuta de piedad que uno puede imaginarse. A veces mide el contorno con los ojos como asegurando el sosiego de aquel rebaño que tiene como hipnotizado de fervor a su alrededor.

 

La piedad es realmente magnifica. Se reza en bloque, hombres y mujeres. No hay curiosos.


La oración se prolonga más de una hora, pero es una plegaria agradable, que a nadie cansa.

 

De pronto Maria Concepción se baja del taburete y se pone de rodillas. Está en éxtasis. Empieza a marchar por el suelo embarrado, lleno de charcos por la lluvia caída en horas precedentes.

 

Maria Concepción tiene el rostro marcado por el dolor, su expresión es de sufrimiento. Nada en sus gestos semeja trance morboso, ni gesticulación estudiada. Todo es sereno.


Esta marcha extática por el Camino del Calvario va a durar unas tres horas. Unos la siguen detrás, otros van delante, algunos subimos a las laderas del sendero para ver mejor.


Maria Concepción va a vivir cada paso de Cristo desde el Pretorio al Gólgota. Tiene varias caídas y se embadurna de barro hasta el pelo.


Veo a hombres y mujeres llorar a voz en grito y sin rubor. Veo llorar al joven de Santander que antes mencioné (no he copiado esos párrafos) y a una joven enfermera de Valladolid que sólo acierta a decir : “¡Dios mío, no hay quien resista esto!”.


Como muchos otros, acabo yo mismo de rodillas y arrastrándome por el barro. Me parece una profanación ir de pie.


Durante la marcha habló varias veces, pidiendo penitencia, oración y quejándose de los que se empecinan en sus pecados.


Durante este “Via Crucis”, tuve, como muchos otros, la ocasión de comprobar el fenómeno de que me habían hablado, muy típico de Ladeira : Ladeira exhala un perfume suave y delicioso.

 

Está en el ambiente o en torno a Maria   Concepción. No lo trae el viento, ni lo despide planta alguna, ni procede de ninguna persona ni objeto. Viene de repente y se va, también, de repente.


Son algo más de las ocho de la mañana cuando acaba el Via Crucis.

 

Maria Concepción abre los ojos como despertando de un sueño, pero sin muestras de cansancio. Se incorpora y, con toda naturalidad, empieza a conversar con la gente.

 

 

Larga había sido la jornada del “Via-Crucis” por la madrugada, pero aún iba a quedarse corta ante la oración de la tarde.


Empieza a las dos y no acaba hasta pasadas las seis. Y se iban a producir escenas, que quedarían grabadas en todos cuantos seguíamos aquel acto por siempre jamás.


Una noble familia portuguesa ofrece a Maria Concepción su coche para que desde él dirija la oración. El gentío es imponente, la mayoría devotos y simpatizantes, pero no faltan (como casi siempre) un gran número de gamberros y malintencionados que llevarían nuestra paciencia al borde de la explosión.


Maria Concepción, subida en un taburete, comienza sus plegarias, seguidas por todos con un enorme fervor. Acercan a Maria Concepción un anciano sacerdote, que se sienta en una banqueta.


El cielo está nublado. Y al poco tiempo empieza a llover torrencialmente, un autentico diluvio.


Maria Concepción mira al sacerdote y ve que se está calando. Baja de su taburete y con el mimo propio de una madre que atiende a su hijito, se quita el abrigo y cubre al anciano clérigo. Vuelve a subir después a su taburete.


Hay entonces un revuelo general. No me doy cuenta porque estoy un poco alejado (es imposible penetrar por aquella red de gente). Enseguida me llega la onda de lo que está sucediendo : aquella cortina de agua no toca a Maria Concepción. Muchos están viendo caer la lluvia hasta unos centímetros de su cabeza y después describir una parábola en torno a ella para ir al suelo directamente.


Imposible describir el efecto.


Una religiosa que esta al pie mismo de Maria Concepción, sosteniendo un micrófono para recoger sus palabras, experimenta el portentoso hecho de que su mano y el micrófono que están junto a Maria Concepción permanecen secos, mientras en resto de su brazo y toda ella están empapados.


Efectivamente, Maria Concepción, tiene seca la ropa y la cabeza.


La gente se arrodilla. Muchos lloran…


Aquí quiero intervenir yo como testigo.


Yo estaba en primera fila y lo vi perfectamente, muy cerca. Maria concepción se había quitado su abrigo para ponérselo al sacerdote, al que ampararon con un paraguas. Quisieron cubrir también a Maria Concepción y ella, sonriendo, dijo que no. Llovía intensamente, “a jarros”. Todos vimos, clarísimamente, como el agua no caía sobre Maria Concepción. Era como si un paraguas invisible la cubriera.


Este hecho portentoso duró tanto como el chaparrón. No fue algo fugaz y pasajero, sino que duró bastante tiempo y todos lo pudimos comprobar perfectamente.


Cuando cesó la lluvia, Maria Concepción estaba totalmente seca.


Yo nunca he visto nada igual.


Y es totalmente cierto que la religiosa, que venía con nosotros desde Valladolid, no sólo vio que Maria Concepción no se mojaba, sino que su mano, su muñeca y el micrófono, que estaban más próximos a Maria Concepción, permanecieron también completamente secos.

 

Sábado Santo.


Haré un resumen, pues el relato de este día es de 4 folios, pero un resumen basado el testimonio de mi amigo, por eso lo escribiré en “cursiva”.


En la oración de tarde se presentó el Capitán Silva, conocido por todos en Ladeira, pues era la máxima autoridad de la GNR en la Región. Persona altiva y arrogante, autoritaria y soberbia. Su objetivo : avisar de que iba a terminar con Ladeira.


Algunas personas le replican : “Venimos aquí sólo para rezar. No nos metemos con nadie. Usted mismo lo puede ver…”


Y entonces estalla una formidable tormenta. Maria Concepción cae al suelo, de espaldas, como fulminada. Hay charcos y barro, por lo que su pelo queda completamente mojado y embarrado. Se incorpora, en éxtasis, sin ningún esfuerzo.


El capitán Silva con un gesto despectivo, se refugia en su coche.


En el éxtasis Maria concepción contempla a Nuestra Señora :”¡Hay de quienes pisoteen las obras santas de este Santo Lugar!”.


Maria Concepción tiene los ojos clavados en el Cielo, completamente abiertos en su “visión”. Está cayendo un autentico aguacero y el agua golpea con fuerza. Pero sus ojos no se cierran, ni tan siquiera parpadean. El agua respeta su cara.


Un sacerdote pasionista lo atestigua, después de interrogar a varias personas :” En lo que yo he podido observar y según lo que he oído a los que están más cerca, la lluvia no cae sobre Maria Concepción. Por tanto, ello me lleva a argumentar que representa una prueba de la sobrenaturalidad de cuanto está sucediendo.”

 

Aquí quiero aclarar que el día anterior, durante la tormenta, vi y comprobé, como todos los presentes, que llovía “a jarros” y Maria Concepción permanecía completamente seca, no le caía ni una gota.


Pero el sábado fue distinto. Yo la ví, como todos, en éxtasis contemplando a la Santísima Virgen, con los ojos completamente abiertos, sin parpadear. Parecía que el agua no tocaba su cara, pero la tenía mojada, quizá por haber caído al suelo, con charcos y barro y haber permanecido allí varios minutos, con los ojos cerrados.


Por eso, quiero dar testimonio y defender lo que he visto claro, no lo dudoso : El Viernes Santo ví nítidamente como llovía y Maria Concepción permanecía completamente seca. Pero el Sábado Santo fue distinto : sí estaba mojada, su cabeza, su cuerpo y su ropa, aunque mantuvo los ojos abiertos, sin parpadear y el rostro sereno.


Continuo con el relato.


Cuando pasa la tormenta y cesa el aguacero, vuelve el Capitán Silva y aún presencia los últimos instantes del éxtasis. Su expresión es de autosuficiencia y menosprecio. “Todo esto va a terminar”, afirma rotundo.


Mi impresión personal de cómo estaban las cosa en Ladeira, era de que Maria Concepción y su obra parecían un ratoncillo a merced de la poderosa garra de los “gatos” de la autoridad.


Humanamente, con enemigos tan fuertes, su “Obra” estaba condenada desaparecer…

 

Domingo de Resurrección


Por la mañana, en un ambiente de clandestinidad, casi a escondidas, un pequeño grupo de peregrinos asistimos a la Santa Misa concelebrada por los dos sacerdotes al final del “Camino del Calvario”. En este pequeño grupo había peregrinos de Portugal, España, Francia, Bélgica, Filipinas, Estados Unidos.


Parece increíble que en pleno siglo XX, en una nación católica y con la experiencia de lo ocurrido en Fátima tengamos que pasar estas vicisitudes.


Un claro y agradable Perfume se hizo sentir, por oleadas, en varios momentos de la Misa.


Este día era patente la presencia de guardias de la GNR. Se habían colocado a la entrada de Ladeira impidiéndonos el paso. ¡No se podía entrar! Se cumplía la amenaza del Capital Silva el día anterior.


Por la tarde los peregrinos estaban dispersos y un tanto desconcertados. Pero teníamos una “misión” : Entrar en Ladeira. ¿Misión imposible?


Yo detectaba algo de miedo en los peregrinos. “Pase lo que pase hay que llegar a la explanada”. ”Puede haber heridos”. ”No hay que replicar con la fuerza. Aguantar y avanzar”.


Cuando contemplo aquel desorden de la gente y la poca idea que tenemos todos de la forma en que tenemos que actuar, doy como seguro el fracaso. Parece que esto va a ser un caos.


Pero observo que a pesar del miedo que sentimos por el inminente choque, nadie, ni hombre ni mujeres, piensa retroceder. Hay una decisión unánime para avanzar, pase lo que pase.


Y llegan las instrucciones : abrirán la marcha los españoles con su estandarte, después los extranjeros y después los portugueses.


Va a ser portaestandarte mi joven compañero de Valladolid, al que refuerzo junto con el chico de Santander para defender el estandarte. Por lo tanto estaremos en vanguardia.


Nos colocamos en cabeza y tras nosotros las mujeres. Y llega la orden, pero la orden más desconcertante que uno pueda imaginarse : llega sin palabras. Una mujer portuguesa, alta y fuerte, se pone de rodillas y avanza decidida hacia el sendero que sube a la Cruz. Instintivamente, la seguimos en bloque. La mujer avanza como una apisonadora, allanándolo todo a su paso, extática, impávida ante los policías, que salen a nuestro encuentro.


Miro hacia atrás y contemplo un panorama lleno de emoción : en perfecto orden de marcha vienen una veintena de estandartes arropados por numerosos peregrinos cantando y rezando. El ánimo y el coraje que nos inspiran aquellos cantos y aquellos rezos nos hacen despreciar todo lo que tenemos en frente. 

 

Nada nos detiene, ni los mosquetes ni las porras de los policías. Llegamos a la Cruz. Allí nos sale al encuentro pálido, desencajado, el capitán Silva. No he visto rostro más demudado y sorprendido que aquel.


El contraste con el día anterior es tremendo. El capitán parece, incluso, que tiembla.


Seguimos avanzando ante la impotencia total de los gendarmes y la inaudita sorpresa de los “hostiles”, que nos miran a distancia sin osar acercarse.


Un nuevo vistazo al panorama general de la explanada me hace calcular el número de peregrinos en unos dos mil.


El capitán Silva, sin control alguno de la situación, pide que venga Maria Concepción, que no tarda en llegar. Y ella con una una calma y serenidad que contrastan con el

nerviosismo del jefe de los gendarmes, nos dice que retrocedamos hasta la Cruz de la entrada y que hagamos la oración allí.

 

El capitán parece ahora un muñeco a merced de Maria Concepción.


Todos obedecimos y fuimos retrocediendo, en calma hasta la Cruz. Allí caemos de rodillas en oración triunfal. Maria concepción, sonriente y tranquila, regresa a su casa. ¡Ha triunfado en toda línea!


El capital Silva se fue con su coche para buscar refuerzos. Pero nosotros terminamos nuestra oración con canticos y vivas a Jesús y a la Santísima Virgen Maria. Sólo al al final llegaron los refuerzos, pero nosotros habíamos cumplido nuestra misión : habíamos entrado en Ladeira, habíamos llegado hasta la explanada y luego retrocedimos obedeciendo sumisamente las indicaciones de Maria Concepción, y se hizo la oración, que es lo que pretendíamos.


Quiero aportar brevemente mi testimonio.

 

Efectivamente, yo llevaba el estandarte de España, flanqueado por mi amigo Juan Antonio de Valladolid y por un joven santanderino. No me considero un valiente, pero sentí una fuerza especial, una fuerza que no era mía.

 

Yo avanzaba y veía a los guardias frente a mí. Uno descargó la fuerza de su mosquetón contra el estandarte que yo llevaba y lo golpeó contundentemente, pero yo seguí andando. Nunca tuve miedo y lo mismo les pasó a muchas personas.


Maria Concepción nos dijo que la Santísima Virgen, Reina del Ejercito Blanco, venía sobre nosotros, avanzaba con nosotros. Con el manto abierto, extendido.

 

Sí, yo me sentí cobijado y protegido bajo Su Manto y en ningún momento temí por mi integridad ni por la de ninguno de los que venían detrás.


Fue el maravilloso colofón a este Domingo de Resurrección.

 

 

 

 

 

Mes de mayo

 


El 13 de mayo de 1971 sucedió uno hecho muy importante. Varios miembros de la Policía Judiciaria estuvieron presentes en Ladeira durante la oración.


En Ladeira era un día normal, por lo que no había mucha gente.


María Concepción dirigió la oración como de costumbre. Y al final se dirigió de rodillas a un pequeño jardín que había en el “Local de oración” y allí recibió la Sagrada Comunión, que le dio San Miguel Arcángel.


Pero de una de las flores de aquel pequeño jardín salió una forma sin consagrar, que María Concepción entregó a La Policía judiciaria para que la examinaran.


Es decir, una Sagrada Forma la recibió en la boca, como siempre. La otra salió de una flor, para que se la llevaran los miembros de la Policía.


Los policías vieron con toda claridad cómo una Sagrada Forma aparecía en su lengua, ante su atenta mirada, “sin trampa ni cartón”.


Y cómo otra forma, blanca, igual, salía de una flor y era cogida por María Concepción, que se la entregaba a uno de los policías.


Todo esto lo fotografió uno de los peregrinos que acudió ese día, intuyendo que algo especial podría pasar ese día.

 

No sabemos qué informe llevarían a las Autoridades portuguesas o al Patriarcado. Lo cierto es que el Patriarcado JAMAS admitió nada que fuera favorable a Ladeira.

 

¡JAMAS LES INTERESO LA VERDAD, SINO ACABAR CON LADEIRA!


Curiosamente, en ese mismo mes volvió a repetirse un hecho similar, al de la forma saliendo de una flor. Yo estaba presente y lo pude presenciar varias veces :


María concepción en éxtasis cortaba con sus manos una flor (“jarro” en portugués), avanzaba de rodillas, levantaba la flor y al bajarla, como si de un “Vaso sagrado” se tratara, veíamos una o varias Sagradas Formas que habían aparecido milagrosamente. Esas Sagradas Formas ella las entregaba, entonces, a alguno de los sacerdotes presentes.


Hizo varios viajes : cortar una flor, totalmente vacía, avanzar de rodillas, levantar esa flor mientras, con gesto sonriente, fijaba su mirada en “Alguien” que los demás no veíamos y al bajarla, veíamos la flor, o flores, con varias Sagradas Formas dentro.


Sucedió varios días distintos.

 

Jesús llamaba a Ladeira : MISTERIO DE MIS SAGRARIOS. 

 

"No puede faltar Mi Pan donde hay hambre y sed de Mi cuerpo y de Mi Sangre".

 

No olvidemos que a Maria Concepción y a todos los miembros de la Comunidad de Ladeira les negaban todos los sacramentos...

 

En el mes de agosto pasé parte de mis vacaciones en Ladeira. Yo había estado ya en Ladeira viviendo varias veces, pero esta vez fue mi estancia mayor en número de días.

 

Fue una experiencia maravillosa y muy reveladora. Allí vivíamos en un ambiente de pobreza y sin cosas fundamentales en el día de hoy. Pero me sentía feliz y no cambiaba aquella Ladeira campestre, rudimentaria y pobre por ningún palacio.


Me di cuenta de que cuantos más llenos estamos de Dios menos necesitamos de los bienes materiales y que cuantos más vacios estamos interiormente, mayor necesidad tenemos de cosas materiales. Lo sabía en teoría, pero entonces pude experimentarlo.


Me recordaba a la vida de los pastorinhos en 1917. Es como si hubiéramos retrocedido más de cincuenta años y volviéramos a los tiempos de las Apariciones de la Santísima virgen en Fátima.


Hablé mucho con María Concepción y me contó muchas cosas de su vida. Conocí detalladamente los lugares donde tuvo que esconderse durante meses y meses porque la GNR la perseguía. Incluso le llevaban la comida a escondidas en el pozal de los cerdos. Situaciones inimaginables, que ella tuvo que soportar y que me contaba sonriendo.


Me hablaba de una “menina muito linda” que le visitaba muchas noches. Tenía el pelo muy largo. Le preguntó quien era y le dijo que Santa Inés.


María Concepción no tenía cultura ni formación religiosa. Conocía muy pocos santos, pero fueron muchos los que se le aparecieron : Santa Inés, como protectora, Santa Rita que le anunció que viviría debajo de un olivo, El Padre Pio, Santa Isabel de Portugal…


En este mes de agosto se presentó una señora francesa, Madame Gaultier, que tuvo un importante papel en Ladeira. Madame Gaultier vivía en Orleans, la ciudad de Juana de Arco y llevaba grupos de peregrinos a Santuarios Marianos de Francia, Italia, España, Portugal.


Visitó Ladeira y en esa tarde, tuvo respuesta a una petición suya, que no había expresado en voz alta, pero que El Señor le concedió a través de María Concepción.


Por la noche, ella estaba con su grupo en el hotel ( a 40 kms de Ladeira) rezando a Santa Teresita para que se manifestara en Ladeira. Nosotros estábamos en Ladeira rezando y , efectivamente, Santa Teresita se manifestó por primera vez en Ladeira, en un éxtasis cantado con una melodía preciosa. Santa Teresita había respondido a su petición.


Y al día siguiente se manifestó Santa Juana de Arco, de la que María Concepción no había oído hablar nunca y que se convirtió en una de las santas mas asiduas de Ladeira, junto con el Arcángel San Miguel.


Madame Gaultier tenía una gran devoción a Santa Juana de Arco, pues no en vano vivía en la ciudad de la “Pucelle”, la Doncella de Orleans. Se puede decir que fue ella quien con su presencia y su devoción llevó a Santa Juana de Arco a Ladeira.

......


El 14 de agostó volvió a formársele el estigma de la cruz en la frente. Fue un proceso totalmente distinto al del mes de enero, en el que yo también estuve presente. Estábamos hablando con ella en su cuarto y de repente, cayó al suelo como fulminada. Me di cuenta de que su frente empezaba a sangrar y se formaba una cruz. Se grabó en su frente una cruz sangrante perfecta.


Yo tenía un pañuelo limpio y se lo acerqué a la frente quedando grabada la forma de la cruz. Todavía conservo ese pañuelo.

 

El 10 de octubre estábamos varias personas rezando en la capilla con Maria Concepción y entró en éxtasis. Tomó una estampa que estaba sobre el altar y ante nuestros ojos, empezó a sangrar. La estampa mostraba el Rostro de Jesús coronado de espinas.


Era una señal más de la persecución contra Ladeira y, más en concreto, contra Maria concepción.


Efectivamente, arreció la persecución. El día 20 se presenta la Policía Judiciaria, le requisan la Custodia y muchos objetos más. No le requisaron el Crucifijo que había sangrado, porque Maria Concepción, días antes, le limpió la sangre con unos lienzos.


La llevaron a Lisboa y la metieron en la cárcel durante 3 días. Fue una prueba durísima. Le habían quitado el Rosario y una cruz que ella llevaba. Sólo pudo salvar una pequeñísima imagen de San Martin de Porres.


En esos días no tuvo ninguna Aparición Celestial, sino del demonio que se reía, se mofaba de ella, la insultaba y le decía que se iba a quedar en la cárcel para siempre. Fueron 3 días de tinieblas, de purgatorio, de infierno.

Sólo le dieron para comer un pedazo de pan y algo de agua…


Volvimos pocos días después y nos mostró un mendrugo de pan que ella había guardado de esos días.

 

Esta estampa sangró delante de varias personas el 10 de octubre de 1971, anuncio de mayores persecuciones...
Esta estampa sangró delante de varias personas el 10 de octubre de 1971, anuncio de mayores persecuciones...

 

Mes de diciembre.


Las Alianzas. Dios estableció una Alianza con su pueblo elegido y la fue reiterando por medio de los profetas (Canon IV de la Misa).


Esta Alianza llegó a su culminación en el sacrificio de la Cruz : La Nueva y Eterna Alianza. 


Pero está claro que vivimos en un mundo paganizado, que vive a espaldas del Evangelio y que sólo un número reducido de personas intentan vivir hasta las últimas consecuencias la Llamada de Jesús.


Por eso, en Ladeira, se quiso tomar conciencia de esta Alianza y se llevó cabo la iniciativa de celebrar 7 Alianzas.


La primera tuvo lugar el día 28 de diciembre de 1971.Fue un día lluvioso, frio y desapacible, pero esto no restó la afluencia de peregrinos que acudieron en varios millares, ni de sacerdotes, pues la Santa Misa fue concelebrada por 24 sacerdotes de distintos países :Francia, España, Italia, Bélgica…


Terminada la Santa Misa, Maria Concepción tuvo una marcha extática, a lo largo del “Camino del Calvario”, sobre el barro y los charcos.

 

Ya anteriormente me referí y describí varias marchas extáticas de rodillas de Maria Concepción, a lo largo del “Camino del Calvario”.

 

Esta vez, las personas que caminaban más cerca de ella eran los sacerdotes, algunos realmente impresionados y todos llenos de fervor y recogimiento.


La fotos de esa marcha son un buen testimonio.

 

 

 

 

AÑO 1972

 

 


Santa Juana de Arco
Santa Juana de Arco

El año 1972 empezó con un éxtasis de Santa Juana de Arco. Estábamos un pequeño grupo de personas acompañando a Maria Concepción en el paso de año. Santa Juana se manifestó unos minutos antes de la medianoche.


“Año 72, marchar, marchar, marchar...A la gran batalla”. Con una campanilla, puesta en pie, imitaba una marcha militar.


San Miguel y Juana de Arco eran nuestros Santos “guerreros”, nuestros capitanes.

Enseguida pensé que esas palabras eran proféticas, que nos esperaba un año duro, difícil, pero no sabía hasta qué punto. ¡La gran batalla! ¿A qué se podía referir? Conservo ese éxtasis que grabamos esa noche y parece una autentica marcha militar, para el Ejercito de Ladeira, El Ejercito Blanco.


Fue un éxtasis profético.

 

2ª Alianza.

 

El 2 de febrero tuvo lugar la Segunda Alianza. La Primera Alianza se celebró en un día lluvioso, pero con algunos claros. Sin embargo, el día 2 fue un día de lluvia continua.


Era un día laboral, un miércoles, lloviendo todo el día, pero aún así se congregaron varios millares de personas.


Por la mañana se produjo una “sangración” en las Sagradas Formas que contenía un Copón que había en la capilla. Maria Concepción fue a la capilla, acompañada por varios sacerdotes y al abrir el sagrario se encontraron con las Sagradas Formas sangrantes. La sangre estaba fresca, reciente.


Ya he aclarado anteriormente que las sangraciones eran señales de “persecución” contra Ladeira.


Yo fui uno de los primeros laicos en ver el “Copón”. Las Formas sangrantes eran pequeñas. Vi un corazón en una de las formas y parecía latir. Lo tomé como una impresión personal, pues yo lo vi nítidamente, pero en la foto no aparece con la claridad que yo lo vi.


Pero ocurrió algo realmente importante. Se encontraba en Ladeira el Dr. Jean Caux, eminente médico francés y atento estudioso de los hechos de Ladeira. El Dr. Caux le pidió a Maria Concepción que le permitiera llevarse una Sagrada Forma a Francia para analizar la sangre. Hubo cierta controversia, pues a algunos no les parecía bien. Lo cierto es que Maria Concepción se lo preguntó a Nuestro Señor y El se lo permitió. Entonces uno de los sacerdotes introdujo una Forma en un “portaviáticos” y se la entregó al Dr. Caux, que se la llevó a Francia.


Cuando el Dr. Caux llegó a Francia y abrió el portaviáticos, se encontró con la sorpresa de que la sangre de la Forma continuaba fresca, reciente, como si acabara de sangrar en ese momento. Eso es materialmente imposible, un hecho realmente prodigioso. Y así lo hizo constar en un testimonio que él mismo envió al Patriarcado de Lisboa y que publicamos aquí.


Los resultados del análisis fueron los mismos que la sangre del Crucifijo : sangre humana, grupo 0, RH +.(en el Patriarcado de Lisboa afirmaban que era sangre de gallina. ¡Estúpida forma de mentir!!!)


Continúo con el relato de la Segunda Alianza.


Por la tarde, bajo la incesante lluvia, se celebró la Misa de la Alianza, concelebrada por 11 sacerdotes. Había varios sacerdotes presentes, que habían acudido como “observadores”.

Terminada la Misa, empezaron los canticos y rezos dirigidos por Maria Concepción. No tardó en entrar en éxtasis e iniciar una marcha extática a lo largo del Camino del Calvario, como en la Primera Alianza.


En la marcha extática de la Primera alianza, un mes antes, Maria Concepción llevaba una gabardina. Esta vez llevaba un jersey y una falda de lana morados, es decir, ninguna protección para la lluvia.


Fue una marcha extática impresionante, la más impresionante de las muchas que he visto. No me atrevo a describirla.


Duró más de una hora. Hacía mucho frio. Al llegar al lugar de la “crucifixión”, donde Maria Concepción se quedaba clavada en la cruz, su rostro era sereno, muy bello, a pesar de tener el pelo totalmente embarrado.


Al acabar el éxtasis, abrió los ojos como si se despertara de un sueño y, como hacía habitualmente, empezó a rezar en voz alta para todos.


De allí se fue a su casa. Varias personas le acompañamos. Estaba totalmente empapada y ya sentía el intenso frio, que no sintió durante el éxtasis. Su ropa exhalaba un intenso y agradable perfume.


No obstante, no cogió ni bronquitis, ni neumonía, ni el más pequeño catarro, a pesar de las horas que estuvo bajo la fría e intensa lluvia.

 

 

 

2 de febrero de 1972 : Formas sangrantes
2 de febrero de 1972 : Formas sangrantes

 

SEMANA SANTA


En la Semana Santa el número de peregrinos extranjeros era considerable, especialmente españoles y franceses.


La comunidad de Ladeira también había aumentado. Desde tiempo atrás tenían varios niños “abandonados”, hijos de una mujer alcohólica, que María Concepción y Humberto habían acogido como suyos. Yo estuve en el nacimiento de uno de ellos en agosto de 1971. Luego fueron recogiendo más. En esa fechas tenían recogidos a 7 niños a los que cuidaban como auténticos hijos suyos.


Disponían también de una gran nave o barracón (así lo llamábamos), en la que había una gran mesa que servía de altar para las Celebraciones Eucarísticas y de mesa para dar de comer, algunas veces, a los peregrinos( gratuitamente, por supuesto).


En varias ocasiones vimos cómo de la olla llena de sopa se servían platos y más platos y la sopa no se acababa. También vimos como la sopa se mantenía caliente, después de más de una hora cantando y rezando…


Estos hechos extraordinarios eran totalmente ordinarios en Ladeira.


Voy a mis notas de esos días, donde destaco algunos hechos, que pasaré a referir.

 

 

JUEVES SANTO. Comunión visible.


Fue por la tarde, en el barracón al que me referí antes. Estaba lleno, abarrotado. Apenas nos podíamos mover. Maria Concepción se puso de rodillas y avanzó hasta la mesa que hacía de altar. Yo estaba a su lado, un poco detrás. Vi como abría los brazos, con la cabeza ligeramente levantada y mirando fijamente a Alguien. A los pocos instantes, apareció en su lengua la Sagrada Forma.


Hizo el acto de adoración habitual, bajando la cabeza profundamente. Después, abrió de nuevo la boca para mostrar la Forma, girando la cabeza a derecha e izquierda. Los que estaban en frente y los que estábamos a los lados, la volvimos a ver perfectamente. Era el día de la Eucaristía.


Poco después, en éxtasis, tomó una palangana y una toalla y lavó los pies de doce hombres, que había elegido uno por uno. A continuación, eligió también a doce mujeres y les lavó las manos.


VIERNES SANTO. Marcha extática.


Por la noche, en la oración, tuvo una marcha extática de rodillas y entró en un terreno que estaba cercado con una alambrada. Los peregrinos fuimos pasando con ella. Dos sacerdotes la sostenían, uno a cada lado. Fue delimitando, de rodillas, una gran extensión de terreno y dijo : “Algún día aquí habrá una catedral”.


Aquellas palabras me resultaron un tanto disparatadas. Aquel terreno tenía dueño y no era fácil comprarlo. Tampoco era lógico creer que allí se construyera un templo dada la situación de Ladeira, tan perseguida.


Tuvieron que pasar casi treinta años, para que en aquel mismo lugar, exactamente, donde Maria Concepción, de rodillas, había marcado las medidas del templo, se construyera una “catedral”.


Y allí está ahora una “catedral”, una pequeña catedral, como lo predijo 28 años antes.


SABADO SANTO. Sangración.


Fue el sábado por la mañana, de manera parecida a la ocurrida el 2 de febrero.


Maria Concepción acompañó a los sacerdotes a la capilla para que abrieran el sagrario. Al abrirlo, vieron en el Copón muchas Formas sangrando, casi todas grandes.


No es que la sangre estuviera fresca, reciente, es que se mantuvo así hasta la tarde, cuando los sacerdotes nos dieron la Comunión con estas Sagradas Formas.


Uno de los sacerdotes atestiguó que las “Formas siguieron sangrando en mis manos”.


Los que comulgamos sentimos claramente el sabor a sangre. Pero era un sabor agradable. La verdad es que no fue comulgar bajo “las dos especies”, pues no eran especies de pan y vino, sino carne y sangre. Sí, he escrito “carne y sangre”, pues muchos sentimos que eso era lo que comulgábamos: carne y sangre.


Realmente difícil de creer y difícil de explicar, pero así fue, como lo cuento.

 

 

En la oración de la tarde tuvo un éxtasis de la Santísima Virgen.

 

Yo había pedido, por la mañana, a la Santísima Virgen que a través de Maria Concepción me besara mi “florecita” (emblema del Ejercito Blanco). Necesitaba una confirmación por algo relativo, precisamente, al emblema del Ejercito Blanco.


Pues bien, en la oración de la tarde tuvo un éxtasis precioso. Había muchos gamberros con sus motos haciendo ruido, gritando y acelerando, para perturbar la oración.


Maria Concepción tenía en una mano el micrófono de un megáfono (en la otra sostenía el rosario) y empezó a cantar una melodía preciosa. La melodía era tan bonita, tan dulce, que los “gamberros” dejaron de gritar, dejaron de meter ruido con las motos y se hizo un silencio en el que solo se escuchaba la voz de Maria Concepción.

 

Después, soltó el micrófono y se metió entre los peregrinos. Estábamos en el “local de oración”. Yo me encontraba alejado de ella. Fue moviéndose y abrazando a varias personas.


Me buscó, llegó hasta mí y me tomó las manos. Las juntó y las elevó al cielo. Tomó la florecita, sin soltarla de mi jersey, y la besó, como yo le había pedido por la mañana. Su rostro estaba embellecido, transfigurado. Al mirarla a los ojos observé que tenían un color azul, claro, precioso…


Me quedé lleno de la Presencia de La Santísima Virgen. Jamás en mi vida, hasta entonces, había sentido en mi interior tan claramente, tan profundamente, la Presencia de la Santísima Virgen.


Si tuviera que describirla con una sola palabra, esa palabra sería : DULZURA.


Me llenó de alegría, rebosaba alegría. Sólo me apetecía abrazar a la gente y cantar a la Santísima Virgen.


Recuerdo que llegué a una tienda de campaña en la que había un grupo de peregrinos franceses y abrazado a Armande (podía ser mi madre) nos pusimos a cantar una canción que me gustaba mucho : “Prends mon coeur, le voilá…”


Sólo en Medjugorje, años después, volví a sentir la Presencia de la Santísima Virgen, que me envolvió por completo.


DOMINGO DE RESURRECCION. 3ª Alianza.


Por la tarde tuvo lugar la Misa de Alianza, concelebrada por 13 sacerdotes. Asistieron varios millares de peregrinos.

 

ANUNCIOS PROFETICOS


 

El 13 de mayo, en la oración de la tarde, Maria Concepción tuvo un éxtasis en el que se dirigió a un pequeño jardín, que había junto al “Local de Oración” y se abrazó, fuertemente, a las espinas de varias ramas de un rosal.


Abrazad los espinos (en español las espinas). No tengáis miedo a las espinas”.


Después, arrancó unos pétalos de rosas y le aparecieron una Sagrada Forma pequeña en cada una de sus manos. En cada mano llevaba pétalos de rosa y una Sagrada Forma.

Estaban presentes dos sacerdotes españoles que fueron los receptores de las Sagradas Formas.


Tengo una corta grabación de ese éxtasis (entonces las películas duraban solo 3 minutos).


El sentido era muy claro: No tener miedo de los espinos (o espinas), abrazar los espinos (todos los sufrimientos con los que nos íbamos a encontrar) y buscar siempre nuestro apoyo en la Eucaristía.

 

El primer domingo de junio se celebró la 4ª Alianza. Concelebraron 13 sacerdotes y asistieron numerosos peregrinos.


El Señor, por medio de María Concepción, anunció:


Por un tiempo os hablaré y después no os hablaré. Después hablaré para pocos y después hablaré para todos”.


También nos dijo:


“Para la 5ª Alianza (20 de agosto) Ladeira estará muy cambiada…”

“En la 5ª Alianza habrá heridos…”


Entonces no entendimos esas palabras enigmáticas, que se cumplieron al pie de la letra.


Pocos días después, el 7 de junio, un pequeño grupo de personas, entre las que se encontraba un sacerdote, fuimos a Fátima con María Concepción. Estuvimos en los Valinhos. Allí, al mediodía, junto a la estatua del Ángel dando la comunión a los pastorinhos, tuvo un éxtasis en el que El Señor nos dijo :


“Sed como esta roca. Vivid para Mi y para el Padre. Todos vosotros, que seguís mi camino tenéis mucho que sufrir…Sufrid con resignación. Haced como Yo hice, que os entregué todo mi corazón y ofrecí mis brazos para la cruz y así os abrí las puertas del Cielo…

PARA LA 5ª ALIANZA LADEIRA YA ESTARÁ MODIFICADA, DE OTRO MODO.

VAIS A ENCONTRAR MUCHOS PROBLEMAS Y MUCHOS OBSTACULOS PARA VENIR A LADEIRA…”


Nos quedamos de nuevo sorprendidos, pero sin llegar a darnos cuenta del verdadero alcance de estas palabras. Barruntábamos que algo muy duro iba a suceder contra Ladeira, pero no sabíamos qué podría ser.


Al mes siguiente, el 17 de julio, en una noche apacible y tranquila, estando fuera de la casa, María Concepción cayó al suelo, en éxtasis, como fulminada. Apenas estábamos algunas personas de la comunidad y algún peregrino. Entresaco algunas frases de ese éxtasis :


“Las Autoridades de Portugal se han unido y combinado para acabar con Ladeira…

Vais a tener mucho que sufrir.

Vais a sufrir un gran cerco.

Se está preparando uno de los peores ataques llevados contra Ladeira.

Los hombres quieren destruir Ladeira.

Preparaos.

Vais a ser tan acosados como los conejos cuando son perseguidos por los cazadores…”


Aquellas palabras de María Concepción en éxtasis me sobrepasaron. Sinceramente, debo confesar que no las creí. No podía comprender que las “Autoridades de Portugal” ,¡nada menos!, se unieran y combinaran para acabar con Ladeira.


Sabía que el Patriarcado de Lisboa tenía auténtica manía persecutoria contra Ladeira, que había conseguido que la GNR acudiera frecuentemente a Ladeira, que internaran a Maria Concepción en un Hospital Psiquiátrico durante dos meses y medio, que la metieran en la cárcel…


Todo esto lo sabía, pero ¿a qué más podrían llegar? “Unirse y combinarse las Autoridades de Portugal contra Ladeira” me parecía demasiado.


A los dos días regresé a España, sin tener en cuenta aquellas “exageradas” palabras, que había oído la noche anterior.


Volví a Ladeira el sábado 5 de agosto. Me llamó la atención durante el viaje la puesta del sol, pues todo el paisaje se tiñó de rojo, parecía algo especial, parecía una señal.


Iba acompañado por una señora de Valladolid. Llegamos a Ladeira alrededor de las diez de la noche. Cuando subimos la cuesta que lleva al Crucifijo de mármol, salieron a nuestro encuentro dos miembros de la GNR con linternas.


-¿A dónde van?

- A Ladeira.

- No se puede entrar en Ladeira, está prohibido. Ladeira ha quedado cerrada…


Me quedé realmente angustiado por aquella situación. Fui a buscar otra entrada, por un camino no muy bueno, pero que llegaba hasta el “Calvario”. Fui despacio, al ralentí, sin luces. Pero al llegar al “Calvario” (donde terminaba el “Camino del Calvario”), salieron otros dos guardias, también con linternas.

De mala manera nos dijeron lo mismo : que ya no se podía entrar en Ladeira.


Me fui, desasosegado, a un bar-restaurante llamado Ritonicho, que estaba cerca de Ladeira. Allí me encontré con una familia francesa, peregrinos de Ladeira.


Me explicaron la situación : A petición del Patriarcado de Lisboa, el Ministerio del Interior había ordenado a la GNR (Guardia Nacional Republicana) que cercaran Ladeira y no dejaran entrar a nadie. Incluso habían improvisado allí un cuartel para permanecer durante meses.


En aquel momento cobraron sentido todos los anuncios proféticos anteriores y especialmente, el éxtasis de unos días atrás:

“Las Autoridades de Portugal se han unido y combinado para acabar con Ladeira”


El piloto francés se llamaba Michel y estaba acampado en el interior de Ladeira. Habían salido para cenar y hablar por teléfono. Les pedimos que nos metieran en el coche y nos dejaran ir con ellos tirados en el suelo. La noche era oscura y Michel accedió.


Fuimos a Ladeira por el segundo camino, el que llevaba cerca del “Calvario”.

 

Al llegar salieron dos guardias con una linterna. No le querían dejar pasar. Michel alegó que el ya estaba dentro días antes de llegar la GNR, que allí tenía su tienda acampada y que hablaría con su Consulado al día siguiente.


Insistieron en no dejarle pasar, pero Michel aceleró y se fue tranquilamente. Sonó el silbato y el cerrojo del mosquetón (hicieron el movimiento de cargar el mosquetón para disparar).

Quedé admirado por la decisión y valentía de Michel.

 

Llegó a su tienda, cerca del barracón y salieron, él, su esposa y sus hijos. Nosotros esperamos un poco y salimos, amparados por la oscuridad y por las “alas de San Miguel”, para llegar a la casa de María Concepción. Allí permanecimos varios días.


Los guardias estaban apostados en las entradas, especialmente en la entrada principal y se quedaron a vivir en una casa deshabitada cercana a la entrada, donde había vivido María Concepción al principio. Allí montaron un cuartel.


Hacían rondas y se acercaban frecuentemente a las casas de la comunidad de Ladeira, pero no estaban allí (junto a la casa) permanentemente.


En las casas de Ladeira (casas todas seguidas, como se ve en una foto) estaban también 2 mujeres de Burgos, que ya estaban allí cuando llegaron los guardias y otras dos mujeres de Francia.


Al tercer día de mi estancia escondido en Ladeira, día 8,presencié uno de los hechos más extraordinarios de mi vida.

 

Estábamos en el comedor, cuando María Concepción se levantó y avanzó en éxtasis hacia la capilla. Yo la seguí y también los demás, pero no tan cerca. Iba con los ojos abiertos, con un fulgor especial y sonriendo.

 

Al llegar a la puerta de la capilla, sin entrar, abrió los brazos mirando hacia arriba y los fue cerrando despacio. Al acabar de cerrarlos apareció entre sus brazos la Cruz que estaba clavado en la pared de la capilla.

 

Sentí una tremenda emoción, era un milagro patente. Me puse de rodillas y también todos los demás. María Concepción avanzó con la Cruz en sus brazos hasta llevarla al comedor y allí la dejó de pie en el suelo.

 

Esta Cruz (la que sangró) se desclavó de la pared de la capilla y apareció, ante nuestros ojos, en los brazos de Maria Concepción
Esta Cruz (la que sangró) se desclavó de la pared de la capilla y apareció, ante nuestros ojos, en los brazos de Maria Concepción

Estábamos presentes 4 personas de España (Isabelita, Pilar, Margarita y yo), dos de Francia (Armande y una amiga suya que le acompañaba siempre) y varias de la comunidad.


Al salir del éxtasis, María Concepción miró extrañada a la Cruz. No sabía por qué estaba allí. Intentó cogerla y llevarla de nuevo a la capilla, pero no pudo con ella. Entre dos personas la llevamos más tarde a la capilla y lo pusimos sobre la cama del “milagro de los 40 días”.


Salí de Ladeira a los tres días, por la noche, andando, para llegar hasta mi coche y volver a España.

 

17 de agosto de 1972.

 

Una comitiva formada por 8 sacerdotes (españoles, franceses e italianos) y 3 seglares (entre los que estaba yo), acudimos a Lisboa para conocer la situación de Ladeira y ver qué se podía hacer.


Empezamos por nuestro “querido” Patriarcado de Lisboa.

 

A las 5 de la tarde, nos recibió el vicario general D. Joao Filipe de Castro. Nos presentamos de forma cortés y educada para preguntar por Ladeira y saber qué argumentos tenían para rechazar todo lo que allí sucede.


El vicario, con un descaro y desfachatez increibles, empezó a decir que todo lo de Ladeiraera mentira : María Concepción nunca recibía la Comunión cuando había personas delante, ella misma se hacía el estigma de la cruz en la frente, la sangre del Crucifijo era sangre de gallina que ella misma puso, y lo mismo en las sangraciones de las Formas, ella paga a los españoles para que traigan autocares a Ladeira…

 

En el colmo del cinismo, se atrevió a afirmar que el Patriarcado no tenía nada que ver con la presencia de la GNR en Ladeira.


Como era algo que ya esperábamos, le dejamos hablar para conocer los disparates que decían y luego empezamos a rebatirle.

 

“Usted dice que no recibe la comunión visible si hay personas delante. Pues bien, yo la he visto recibir la Comunión, varias veces : en su lengua no había absolutamente nada y allí apareció una Forma blanquísima, como las Formas que se comulgan habitualmente .Incluso se hicieron fotografías, que obran en nuestro poder.”

 

Esto lo atestiguaron varios de los sacerdotes, que habían presenciado “Comuniones extáticas visibles”.

 

“Delante de mí sangró una estampa, que estaba completamente limpia y que aún conservo. Después de analizarla supimos que es sangre humana grupo 0, añadió otro sacerdote.

 

“Yo tuve el Copón con Formas sangrantes y vi cómo la sangre aumentaba y las empapaba todas. Distribuí la Comunión con esas Formas (Sábado Santo de 1972) y mis dedeos quedaron empapados en sangre”, intervino otro sacerdote.

 

“Nosotros hemos tomado, directamente, muestras de sangre del Crucifijo y las hemos mandado analizar en el Instituto Medico Forense de Madrid. El resultado ha sido sangre humana grupo, RH positivo (como la de la estampa).

 

Un médico francés (Dr. Caux) tomó una Forma sangrante y se la llevó a Francia para analizarla. A las 48 horas la sangre continuaba fresca, “desafiando las leyes de la coagulación sanguínea y del trucaje”. Y no era sangre de gallina, sino sangre humana del grupo 0, RH positivo.

 

Fuimos rebatiendo todas sus mentiras y se quedó completamente apabullado y desconcertado. No se lo esperaba. Levantó la sesión y nos despidió. Pero antes de irnos uno de los sacerdotes le dijo : “Si tienen alguna prueba real contra Ladeira, muéstrenosla y le prometemos que, públicamente, diremos a todos los peregrinos que Ladeira es una falsedad y que no deben volver r allí.”

 

La verdad es que yo sólo he visto mentir con tanto descaro y cinismo a algunos políticos que no tienen escrúpulos, pero en un sacerdote me pareció algo inconcebible.

 

Sobran las valoraciones : Jesús es LA VERDAD, el demonio es el padre de la mentira.


Al día siguiente, un grupo más pequeño, 3 sacerdotes y yo, nos dirigimos al Ministerio del Interior, donde fuimos recibidos por el Secretario del ministro.

 

Nos recibió con frialdad, secamente y nos confirmó, efectivamente, que el Patriarcado se había dirigido a ellos para que acabaran con Ladeira. Nos mostró un escrito del Patriarcado firmado por el Arzobispo de Mitilene (perteneciente al Patriarcado de Lisboa) en la que se pedía al Ministerio del Interior que interviniera contra Ladeira.

 

El secretario del Cardenal nos había dicho el día anterior que "ellos no tenían nada que ver con la presencia de la GNR en Ladeira."


Nuestra tercera visita fue a la Comandancia de la Guardia Nacional Republicana. Nos recibieron mal, como si fuéramos delincuentes y nos reafirmaron que “por orden del Ministerio del Interior y a instancias del Patriarcado de Lisboa, habían cerrado Ladeira y colocado un destacamento permanente de guardias para impedir que nadie entrara allí.”


También nos advirtieron que “no intentáramos entrar en Ladeira, pues los guardias tenían orden de disparar si alguien intentaba entrar”. 

Yo volví a recordar el éxtasis de Maria Concepción en la tarde del 17 de julio, cuando nos dijo : ”Hoy se han reunido las Autoridades de Portugal para acabar con Ladeira.”

 

Cuando lo oí dudé, me pareció una “interferencia” de María concepción. No podía creer que Ladeira fuera tan importante para el Patriarcado de Lisboa y que se pudiera implicar el ministro del Interior (que huyó de Portugal dos años después) y el comandante General de la GNR.


Fue una prueba más de que no era ella quien hablaba cuando estaba en éxtasis.


Volvimos contentos a nuestras bases, cantando coplillas con la música de algunas canciones de Ladeira, coplillas que componía uno de los sacerdotes del grupo :


“Vinde irmaos de todo el mundo / a Ladeira do Piñeiro / que vengáis o no vengáis /os zurrarán el pandeiro”


“Nos parece que en Lisboa / el porte es muy poco serio / sobre todo el secretario / do Interior Ministerio”


Nos habían advertido para que no entráramos en Ladeira. Pero lo teníamos claro : Teníamos que entrar en Ladeira y hablar con María Concepción. Y, ¡claro que entramos!, tres sacerdotes y yo. Por la noche, de madrugada. Con mucho riesgo, con mucho sigilo, pero entramos.

 

Hablamos con María Concepción, que nos escuchó seria, pensativa.


Entró en éxtasis y salió de rodillas de la casa. Nosotros nos quedamos dentro esperando. Volvió con un panecillo en la mano y dijo que lo guardaran los sacerdotes en el sagrario y que algún día se conocería el sentido de ese hecho.

 

Era una referencia a la Iglesia Ortodoxa, que entonces no era en absoluto conocida ni en Ladeira, ni en Portugal.

 

Varios de los sacerdotes que fueron al Patriarcado de Lisboa el 17 de agosto de 1972
Varios de los sacerdotes que fueron al Patriarcado de Lisboa el 17 de agosto de 1972
Carta del Vicario del Patriarcado en la que alude a la visita que le hicimos el 17 de agosto y afirma que el dossier (¿qué dossier? si sólo decían mentiras y falsedades) no se completó. Y si reconocen que no se completó, ¿por qué condenan a Ladeira?
Carta del Vicario del Patriarcado en la que alude a la visita que le hicimos el 17 de agosto y afirma que el dossier (¿qué dossier? si sólo decían mentiras y falsedades) no se completó. Y si reconocen que no se completó, ¿por qué condenan a Ladeira?

 

 La “batalla” del 20 de agosto


El 20 de agosto, cumpleaños de María Concepción, tenía que celebrarse la 5ª Alianza. El panorama era desolador: Ladeira cerrada y el Ministerio del Interior y la GNR, a requerimiento del Patriarcado de Lisboa, empeñados en acabar con Ladeira y que nadie entrara ni se acercara al Local de Oración.


Lo cierto es que de no ser por la tremenda oposición que encontramos, se habría podida celebrar una Alianza memorable en Ladeira.


Nunca acudieron tantos extranjeros a Ladeira como ese día. De no haberse “cerrado” Ladeira habrían concelebrado más de treinta sacerdotes.


¡El demonio sabía bien lo que hacía!


A pesar de todo nos preparamos para la “batalla”.


Por la mañana nos reunimos en Fátima varios centenares de peregrinos. Tuvimos "nuestra" Misa en una capilla de la basílica. La Misa la presidió un obispo y le acompañaron 16 sacerdotes.


Por la tarde, después de comer, una gran caravana formada por autocares y turismos partió de Fátima con destino a Ladeira. Otros autocares se unirían cerca de Ladeira. Nuestro propósito era realizar la oración lo más cerca posible de Ladeira.


La caravana era larguísima. La carretera entonces era muy mala. En Ladeira nos esperaban más de un centenar de guardias con jeeps, motos y caballos, armados con sables, mosquetones e incluso metralletas. Nosotros llevábamos rosarios y crucifijos.


A la llegada muchos autocares y turismos no pudieron aparcar, los iban desviando. Los peregrinos no pudimos reunirnos, formar un gran grupo. Quedamos separados, dispersos, en varios grupos, sin poder juntarnos.


Los guardias iban cargando contra los peregrinos que se acercaban a Ladeira, especialmente con las motos y los caballos. Pero los peregrinos, en su mayoría, no retrocedían.

 

Muchos fuimos golpeados, como si fuéramos malhechores o delincuentes. Vi a guardias pisotear con saña y furia rosarios y crucifijos.


A pesar de todo, muchos llegamos frente a la entrada de Ladeira, aunque por poco tiempo, y pudimos rezar algunos avemarías, antes de que cargaran nuevamente contra nosotros.


A mí me llevaron entre dos guardias montados a caballo y poniéndome el sable en la espalda. Me veía aprisionado entre los dos y pensaba que si se juntaban me apalastrarían. Pero no tenía nada de miedo, ni pizca de miedo.


Me llevaron hasta un grupo de peregrinos que estaban al borde de la carretera. Algunos eran españoles. Cuando estaba allí, con ese grupo, se paró un jeep y de él bajó un tal Jorge, guardia corpulento (creo que era cabo) y declarado enemigo de Ladeira, que ya me conocía y me tenía especial ojeriza.


Vino disparado hacia mí con una fusta en la mano. Se detuvo ante mí, me miró con odio y me dio un fuerte golpe en la pierna. Yo noté el golpe, pero no sentí ningún dolor. Ni me inmuté.


Airado y furioso, Jorge me dio un nuevo golpe, esta vez en el muslo. Me pasó lo mismo, lo sentí, pero no me dolió y seguí tranquilo mirándole sin miedo.


Por tercera vez, me golpeó, esta vez en la espalda, pero con el mismo resultado.


Todavía más furioso, les dijo a 2 guardias que me prendieran. Entonces llegó un R-12, conducido por el “vidente” de El Remei (José Casasampere). Abrió la puerta y me dijo:


-¡Corre, sube!


Yo dudé un instante (no quería "huir"), pero otro amigo me empujó diciendo :


- Te quieren a ti, no a nosotros, sube…


Subí al coche y nos fuimos.


Había guardias por todas partes, pero conseguimos llegar hasta Barquinha, donde yo me alojaba con otras personas españolas.


Por la noche vi las marcas de los 3 golpes de Jorge en mi espalda y en mi pierna : 3 grandes moratones, que duraron varios días, pero que en ningún momento llegaron a dolerme. Incomprensible.


Algo parecido le había sucedido a un sacerdote dominico, días antes, en la noche del 3 de junio : el mismo Jorge le dio un tremendo “culatazo” en el pecho con su mosquetón y el Padre Luis ni se inmutó, ni sintió el golpe…


Habían sido varias horas “de lucha”. Habíamos rezado en grupos en los alrededores de Ladeira. Era curioso ver a los policías cargar y nosotros rezando el rosario en alta voz.


Bastantes personas aseguraron haber visto a Maria Concepción rezando de rodillas en la Cruz de la entrada, cuando ella realmente estaba en su casa, fuertemente custodiada para que no se moviera de allí…


Fue una tarde de “Gloria”. Fuimos golpeados por amor a Dios. Los peregrinos se portaron ejemplarmente. Algunos fueron llevados presos. Fue una jornada que siempre recordaremos, los que la vivimos, como una jornada gloriosa…

 

Varias instantáneas que se pudieron tomar de la "batalla" del 20 de agosto.

Testimonio de un sacerdote español, presente en la batalla del 20 de agosto

 Los días posteriores al 20 de agosto fueron muy duros en Ladeira. Las personas de la comunidad, entre las que se encontraban dos mujeres españolas, estuvieron realmente encarceladas, sin poder moverse de Ladeira.

 

Pero seguían con las oraciones habituales, aunque fueran dentro de la casa. Maria Concepción recibió varias veces la comunión visible, dada por San Miguel e incluso tuvo marchas extáticas, de rodillas, fuera de la casa.


Entonces cobraron un papel importantísimo Jose Augusto y Carolina. Eran padrinos de boda de Maria Concepción y como habían comprado algún terreno en Ladeira, podían entrar allí con normalidad. Fueron testigos de innumerables hechos extraordinarios.


Con el paso de los días, se le permitió a Maria Concepción salir de Ladeira para hacer compras, acompañada bien de su marido Humberto o bien de Jose Augusto y Carolina.


Yo me quedé bastantes veces en casa de Jose Augusto y así podía ver a Maria Concepción fuera de Ladeira.

 

A partir del mes de octubre volví de nuevo a Ladeira, bueno, a casa de Jose Augusto y Carolina y con ellos podía ver a Maria Concepción fuera de Ladeira.

 

En el viaje de noviembre, acompañado por Isabel de Valladolid y un sacerdote español, me pasó algo que para mí fue importante.


Era el 23 de noviembre. Yo estaba con gripe : fuertes dolores de cabeza y espalda, fiebre alta, escalofríos, malestar general…Le había dicho al Padre F. que no podríamos volver a España al día siguiente, porque me encontraba enfermo.


Ese día por la tarde habíamos visitado la tumba de Saozinha en Alenquer. Esta santa portuguesa se había manifestado varias veces a través de Maria Concepción. Cuando volvíamos, en el coche de Jose Augusto, Saozinha se manifestó a través de Maria Concepción.


Fue un éxtasis breve, de agradecimiento por haber visitado el lugar donde está enterrada. Cuando ya se estaba despidiendo, yo me dirigí mentalmente a ella y le dije :

 

”¿Te vas sin decirme nada?”.

 

En aquel mismo momento, como si me hubiera oído, se dirigió a mí y me dijo :

 

”No, no me olvido de ti, rapazinho….”

 

Me puso su mano en la cabeza y yo me sentí curado. Desaparecieron mis dolores, mis escalofríos, la fiebre. Me sentí perfectamente.


No dije nada hasta la mañana siguiente, ante la posibilidad de que hubiera sido algo pasajero. Pero me sentía perfectamente y pudimos hacer el viaje con toda normalidad : Saozinha, por medio de Maria Concepción, me había curado.


Ese mismo día Maria Concepción nos anunció : Jesús me ha dicho con tristeza que antes de fin de año una ciudad quedará destruida. Varias personas, incluido algún sacerdote, fuimos testigos de este anuncio.


Efectivamente, un mes después, el 23 de diciembre, la ciudad de Managua quedó destruida por un terremoto. Pudimos comprobar cómo su profecía se cumplía exactamente.


En varias ocasiones fui testigo de profecías concretas que luego se cumplían…

 

AÑO 1973


Durante todo el año 1973 Ladeira estuvo “cerrada”.


No obstante, los peregrinos acudíamos a Ladeira en algunas fechas determinadas. No íbamos a la entrada principal, pues los guardias estaban cerca. Entrábamos “campo a través”, de madrugada, hasta llegar al “Calvario”. Allí rezábamos el Rosario, encendíamos unas velas al terminar y nos íbamos contentos y felices.


Así lo hicimos, por ejemplo, el 28 de diciembre de 1972, aniversario de la Primera Alianza. Fuimos varios autocares de España y Portugal. Aparcábamos a cierta distancia de Ladeira y, como ya apunté antes, avanzábamos “campo a través” hasta llegar al Calvario. Allí rezábamos e incluso nos permitíamos cantar sin levantar mucho la voz.


Yo me admiraba de la Fe y entrega de tanta gente, al verles caminando de madrugada, casi sin luz, por el campo, para rezar un Rosario en El Calvario.


Recuerdo a un joven matrimonio de Valladolid, que iban con sus 2 hijos pequeños. El padre llevaba a uno en los hombros y la madre al otro de la mano. Para mí era algo ¡realmente admirable!


Algunos “privilegiados”, nos encontrábamos con María Concepción fuera de Ladeira : en la casa de la familia de Humberto, su marido, o en la finca que uno de los hermanos de Ladeira tenía en Almeirim.


Estábamos con María Concepción, rezábamos con ella y asistimos a varios éxtasis.

Así se cumplieron aquellas enigmáticas palabras del Señor a través de María Concepción en junio del año anterior, poco antes de “cerrarse” Ladeira :


“Por un tiempo os hablaré y después no os hablaré. Después hablaré para pocos y después hablaré para todos.”


Nos habló por un tiempo, hasta que se cerró Ladeira. Luego dejó de hablarnos por un tiempo. Luego nos habló a unos pocos…


La pregunta era : ¿se cumplirá el anuncio “y después hablaré para todos”?


Continuaban pasando hechos sorprendentes y extraordinarios en Ladeira, aún estando cerrada. Con mucha frecuencia María Concepción tenía marchas extáticas de rodillas, siempre acompañada por alguna persona, normalmente o María José o Carolina. Los guardias la vieron así muchas veces. En varias ocasiones intentaron levantarla del suelo, pero sus esfuerzos eran en vano, dándose cuenta de que había en ella una fuerza irresistible.


En una ocasión Carolina, que la acompañaba en una marcha extática, la vio elevarse en el aire y desaparecer. Carolina se asustó al quedarse sola, pero pocos minutos después la encontró nuevamente en el suelo y en éxtasis.


También, en algunas ocasiones, recibía la Comunión que le traía el Arcángel San Miguel y la Sagrada Forma era visible en su lengua.


Nos contó Maria Concepción que algunos guardias le comentaron que en la noche del primer sábado al primer domingo había oído gritos y gemidos espantosos durante mucho tiempo. “Se oían claramente. Los oímos todos los guardias.”


María Concepción les contestó que eran las almas de Purgatorio que no podían ser rescatadas en esas noches porque al estar Ladeira cerrada se perdía la oración que centenares de peregrinos hacían durante casi toda la noche…


Ciertamente, las noches del primer sábado al primer domingo de cada mes, se pasaban muchas horas en oración y se rezaba continuamente por las almas del Purgatorio.


 

 

El Juicio contra Maria Concepcion

 

Sin duda, el hecho más significativo del año 1973 fue el juicio contra Maria Concepción.


Estas fueron las acusaciones contra Maria Concepción : Dar bendiciones, administrar el sacramento de la Comunión, hacer exorcismos, dar la unción a los enfermos…¡Curiosas acusaciones para querer meter a una persona en la cárcel!


He declarado anteriormente que esto es apenas un “resumen resumido” de lo mucho que sucedió en Ladeira y especialmente de lo que yo presencié y viví personalmente. Dejé para este momento lo relativo a “administrar el sacramento de la Comunión” y “hacer los exorcismos”.


Ya relaté que en varias ocasiones le aparecieron Sagradas Formas en unas flores (jarros en portugués) que ella cortaba de un pequeño jardín delante de nosotros. También puse dos fotos que lo muestran.


El fenómeno de la aparición de Sagradas Formas en Ladeira fue impresionante. ¿Por qué pongo Sagradas Formas y nos simplemente “formas”? Muy fácil : Pudimos comprobar, que una vez que aparecieron gran cantidad de Sagradas Formas en Ladeira, coincidió con la desaparición de las Sagradas Formas del sagrario de un convento de religiosas de Valladolid. ¡Eran las mismas fechas, eran los mismos troqueles!

 

Todo esto lo comprobamos concienzudamente. Lo comprobaron varios sacerdotes.


Yo mismo hablé con la superiora de ese convento, que ya conocía Ladeira y me relató el hecho con detalle. Lo resumo ahora.


El capellán de ese convento dejó el Copón lleno de Sagradas Formas. Al día siguiente, al abrir el sagrario, antes de la Misa, se encontró con que el Copón estaba vacío. Sorprendido y asustado le preguntó a la superiora que quiénes tenían la llave del sagrario.


- “Solo usted y yo.” Le respondió ella.


Pero más sorprendido quedó cuando al pasar el purificador (creo que se llama así al paño que utiliza el sacerdote para limpiar los vasos sagrados) dentro del copón, al final de la Misa, se le llenó de sangre.


Dos sacerdotes de Valladolid, de los que acudían a Ladeira, hablaron con este sacerdote, que les confirmó este hecho, mejor dicho, los dos hechos : desaparición de las Sagradas Formas del copón, sin que ninguna persona humana interviniera, y el purificador empapado en “sangre”.


Las Sagradas Formas se trasvasaron del copón del convento al copón que había en el sagrario de Ladeira.


Las Sagradas Formas solían aparecer en la capilla, pero una vez aparecieron en el camino del Calvario, en un pequeño hueco. Al recogerlas los sacerdotes comprobaron que no estaban sucias ni tenían absolutamente nada de polvo. Estaban limpias y blancas.


Ese lugar quedó perfumando durante años y los peregrinos cogíamos tierra para llevarla a nuestras casas y esa tierra permaneció perfumada durante años y años.


En alguna ocasión, estando Maria Concepción en éxtasis, le aparecieron Sagradas Formas y dio de comulgar a algunas personas.


Hay que tener en cuenta que tanto a las personas de la Comunidad de Ladeira, como a muchos peregrinos, les negaban la Comunión por ir a Ladeira.


Recuerdo un día en el que varias personas volvíamos tristes de la Misa de Torres Novas, porque nos habían negado la Comunión. Al entrar en el local de Ladeira, encontramos a Maria Concepción, que estaba en el pequeño jardín arreglando las flores. Le contamos lo que nos había pasado. Maria Concepción elevó los ojos al Cielo, se arrodillo y entró en éxtasis. Le aparecieron varias Sagradas Formas y nos dio la Comunión, que recibimos emocionados de rodillas. Eran tantas Sagradas formas como personas estábamos allí.

Algo muy similar pude presenciar en varias ocasiones más.


El Señor llamaba a Ladeira : “Misterio de Mis Sagrarios”. Y, por supuesto, La Eucaristía era el centro de Ladeira.


Las contadas ocasiones en que dio de comulgar a peregrinos y personas de la comunidad fueron siempre en éxtasis y con Sagradas Formas aparecidas milagrosamente en ese momento.


Es curioso que le acusaran de dar la comunión, cuando hoy los seglares reparten la Comunión en las iglesias como algo normal. ¡Y no están en éxtasis ni aparecen las Formas milagrosamente!

 

Respecto a los exorcismos fue algo que yo descubrí en Ladeira.

 

Por supuesto que sabía que existía la “posesión demoníaca”. Había leído mucho sobre este tema y tenía el ejemplo del Señor que tantas veces expulsó demonios, espíritus inmundos, de muchas personas. Pero nunca pensé en encontrarme con estos casos. Y en Ladeira los vi.


Lo que más me sorprendió fue el gran poder y dominio que tenía Maria Concepción sobre los espíritus malignos. Presencié numerosos casos, algunos muy claros.


Maria Concepción no leía ningún formulismo escrito. Utilizaba el crucifijo, agua en grandes cantidades. En alguna ocasión utilizó el misal y la estola, cuando se resistían mucho.

Era un autentica lucha. Presencié muchos casos. Los espíritus nunca querían abandonar el cuerpo de la persona poseída. Gritaban, gruñían, maldecían, se revolcaban en el suelo. El agua bendita les quemaba. Hablaban en lenguas extrañas. Entendían el latín, cuando algún sacerdote intervenía. No era un espectáculo agradable.


Vi casos muy sorprendentes. Uno me recordó al endemoniado de Gerasa. Fue frente a la casa de Maria Concepción. Fue una larga lucha, aplicando el crucifijo a la boca del poseso para que lo besara. El poseso lo rechazaba, le escupía. Maria Concepción ordenaba a los espíritus, en el nombre de Jesús, que abandonaran aquel cuerpo que estaban atormentando. Y cuando consiguió expulsarlos, se produjo un tremendo revuelo en el gallinero. Las gallinas saltaban alocadamente, cacareaban y se oyó un gran estruendo en el gallinero. Esto duró unos minutos. Luego la situación se normalizó.


El poseso no recordaba nada de lo que le había ocurrido. Sólo recordaba que le querían estrangular desde dentro de su cuerpo.


No eran personas sugestionadas, taradas, o epilépticas.


En una ocasión le llevaron a Maria Concepción una joven que parecía posesa por los continuos ataques y transformaciones que padecía. Vimos entrar a dos chicas jóvenes. No sabíamos quién era la que sufría ataques del demonio. Al verlas, Maria Concepción, se dirigió sin dudarlo a una de ellas. Era muy guapa. En cuanto le puso su mano sobre la cabeza, la joven cayó al suelo, desplomada. Allí se retorció en el suelo y su rostro se deformó de tal forma, que no parecía la misma persona. La sentaron en una silla y la sujetaron entre dos personas. Maria Concepción le echó encima el contenido de una jarra con agua bendita. Oró sobre ella y quedó libre.


Maria Concepción le dijo que eso le había pasado por acudir a sesiones de espiritismo y que si volvía quedaría poseída nuevamente. Esta joven, cambio de vida y no volvió a tener más ataques ni posesiones demoniacas.


He querido exponer este caso por el asombroso cambio facial que experimentó esta joven, realmente atractiva y que luego daba miedo : rostro deformado, boca torcida, ojos desorbitados…


En otra ocasión, le llevaron a Maria Concepción una persona posesa. Estábamos en la oración. Maria Concepción se quedó en el centro “Luchando” con los espíritus inmundos que atormentaban a aquella mujer. Cuando consiguió liberarla y la persona se levantaba como si despertara de un sueño, inmediatamente otra persona de los que allí estaban cayó fulminada al suelo con los mismo “síntomas”.


Nuevamente la misma lucha : Invocaciones a Jesús, a San Miguel a la Reina de los Ángeles. Todos alrededor repetíamos el credo una y otra vez. Cuando consiguió liberar a esta persona, que nunca había vivido nada de esto, los espíritus inmundos se metieron en otra, que cayó al suelo, repitiéndose las mismas escenas. Otra vez la misma lucha : una persona, normal hasta ese momento, que se revolcaba en el suelo, gritaba, blasfemaba, con el rostro deformado…Esta vez, Maria Concepción, en el nombre y con el Poder de Jesús, ordenó a los espíritus malignos que se marcharan sin hacer daño a nadie más…


Yo jamás había visto ni leído nada parecido : Espíritus inmundos saliendo de un cuerpo y entrando inmediatamente en otro para dominarlo y poseerlo.


Para muchos sacerdotes esta fue la prueba definitiva de que El Señor estaba con Maria Concepción.

 

 

 

Vuelvo de nuevo al juicio, una vez conocidas las acusaciones contra Maria Concepción.


Transcribiré textualmente lo que publiqué en el boletín que editaba sobre Ladeira y que tenía muy buena difusión, en España y otros países.


Primera sesión.


El día 15 de mayo, a las 10.30 de la mañana, en la localidad de Torres Novas, empezó la primera sesión del juicio contra Maria Concepción.


La sala estaba abarrotada de gente, que se apretujaba contra los bancos como podía. Calculamos unas doscientas personas, la inmensa mayoría, seguidores de Ladeira. Asistieron 6 sacerdotes, 3 de ellos en calidad de testigos (no admitieron más que 3).


El juez, Olimpio da Fonseca, joven y arrogante, leyó las acusaciones contra Maria Concepción : “Dar bendiciones, administrar el sacramento de la comunión, hacer exorcismos, dar la unción de los enfermos…”


Y empezó el interrogatorio a Maria concepción, que respondió con calma y serenidad. Explicó que las bendiciones las dabas en éxtasis, cuando su cuerpo era movido por una “Fuerza Celestial”, que actuaba a través de ella. Ella no era consciente, en absoluto, de lo que hacía o decía en esos momentos. En ese mismo estado extático, en algunas ocasiones, había dado la Comunión con Sagradas formas, que aparecían milagrosamente.


También explicó que los exorcismos los hacía movida y dirigida por esa “Presencia Celestial”, que es la que conseguía que las personas quedaran liberadas y sanadas.


El juez escuchó con atención y su declaración fue recogida por escrito.


A partir de ese momento, Maria Concepción se sentó en el “banquillo”, ente el juez, como acusada.


A continuación intervinieron, una por una, Adriana, Laura y Lourdes, 3 personas que acudías asiduamente a Ladeira y que eran testigos presenciales de numerosos hechos extraordinarios. Las 3 atestiguaron que habían presenciado varias curaciones : un paralitico de Carregueira, otro de Peniche (de donde, a raíz de esa curación, empezaron a venir grandes grupos de peregrinos), una niña que nació con los ojos ensangrentados y que se curó en Ladeira, instantáneamente, el 13 de mayo de 1971.


Cada una de ellas declaró que jamás oyeron a Maria concepción atribuirse el poder de curar y que sólo pedía Fe y oraciones.

 

A continuación entró el señor Ferreira, como testigo de la acusación. Este señor había vendido las casas de Ladeira a Carmelinda, pocos meses después de que fueran destruidas las casitas en que vivían. Este señor declaró, simplemente, que no creía en Ladeira y que nunca vio milagros en Ladeira.


A las 12.10 entró en la sala el testigo más importante de la acusación : Fernando Ribeiro.

¿Cómo puedo describirlo? Le conocí muy bien, pues acudía frecuentemente a Ladeira como “espía” y hablaba mucho conmigo. Era fuerte físicamente, cargado de hombros. Había realizado actos de salvajismo contra Ladeira y fue condenado a pagar una multa por dicho actos. Sinceramente y desapasionadamente : era un indeseable. Es lo más suave y caritativo que puedo decir.


Recuerdo una vez que Maria concepción tuvo un éxtasis en el que estábamos pocas personas con ella. Fernando tenía un cardo en la mano. Se acercó a Maria Concepción y aplicó el cardo, apretando con fuerza su gruesa manaza a la pequeña mano de Maria Concepción. Le miramos asombrados. El esperaba un grito, un aspaviento, un gesto de dolor de Maria Concepción, que delatara que sus éxtasis no eran reales. Pero Maria Concepción ni se inmutó. Con tremenda facilidad, le quitó el cardo punzante de la mano y lo apretó fuertemente en su propia mano (de Maria Concepción) hasta casi pulverizarlo. Entonces, se lo devolvió, hecho pedacitos y le dijo : “Ve y llévaselo a la Policia Judiciaria”.


Pues bien, este era el testigo importante de la acusación. Todos estábamos expectantes.

Prestó juramento y empezó su declaración. Dijo que el no creía en Ladeira y que vio allí muchos fraudes. Claro está, no explicó ninguno, absolutamente ninguno.


Pero tuvo que contestar a las preguntas del abogado de Maria concepción, Vasco da Gama Fernandes, uno de los mejores abogados de Portugal y que luego sería el presidente de la Asamblea de la Republica de Portugal.


Declaró que el P. Manuel Alves, vicario de Torres Novas, le puso en contacto con el Arzobispo de Mitilene (Patriarcado de Lisboa), S. E. Antonio Xavier de Castro Monteiro. Su primera entrevista duró 5 horas. Posteriormente, le recibía con mucha frecuencia.


Declaró que el arzobispo de Mitilene le presionó, para que dijera que todo lo que sucedía en Ladeira “era brujería y espiritismo”, a lo cual él se negó. Esta importantísima afirmación, la repitió en 3 ocasiones distintas y se recogió por escrito en el acta de sus declaraciones.


También declaró que la multa de 7.000 escudos que le impusieron por los actos de salvajismo contra el pozo de Ladeira, fue pagada con dinero que salió del Patriarcado de Lisboa, donada por el arzobispo de Mitilene y entregada por medio del Padre Vitorino de Torres Novas.


Declaró, asimismo, que el vicario de Torres Novas y el arzobispo de Mitilene le pusieron en contacto con la Policía Judiciaria. La Policía Judiciaria le pagaba los desplazamientos a Lisboa y el material de fotografías y películas que sacaba en Ladeira.


Acabó diciendo que cuando vio a Maria Concepción dando la Comunión, ella estaba en éxtasis y que nunca la oyó decir que tuviera poder para curar a los enfermos. Ella rezaba sobre los enfermos.

………………………………………………………………….


Estas declaraciones merecen un comentario. El testigo de la acusación, el plato fuerte de la acusación, puso en evidencia al Patriarcado de Lisboa.


¡Qué comportamiento tan bajo, vil y rastrero!


Le presionan, no para que diga la verdad, sino para que declare algo que hasta él mismo no se atreve a defender : ”que lo que ocurría en Ladeira era brujería y espiritismo”.


¡Bonita manera de representar a Jesús que es LA VERDAD!


Satanás es el Padre de la mentira.


Nunca he visto honestidad, ni limpieza en la actuación del Patriarcado. Lo digo con dolor, sin resentimiento, pero siendo fiel a la verdad.


¡Le pagan la multa por los actos de salvajismo contra Ladeira!


No quiero abundar en el tema.


Tampoco nos descubrió nada nuevo. Todo esto lo sabíamos de antemano, pero nunca pensamos que Fernando lo declararía ante el juez y que constaría en acta.


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Fernando Ribeiro declaró que el Patriarcado de Lisboa le presionó para que declarara que lo que sucedía en Ladeira era brujería y espiritismo. Le dieron 7000 escudos para pagar una multa con la que fue condenado por cometer actos de salvajismo en Ladeira.
Fernando Ribeiro declaró que el Patriarcado de Lisboa le presionó para que declarara que lo que sucedía en Ladeira era brujería y espiritismo. Le dieron 7000 escudos para pagar una multa con la que fue condenado por cometer actos de salvajismo en Ladeira.

 

Por la tarde testificó Vitorino. Declaró haber presenciado numerosos hechos extraordinarios:

Comuniones visibles, las llagas, la cruz en la frente, curaciones, expulsiones de demonios…Añadió que en los éxtasis Maria Concepción estaba “mais bonita”, que le había contestado a pensamientos suyos y que había sido testigo de cómo la pinchaban y la quemaban, sin que ella se inmutara lo más mínimo.

 

Le siguió Julio Vilhais, uno de los primeros acompañantes de Maria Concepción. Declaró, bajo juramento, haber recibido en bastantes ocasiones la Comunión dada por San Miguel, haciéndose visible la Sagrada Forma en su lengua.


Efectivamente, cuando Maria Concepción empezó a recibir la Comunión dada por San Miguel, a partir de principios de 1963, ante las dudas y ataque de muchas personas que decían que ella lo preparaba, pidió al Señor que otra persona pudiera también recibir la comunión y que se viera la Sagrada Forma en su lengua.


El Señor se lo concedió y Julio recibió en bastantes ocasiones la comunión, haciéndose también visible la Sagrada Forma en su lengua. No por ello los enemigos de Ladeira cambiaron de actitud ni dejaron de rechazar y atacar a Ladeira.


También prestaron declaración Antonio Lopes, Jose de Liteiros y Jose Maria. Todos en la misma línea de testificar los hechos extraordinarios que presenciaron y que ya hemos descrito anteriormente : estigmatizaciones, comuniones visibles, curaciones (en Ladeira hubo decenas y decenas de curaciones).


Y les llegó el turno a los 3 sacerdotes.


El primer sacerdote dio testimonio de algunos hechos de carácter extraordinario que él presenció en Ladeira : La Comunión visible, la formación de la cruz en la frente, llover copiosamente y Maria Concepción permanecer completamente seca, los perfumes…Defendió la autenticidad de los éxtasis de Maria Concepción tanto por la transformación del rostro, como por la rigidez corporal, respuesta a peticiones interiores, etc.


Afirmó que la Jerarquía ha de respetar y estudiar los hechos carismáticos, no reprimirlos. Aclaró la diferencia entre exorcismos hechos de modo litúrgico y solemne – reservado solo a los sacerdotes con permiso del obispo – y el exorcismo normal, de defensa contra el demonio, que cualquier fiel católico puede realizar. Existe un exorcismo impreso con una fórmula que pueden utilizar todos los fieles. Lo mismo ocurre con la unción de los enfermos : cualquier fiel puede orar sobre un enfermo, imponerle las manos, aplicarle aceite, etc.


El segundo sacerdote dio también testimonio de numerosos hechos extraordinarios que presenció en Ladeira : Comuniones visibles, sangraciones de Sagradas Formas… Declaró que no había encontrado nada en Ladeira que fuera contra los principios morales o teológicos. Escribió varias veces al Patriarcado de Lisboa dando cuenta de sus viajes a Ladeira, especialmente de los frutos espirituales que allí veía, pero nunca recibió la más mínima respuesta.


Aludió a la visita que realizó al Patriarcado de Lisboa con otros 8 sacerdotes, el 17 de agosto de 1972, donde pudo comprobar la falta de consistencia y pruebas que tenían las acusaciones contra Maria concepción.


Respecto a la expulsión de demonios, afirmó que había sido para él la prueba definitiva de Ladeira, pues Maria Concepción no utilizaba ritos litúrgicos, sino que seguía su propia inspiración, con oraciones espontaneas y ayudándose con la cruz y la estola, lo cual le está permitido a cualquier bautizado para defenderse del demonio.


El tercer sacerdote declaró haber realizado más de 10 viajes a Ladeira. También afirmó haber presenciado numerosos hechos extraordinarios, por ejemplo, aparición de Sagradas Formas en la capilla, sin estar presente Maria Concepción. Estas Sagradas Formas presentaban troqueles muy distintos y no habituales en Portugal. Pero se centró, especialmente, en las sangraciones de Sagradas Formas (algunas sangraron en sus manos), del Crucifijo, de una estampa.


Mostró fotografías al juez de algunas de las sangraciones y los resultados de los análisis realizados a una de las Formas (Dr. Jean Caux en Francia, cuyo testimonio aparece en estas páginas), a la sangre del Crucifijo y a la sangre de la estampa, que sangró ante él. Los resultado fueron siempre los mismos : sangre humana, grupo 0 Rh +.

Con el testimonio de los 3 sacerdotes acabó la primera sesión.

 

Segunda sesión

 

Se celebró el lunes 18 de junio.


Hora y media antes de empezar la sala estaba completamente abarrotada y muchas personas, sin poder entrar, se agolpaban en los pasillos. Asistieron 8 sacerdotes, 7 españoles y uno francés.


Ante la imposibilidad de ser oídos verbalmente como testigos de Maria Concepción en la sala del tribunal, muchos sacerdotes (más de veinte) de distintos países, habían enviado su testimonio personal al juez, defendiendo la sobrenaturalidad de Ladeira y la inocencia de Maria Concepción.


A las once de la mañana entró Maria Concepción y ocupó su banquillo. La vimos tranquila, serena, incluso alegre.


Poco más tarde entró el juez. Por la mañana pasaron 5 testigos, que defendieron abiertamente a Maria Concepción. Fueron testimonios firmes, claros, rotundos.


Recuerdo a Odete hablando de las impresionantes marchas extáticas de Maria Concepción bajo la lluvia, sobre el barro, de las largas noches de oración, de su autoridad ante las personas posesas que llevaban ante Maria Concepción…


El fiscal, como en la sesión anterior, escuchaba atentamente, pero no intervenía en los interrogatorios.


Por la tarde, tuvo lugar la intervención del abogado defensor de Maria Concepción, Exmo. Sr. Vasco da Gama Fernandes. Su alocución duró 70 minutos y podemos calificarla de magistral e inspirada.


No voy a transcribir íntegramente, los 70 minutos de su intervención, sino que simplemente, haré un extracto.


“…Después de mis primeros contactos con este proceso, vi que me encontraba ante una de las mayores persecuciones en materia religiosa, habidas en este país. Se había trabado una conjura miserable contra esta pobre mujer…


Los sacerdotes se convirtieron en denunciantes. Los eclesiásticos, en vez de estudiar el caso de Ladeira hicieron lo peor : perseguirlo. Y en esta época postconciliar se trabó una lamentable persecución, con un montaje escénico de tragicomedia : intentos de encerrar a Maria Concepción en un hospital psiquiátrico; posterior reclusión en la cárcel durante 3 días, de donde la saqué enviando un telegrama al Presidente Nacional Marcelo Caetano. Y por último, valiéndose del Concordato, la actuación de la Guardia Nacional Republicana con sables, mosquetones, pistolas, caballos, etc.


No puede dejarnos de repugnar esta persecución científica contra esta pobre campesina. Hasta el extremo de que el Padre Vitorino llevara a uno de los testigos ante el arzobispo de Mitilene, para presionarle a declarar algo que, por ser falso, este testigo no aceptó declarar. Y le entregaron a dicho testigo, Fernando Ribeiro, una suma de 7000 escudos, para que pagase la multa con que fue condenado por los actos de salvajismo realizados en Ladeira…


La iglesia debe empezar un estudio limpio, higiénico y noble sobre Ladeira. Y apoyarse en la Cruz y en el ejemplo de Cristo, no en los sables y mosquetones…


Hemos de reconocer que Maria Concepción se convirtió en un polo de atracción religiosa para centenares y millares de personas, como en otro tiempo lo fueron los pastores de Fatima. Si las personas de buena fe acuden a maria Concepción, no hay en ello perturbación del orden publico. Son relaciones puramente espirituales, puesto que no se piden suscripciones ni contribuciones materiales.


¿Y qué culpa tiene Maria Concepción de que acudan a ella personas enfermas pidiendo curación? Ella se limita a rezar y pedir Fe, sin suplantar jamás a los médicos, incluso aconsejándoles que acudan a ellos. Y así han surgidos curaciones…


Los sacerdotes demostraron con su testimonio que los hechos realizados por Maria Concepción no van contra el Derecho Canónico.


Ella tampoco ha infringido ninguna regla del Derecho positivo portugués, ni del Concordato. Nunca intentó hacerse pasar por un eclesiástico, por un sacerdote, por un obispo, por un cardenal…


Salvemos la libertad e independencia de la Justicia. La Justicia nunca debe doblegarse ante presiones políticas o religiosas, pues sería una grave ofensa a la integridad de nuestra nación…


He empleado mi toga, mi palabra y mi saber, para defender a esta humilde mujer. Es muy posible que este sea el ultimo juicio en el que deposito la ilusión y entrega que ahora pongo…”


Cuando concluyó eran las 4.25 de la tarde. Nos contuvimos para no romper en aplausos, pues aquel discurso lo merecía. Estábamos todos admirados y agradecidos por su intervención.

 


Vasco da Gama Fernandes :"...vi que me encontraba ante una de las mayores persecuciones en materia religiosa habidas en este pais..."
Vasco da Gama Fernandes :"...vi que me encontraba ante una de las mayores persecuciones en materia religiosa habidas en este pais..."

 

Ultima sesión : La sentencia

 

La tarde anterior a la última sesión varia personas pudimos estar con Maria Concepción. Estaba muy tranquila. Nos dijo : “Jesús me ha hecho saber que mañana seré condenada, pues El, siendo inocente, también fue condenado. Pero que no iré a la cárcel.”


Estaba plenamente convencida de que así iba a suceder.


Y así sucedió.


El lunes 9 de julio, por la tarde tuvo lugar la última sesión del juicio. Como en las sesiones anteriores la sala estaba completamente abarrotada. Muchas personas se quedaron fuera, sin poder entrar.


A las 3 de la tarde entró Maria Concepción acompañada por su marido Huberto. Poco después lo hizo el juez. Le leyó las acusaciones, antes expuestas y le impuso una pena de 30 días de cárcel, conmutables por 30 escudos cada día, más impuestos de justicia, más gastos…


Maria Concepción escuchaba de pié, con las manos a la espalda. Cuando el juez terminó su sentencia, Maria Concepción cayó fulminada al suelo. Retumbó la tarima y más cuando dio 3 fuertes golpes en el suelo gritando : ¡Ay,ay,ay…!


Todos nos quedamos estupefactos. El estruendo había sido enorme. Maria Concepción permanecía en el suelo, como clavada en la cruz. La multitud en la sala gritaba ¡Viva, Jesús, viva, Jesús!


Los sacerdotes presentes apaciguaron los ánimos, calmaron a la gente y pidieron silencio.

 

El juez, desde su mesa, miró despectivamente a Maria Concepción y con suficiencia dijo a dos de los funcionarios allí presentes : “¡levanten a esa mujer!”.

 

Obedientes, se dirigieron a Maria Concepción y ante nuestras atentas miradas, intentaron levantarla. ¡No consiguieron moverla! Lo intentaron entre 4 personas con el mismo resultado.


El juez, desconcertado, mandó desalojar la sala. Obedecimos y fuimos saliendo ordenadamente…


Minutos más tarde, vimos salir a Maria Concepción acompañada por Humberto y su abogado. Volvía a su cárcel de Ladeira, donde le esperaban expectantes los miembros de la Comunidad.

 

 

 


 

Si el juez necesitaba alguna prueba de la autenticidad de los éxtasis, la tuvo allí, ante sus ojos : Mª Concepción clavada en cruz en el suelo y entre varios hombres no es que no pudieran levantarla, es que no pudieron ni moverla (la foto es de otro éxtas
Si el juez necesitaba alguna prueba de la autenticidad de los éxtasis, la tuvo allí, ante sus ojos : Mª Concepción clavada en cruz en el suelo y entre varios hombres no es que no pudieran levantarla, es que no pudieron ni moverla (la foto es de otro éxtas

AÑO 1974 


El juicio contra María Concepción nos sirvió para comprobar lo que ya sabíamos :

¡NO EXISTIA EL MENOR FUNDAMENTO DE FRAUDE O ENGAÑO EN LOS HECHOS DE LADEIRA!


Al mismo tiempo, puso de manifiesto, lo que también sabíamos : Al Patriarcado de Lisboa no le interesaba la verdad, solo le interesaba acabar con Ladeira, del modo que fuera : internando a María Concepción en un hospital psiquiátrico, solicitando que fuera allí la Guardia Nacional Republicana para impedir que los peregrinos acudieran a rezar (y si era necesario que los repelieran violentamente), o presionando a un testigo, al que habían entregado dinero, para que dijera algo, que ni ese testigo se atrevió a declarar PORQUE ERA MENTIRA.


Claro está, que Fernando Ribeiro declaró la verdad, porque el abogado Vasco da Gama Fernandes le “recordó” que estaba bajo juramento y que el “perjurio” era un delito. Y, claro está, porque el abogado tenía conocimiento de los contactos de Fernando Ribeiro con el Patriarcado…


La situación no cambió después del juicio. Ladeira seguía cerrada, aunque los peregrinos continuábamos acudiendo en ciertas fechas, llegando hasta el Camino del Calvario para rezar.


Igualmente, algunos continuábamos viendo a María Concepción fuera de Ladeira.


Y así, a finales del año 1973 nos contaron un hecho bastante extraño, humanamente hablando. El 15 de noviembre María Concepción tuvo una marcha extática de rodillas, acompañada una persona de la comunidad : María José.

 

En esa marcha extática, María Concepción encontró unas ramas secas de un rosal. Se las dio a María José y le mandó que pusiera essa ramas secas en un jarrón con arena seca. Y El Señor dijo : “Estos espinos secos has de dar una rosa y cuando esto suceda, Ladeira se abrirá”.


María José cumplió el mandato y puso las ramas secas en un jarrón con arena seca.


Esto nos lo contaron en el mes de diciembre de 1973.


¿Sería posible que de unas ramas secas brotara una rosa?


Era difícil de creer, tanto por el hecho en sí, como por la profecía de que en ese día Ladeira “se abriría”. Y más en la situación en que se encontraba Ladeira : cerrada, guardada por la GNR y sin esperanza humana de que se “abriera” de nuevo.


2 de febrero de 1974


El 2 de febrero de 1974, festividad de la Purificación de María y aniversario de la 2ª Alianza, nos decidimos a entrar en Ladeira, por la entrada principal, como habíamos hecho ya una vez en la Semana Santa de 1971.


La verdad es que nos dijeron que teníamos que entrar en Ladeira en esta fecha tan Mariana, “porque si entrabamos, sería el anticipo de que Ladeira se abriría muy pronto.”


Éramos varios centenares de peregrinos, pero menos que en otras ocasiones.

 

Nos reunimos en el pinar que está frente al camino que sube hasta la Cruz. En la entrada de Ladeira estaban los guardias, formando una barrera.


Varias veces nos habíamos reunido en este pinar, rezando y cantando, pero sin intentar entrar.


Debo confesar, con sinceridad, que yo veía aquello como una “misión imposible”. Cuando el Domingo de Resurrección de 1971 me puse al frente de los peregrinos portando el estandarte de España, yo sentía una “fuerza especial”. Esto ya lo he relatado anteriormente.


Pero este día no. Nada me hacía pensar que íbamos a llegar a la Cruz, ni siquiera que lo fuéramos a intentar.


Pero, de repente, inesperadamente, Margarita, una delicada mujer de Burgos, se puso a correr sola hacia la Cruz. Se estrelló contra los guardias, cayó al suelo y se levantó como un resorte.


Otras 3 mujeres, de rodillas, avanzaron también hacia la Cruz. Eran Lourdes, Adriana y Cecilia. Los guardias utilizaron las culatas de sus mosquetones, para rechazarlas. Pero ya otras muchas personas se habían puesto en movimiento.


Los guardias golpeaban a los peregrinos, que siguieron avanzando hasta llegar a la Cruz.

 

Yo seguía parado, como paralizado, cuando Odete me tomó de la mano y me arrastró hacia la Cruz.


Llegamos juntos a la Cruz, que empezaba a cubrirse con ramos de flores.


Vi a Soledad, una distinguida señora asidua de Ladeira, de rodillas, con los brazos abiertos, mientras un guardia le apuntaba con el mosquetón. Soledad gritaba : “No tengo miedo, no tengo miedo ¡Muero por Jesús!”.


El guardia estaba muy nervioso y otro guardia le hizo bajar el mosquetón, pues podía haber disparado. ¡Aquello no era un juego!


Los peregrinos nos agrupamos alrededor de la Cruz. No todos llegaron. Algunos se quedaron al principio del camino que subía a la Cruz. Otros ni siquiera se movieron.


Pasados unos minutos y ante la inminente llegada de refuerzos, nos fuimos retirando.


¡Habíamos abierto Ladeira, llegando hasta la Cruz, llenándola de flores, rezando y cantando a su alrededor! Hubo bastantes heridos y personas golpeadas. Pero estábamos contentos y orgullosos de lo que habíamos hecho.


¿Sería esto el anticipo de que pronto Ladeira se abriría, como se nos había dicho? Humanamente nada invitaba a creerlo.

 

El 2 de febrero varios centenares de personas conseguimos entrar nuevamente en Ladeira (la foto no es de ese día)
El 2 de febrero varios centenares de personas conseguimos entrar nuevamente en Ladeira (la foto no es de ese día)

A finales del mes de marzo, el día 25, festividad de la anunciación, estuve con María Concepción en casa de la familia de Humberto, su marido. Éramos un grupito pequeño. Estuvimos hablando y rezando juntos.


María Concepción entró en éxtasis y nos habló la Santísima Virgen. Ese éxtasis fue principalmente para mí. Me dijo algo que nadie sabía y que ella no podía tampoco conocer…Sus palabras me sorprendieron y me conmovieron. Fue una prueba clarísima para mí. Nunca me había hablado con tanta claridad. Fue algo muy personal.

 

 

25 de abril : Revolución de “Los claveles”


El 25 de abril estalló la llamada “revolución de los claveles”, que cambió el régimen de Portugal. No se derramó ni una sola de sangre. Fue una revolución liderada por los militares, a cuyo frente estaba, entre otros, el general Espinola. Querían traer la libertad y la democracia a Portugal.


No quiero entrar en comentarios políticos, que no me gustan. Pero lo cierto es que Dios se sirvió de ese hecho para liberar Ladeira.


Se dio orden de retirar los miembros de la Guardia Nacional Republicana, que llevaban 17 meses convirtiendo a Ladeira en una cárcel para aquella pequeña comunidad y en un lugar prohibido para los peregrinos.


Nos avisaron que Ladeira se “abriría” el 5 de mayo, tres meses después de que nosotros tuviéramos un anticipo de lo que era volver a entrar en Ladeira.


Cientos de personas acudimos a Ladeira el 5 de mayo. El famoso y arrogante capitán Silva, que había dicho que “rasgaría a sua farda” si Ladeira se volviese a abrir, fue el encargado de retirar a los guardias y dejar libre a Ladeira.


Al llegar a las casas en que vivía la pequeña comunidad de Ladeira, Maria Concepción nos mostró el jarrón con las ramas secas. Efectivamente, de unas ramas secas, plantadas en tierra seca, habían nacido hojas verdes y en una de ellas estaba despuntando una rosa.

 

Lo vimos perfectamente. No sé si en la foto que hicimos ese día se aprecia con tanta claridad. Fue una profecía cumplida y un prodigio singular. 


No habían conseguida acabar con Ladeira. Volvería a ser un “Local de oraçao”, como había pedido El Señor.


Por cierto, Vasco da Gama Fernandes, el abogado que defendió a María Concepción en el juicio, fue nombrado presidente de la Asamblea de la Republica (equivale a nuestro Congreso de los diputados).

 

De unas ramas secas, plantadas en tierra seca, brotaron hojas verdes y una rosa...
De unas ramas secas, plantadas en tierra seca, brotaron hojas verdes y una rosa...

 

El 13 de mayo, una semana después de la apertura de Ladeira, en la oración de la tarde, María Concepción volvió a recibir la Sagrada comunión dada por San Miguel.


La oración se hizo en la pequeña esplanada de la entrada de Ladeira, a la izquierda de la Cruz de mármol. Allí se irían a llevar a cabo las oraciones en años sucesivos.


Había un nutrido grupo de peregrinos, varios sacerdotes, entre ellos un dominico español que acudía por primera vez.

 

Después de más de una hora dirigiendo cánticos y oraciones, María Concepción entró en un pequeño jardín en cuyo centro, sobre una columna, había una estatua de la Santísima virgen. Se arrodilló, colocó sus manos a la espalda y con la mirada extática, sacó su lengua. Instantes después, se vio una Sagrada Forma sobre su lengua. Como era habitual, María Concepción hizo una adoración profunda y luego volvió a mostrar la Sagrada Forma sobre su lengua.


Poco después, arrancó una preciosa rosa del jardín y se la entregó al sacerdote español, que la aceptó con una gran alegría.


Esta “Comunión visible” no sólo fue fotografiado, sino también filmado con una cámara de super-8, que es lo que existía en esa época. Existen varias “Comuniones visibles” filmadas con cámara super-8. La más clara corresponde al viaje que hizo D. Francisco Sánchez-Ventura a principios de 1971, cuando presenció una Comunión visible en la que María Concepción mantuvo la Sagrada Forma en la lengua unas dos horas, sin que se deshiciera.

 

 

MES DE AGOSTO


En esta nueva etapa de “Ladeira abierta” la situación mejoró mucho. Ya no venían los guardias para impedir la oración, ni tampoco los salvajes (caritativamente, les llamábamos “gamberros”), que se dedicaban a provocar, insultar e incluso agredir a los peregrinos.


Volvió la oración de los primeros sábados de mes por la noche y la presencia de sacerdotes y Misas en Ladeira aumentó considerablemente. Ladeira volvía a ser un “Local de oraçao”.

Para no hacer interminable y repetitivo este relato, me centraré, principalmente, en dos días del mes de agosto.


18 de agosto.


Una caravana de coches nos dirigimos por la mañana a una pequeña bahía cercana a la localidad de de Foz de Arelho. En esa caravana había varios sacerdotes.


Oficialmente íbamos a coger almejas y berberechos para la comida del día 20, cumpleaños de Maria Concepción.


Efectivamente, por la mañana, estuvimos cogiendo almejas y berberechos. Llenamos varios cubos. Nos metimos al agua vestidos, pues la mayoría no habíamos llevado traje de baño. Estuvimos cantando y rezando dentro dela agua, con gran alegría.


Por la tarde hubo oración dirigida por Maria Concepción. Rezábamos de rodillas en la playa. 


Al terminar el Rosario, Maria Concepción comenzó a caminar hacia unas pequeñas rocas, que estaban junto a la playa. Varias personas la seguimos a unos pocos metros. Yo la veía perfectamente. Al llegar a las rocas, a la orilla de la playa, se arrodilló. Abrió los brazos. Esta vez no tenía las manos en la espalda, sino los brazos abiertos, la cabeza ligeramente levantada, mirando hacia arriba. Como en los casos anteriores, la Sagrada Hostia se hizo visible en su lengua. Era una Sagrada Hostia normal, en tamaño, color y forma.


Nos acercamos hasta ella, que comenzó a marchar de rodillas dentro del agua, al borde de la playa. Dos personas, una a cada lado, le ayudaban para que avanzase dentro del agua.


Yo caminaba delante de ella a un metro de distancia. Me di cuenta de que la Sagrada Forma no se deshacía, sino que iba aumentando de grosor. Algunos afirmaron que tenía la forma de un pequeño libro. Yo no puedo testificarlo, pero si vi claramente que la Hostia, completamente normal al principio, fue aumentado de grosor en su lengua.


Yo presencié varias comuniones visibles en Ladeira, pero nunca había visto que la Hostia aumentara su tamaño, como lo hizo esta vez delante de nosotros.


La mantuvo en su lengua alrededor de veinte minutos. Luego la tragó y El Señor se manifestó a través de Maria Concepción. Nos dijo que leyéramos el capítulo 10 del Apocalipsis.

 

Este capítulo relata cómo un Ángel, con un pie en el mar y otro sobre la tierra, le da a comer un rollo (libro) al profeta, suave al paladar y amargo en las entrañas, diciéndole que continúe profetizando. El paralelismo era grande…

 

Maria Concepción recibió la Comunion dada por San Miguel. La Hostia, completamente normal al principio, fue aumentando de grosor ante nuestros ojos...
Maria Concepción recibió la Comunion dada por San Miguel. La Hostia, completamente normal al principio, fue aumentando de grosor ante nuestros ojos...

20 de agosto.


Cumpleaños de Maria Concepción y aniversario de la “gran batalla”, en la que los miembros de la Guardia Nacional Republicana cargaron, brutalmente, contra los peregrinos dos años antes.


Fue un día apoteósico, triunfal, con millares de peregrinos de Portugal, España, Francia, Italia, Inglaterra, Bélgica, Alemania, Canadá, México, Filipinas, Jamaica, Vietnam…

 

De España llegaron autocares de Valladolid, Asturias, Barcelona, Valencia, Granada y decenas y decenas de coches particulares. Había una veintena de sacerdotes.


Ocurrieron 2 hechos “curiosos”, como lo fueron el del aceite y el pelo, pero en tono menor.


Nos anunciaron que aparecerían un pez y unos panes. Así pues, entre varias personas hicimos un pequeño pozo en el Camino del Calvario. Este pozo tenía unos 70 centímetros de profundidad y unos 50 de diámetro. Pusimos plástico para que no se filtrara el agua y lo llenamos de agua.


Un hermano jesuita de Valladolid quiso quedarse por la noche junto al pozo, “de guardia”, para asegurar que nadie pusiera allí un pez.


Al salir la luz del día, Angel, el hermano jesuita, metió la mano en el pozo y vio que había algo vivo que se movía : era un pez.

 

Corrió para avisar a Maria Concepción y bajamos varias personas, que vimos el pez (una carpa de unos 18 centímetros). La colocamos, viva, en una palangana con agua limpia y clara para que todos lo vieran.


Otra persona, Jose Augusto, encontró a primeras horas de la mañana unos panecillos y 3 claveles, junto a la Cruz de la octava estación del Via Crucis. Por allí había pasado muchas veces en marcha extática Maria Concepción viviendo la Pasión.


Encontró 12 panecillos, tiernos, recientes. Se colocaron en una bandeja y pasaron de 12 a 33. Poco después eran más de un centenar. Estaban en una mesa, a la vista de todos. No estaban escondidos. No vino ningún panadero, ni nadie fue colocando allí panecillos.


Se había preparado una gran mesa, mesa de Alianza, donde si iba a colocar la comida. Todo el que se acercara con un plato recibiría su comida. La comida era : Sopa, almejas, berberechos, arroz, cordero y pan. Y como bebida vino.


Bastantes mujeres con los hábitos azules del Ejercito Blanco eran las encargadas de servir la comida. Primero sirvieron a los sacerdotes. Luego a las demás personas.


Era impresionante ver filas larguísimas de gente con un plato y un vaso pasando para tener su ración de arroz, cordero, berberechos, pan y vino. ¿De dónde salía tanta comida? Al parecer se multiplicaba. Me dijeron que sólo habían matado 3 corderos. Es cierto que las raciones no eran muy grandes, pero todos recibían su parte de sopa, primero y almejas, arroz, cordero, pan y vino, después…Muchos, incluso, repitieron.


Por la tarde, bajamos al “Local de oraçao” para la oración. Maria Concepción llevaba sobre su cabeza una tarta de varios pisos, blanca, muy blanca. Colocó la tarta sobre una mesa y empezó la oración. Se manifestó Santa Juana de Arco. Maria Concepción blandía una vela en su mano derecha y cantaba en éxtasis. Había millares de personas. Acudieron, también, sacerdotes portugueses “de paisano”, algunos de los cuales hablaron con sacerdotes españoles y les confesaron que no podían acudir libremente a Ladeira por miedo al Patriarcado.


Terminada la oración, Maria Concepción fue repartiendo pedazos de tarta a todas las personas presentes, ¡a todas!


Aquí sí que puedo afirmar que hubo multiplicación, clarísimamente. Todos y cada uno recibieron su trozo de tarta. Yo lo veía y no lo creía. Veía a Maria concepción cortando trozos de tarta y pensaba : “Son muy grandes. No van a llegar para todos, ni para una cuarta parte. Tiene que hacerlos más pequeños”.


Pero, insisto, no es que llegara para todos, sino que el primer piso, la base, el mayor, estaba completo, sin tocar.


Fue una jornada apoteósica, que nos compensó de tanto sufrimiento y persecución.


Yo me quedé varios días más y seguí comiendo de los restos del arroz, del cordero y ¡de la tarta, que duró varios días!


Existe una película de ese día, tanto de la comida como de la oración de la tarde y de la multiplicación de la tarta. (Es mucho mejor la pelicula que las fotografías que aparecen abajo. Quizá alguna día podamos colgar esa y otras peliculas)

 

RESUMEN FINAL


Como decía al empezar esta página :


No pretendo escribir la historia de Ladeira, ni siquiera un resumen completo. Simplemente, quiero destacar algunos hechos significativos (en mi opinión) y, especialmente, contar mis vivencias y dar el testimonio de lo más importante (tampoco conseguiría recordarlo todo) que yo presencié, sentí y viví en Ladeira.

 

Y esas vivencias, las mejores de mi vida, que he defendido y defenderé siempre como algo sobrenatural celestial, ocurrieron entre los años 1970 y 1974.

 

Hubo más hechos importantes en los que yo fui testigo y participe.

 

Por ejemplo, en el local de oración había un pequeño jardín con algunos árboles frutales. Al hacer maniobras con una camioneta partieron un pequeño peral. Pasó el tiempo y el tronco, cortado en su base y astillado, se secó. Se nos encargó a 4 personas que lo regáramos con un cántaro de agua. Entre esas 4 personas estábamos mi esposa y yo.

 

Así lo hicimos. Regamos el tronco seco y astillado, pues se nos dijo que reverdecería. Y así fue. Pocos meses después, del tronco seco brotó una rama verde, joven, que fue convirtiéndose en un nuevo peral…

 

Se repetía el caso de la rosa que brotó de unos palos secos.


 

Muy importante para mí fue lo que ocurrió en diciembre de 1977.

 

Tuvimos nuestra primera hija el 13 de diciembre de ese año. Mi esposa recibió varios puntos al dar a luz. Necesitaba reposo para recuperarse.

 

El 23 de diciembre víspera de Navidad, mi esposa y yo nos debatíamos en la duda entre ir o no a Portugal, a ver a su familia. Nos ilusionaba poder llevar a la niña para que la conocieran sus abuelos maternos.

 

Pero las circunstancias no lo aconsejaban. Mi padre, que era medico, nos desaconsejó viajar, afirmando que era una “locura”, especialmente por el estado de mi esposa.

Pero la palabra locura me hizo pensar en Ladeira : “¡Benditos los locos de Mi Amor!”

 

Total, que decidimos ponernos en camino hacia Lisboa, sin haber avisado absolutamente a nadie. Queríamos llegar a la casa de mis suegros antes de la medianoche. No pensábamos entrar en Ladeira.

 

Pero cuando estábamos a pocos kilómetros de Ladeira (nuestra ruta a Lisboa pasaba por allí) sentimos un deseo incontenible de acercarnos a Ladeira.

 

“Bueno, entramos en Ladeira, besamos la Cruz y seguimos nuestro camino. Allí nadie nos espera ni saben nada de nuestro viaje”, dijimos.

 

Total, que entramos en Ladeira, besamos la Cruz de la entrada y dijimos :”Vamos hasta la imagen de Nuestra Señora de Las Gracias y a ver el peral que regamos y floreció…”


Pero al avanzar hasta la imagen de Nuestra Señora de las Gracias nos encontramos con Antonio López, uno de los apóstoles de Ladeira. Nos abrazó muy efusivo y nos dijo que “arriba nos estaban esperando, pues Maria Concepción en la oración de la tarde había dicho : Jose Luis viene de camino…”


Nos quedamos muy sorprendidos pues nadie, ni siquiera nosotros, sabíamos que íbamos a realizar este viaje. Nos sentimos obligados a subir hasta la casa de Maria Concepción, puesto que “nos estaban esperando”.

 

Al llegar ante la casa de Maria Concepción vimos que había mucha gente. El primero que se nos acercó fue un sacerdote peruano, el Padre Jesús y una religiosa canadiense.

 

Nos contaron que El Señor, por medio de Maria Concepción, había pedido que prepararan el suelo con paja, pues esa noche iba a llegar un recién nacido para hacer un “Belén viviente”. Nuestra sorpresa aumentaba con el detalle de que llegaría un “recién nacido”.

 

Preguntamos por Maria Concepción y nos dijeron que estaba en su casa y llevaba tiempo sin salir. Como teníamos prisa, fuimos a la casa de Maria Concepción y llamamos a la puerta. Nadie respondió. Entonces entramos nosotros, los 3, mi esposa con la niña y yo.

 

Maria Concepción estaba echada en un sofá rojo y viejo, que había en la salita de la entrada de su casa.

 

Nos dimos cuenta de que no estaba dormida, sino en éxtasis, con los ojos cerrados y un semblante sereno. Nos arrodillamos en el suelo, junto a ella. Maria Concepción, sin abrir los ojos, sonrió, acarició a nuestra hija y nos dijo : “Tenía que ser una niña…”

 

¿Cómo sabía Maria Concepción que era una niña?

 

A continuación, se quitó del cuello una cadena de oro que llevaba y se la colocó a nuestra hija (hoy todavía la sigue llevando).

 

Seguidamente, se levantó, se puso de rodillas, tomó en brazos a nuestra hija y salió fuera. Pidió que le trajeran un corderillo. Y tomó al corderillo en un brazo y nuestra hija en el otro. Luego depositó a nuestra hija en las pajas y entonó un villancico.

 

Debo hacer constar que nuestra hija estuvo todo el tiempo serena, sin derramar una sola lágrima, sin hacer un solo “puchero”.

 

Las personas presentes fueron pasando para besar a nuestra hija, recostada en las pajas, haciendo de “Niño Jesús”, mientras cantábamos : “Entrai pastores, entrai, por este portal sagrado…”

 

Hay que tener en cuenta que era el 24 de diciembre, en una noche fría. Con tanto beso, nuestra hija había perdido la toquilla y estaba un poco destapada. Mi esposa se asustó y pensó :”Con el frío que hace la niña va a coger una neumonía…”


Instantáneamente, Maria Concepción que seguía en éxtasis, se dirigió a ella y le dijo :”Mujer, no tengas miedo que a tu hija no le va a pasar nada.”


Efectivamente, nuestra hija no tuvo ni el más leve catarro, ni una tos, nada de nada.

 

Desde Ladeira nos fuimos a casa de mis suegros y llegamos antes de la medianoche para pasar la Navidad con ellos.

 

Hay bastantes más cosas que podría contar de viajes posteriores, pero insisto en que lo más importante lo viví en la década de los 70 y es lo que defiendo, porque me siento moralmente obligado, como Obra de Dios.  

 

……………………………………………..

 

Y ahora, voy a intentar hacer un “resumen final” para concluir esta página, una vez cumplido mi objetivo.

 

Ya hablé de la profecía del mes de noviembre de 1973 :”Cuando de estos palos secos brote una rosa, Ladeira se abrirá”.


Efectivamente, el 5 de mayo de 1974 brotó una rosa (de color rosa) de unos palos secos y ese mismo día Ladeira se abrió.

 

Posteriormente hubo otro anuncio profetico : “Cuando brote una rosa blanca, la Autoridad dará la mano a Ladeira.”


Fue una profecía muy esperada y que creó una gran expectación.

 

Y así, un día brotó una rosa blanca, la esperada rosa blanca.

 

Precisamente, ese día apareció en Ladeira un señor alto, de buena presencia, porte aristocrático, barba no muy larga, traje oscuro. La oración se realizó frente a la casa de Maria Concepción. Durante la oración, Maria Concepción tuvo un éxtasis, arrancó la rosa blanca y se la entregó al señor al que aludíamos antes.

 

Todos los presentes quedaron sorprendidos. ¿Quién era aquel señor al que Maria Concepción acababa de entregar la rosa blanca? ¿No se había anunciado que cuando brotase la rosa blanca, la Autoridad religiosa daría la mano a Ladeira?

 

Pues bien, este señor era D. Joao Gabriel, Archimandrita del Sínodo Ortodoxo Griego Vetero Calendarista, máxima Autoridad de esta Iglesia en Portugal.

 

Monseñor Joao Gabriel quedó muy bien impresionado en su visita a Ladeira. Estuvo hablando con Maria Concepción y le contaron la profecía de la “rosa blanca”.

 

Se hizo asiduo de Ladeira, pues en una visita posterior recibió una “prueba personal” incontestable. El mismo me lo dijo.

 

Yo no sé en qué consistió la prueba pero si me contó que entre otros hechos extraordinarios, había visto a Maria Concepción elevada, suspendida en el aire, en éxtasis, durante varios minutos.

 

Durante un tiempo, más de dos años, Monseñor Joao Gabriel asistía a la oración de Ladeira, permaneciendo en un segundo plano. Las Misas la celebraban, concelebraban, los sacerdotes católicos y más de una vez predicó Monseñor Joao Gabriel, que realmente, predicaba muy bien. Daba gusto oírle y además, al ser portugués, le entendían perfectamente.

 

Y en 1977, dependiendo Ladeira del obispado de Santarem, salió una Nota oficial contra Ladeira. ¡ERA LA CONSECUENCIA LOGICA DE LA PERSECUCIÓN Y DE LA INJUSTICIA COMETIDA CONTRA LADEIRA DESDE EL PRINCIPIO!

 

Entonces Monseñor Joao Gabriel le dijo a Maria Concepción : “Tu iglesia te rechaza, pero la mía te acepta y te acoge.”


A partir de entonces empezó una nueva fase en Ladeira. Monseñor Joao Gabriel empezó a tener un papel importante en Ladeira. Y su Iglesia, que apenas tenía fieles, empezó a crecer y crecer con el apoyo de Ladeira. Florecieron las vocaciones, de sacerdotes, monjes y religiosas. Con el paso del tiempo se crearon varias parroquias más y un Seminario.

 

Fue una época de auge y esplendor de Ladeira. Al principio las ceremonias religiosas, ortodoxas, las Santas Misas, se celebraban en el barracón de la entrada, remodelado y convertido en una iglesia.

 

Ladeira siguió creciendo. Se hicieron más edificios. Había muchos niños recogidos y se hizo una escuela para ellos. También se hizo un hogar para ancianos.

 

El Señor había pedido al principio una casa para niños, una casa para ancianos y una casa de oración.

 

Ladeira se convirtió en una gran Comunidad con decenas de personas viviendo allí.

 

Y se empezó la construcción de la catedral, que el Señor había anunciado en un éxtasis el viernes Santo de 1972. Entonces parecía algo impensable, totalmente utópico. Maria Concepción, al final de una marcha extática por el Camino del Calvario, subió un terraplén, pasó entre las alambradas que cercaban ese terreno y de rodillas delimitó un gran rectángulo. Y dijo : “algún día aquí habrá una catedral.”


Tanto fue creciendo el número de vocaciones y fieles que surgieron en Ladeira, que Monseñor Joao Gabriel fue consagrado Obispo el 19 de mayo de 1978. Fue el primer obispo latino.

 

El 17 de marzo de 1984 es nombrado Metropolita Primado y fundador de la metrópolis de Portugal, España y Europa occidental.

 

Más tarde, a finales de los ochenta, pasa a la Iglesia Ortodoxa autocefala de Polonia con el mismo rango jerárquico : Metropolita Primado de la Provincia eclesiástica de Portugal, España y Brasil, con el nombre de D. Gabriel I de Portugal. 

 

Yo tuve una buena relación con Monseñor Joao Gabriel (yo siempre le llamé así). Incluso me propuso ser sacerdote ortodoxo, pues yo había terminado los estudios de filosofía en el seminario de los Padres Capuchinos en Zaragoza.

 

Me parecía una persona muy espiritual, realmente excepcional. La historia de por qué se hizo ortodoxo es muy interesante, aunque no la voy a plasmar aquí.

 

Tenía su sede en Lisboa, pero quien mantenía la iglesia : sacerdotes, seminario, parroquias, todo en definitiva, era Ladeira.

 

Maria Concepción seguía rezando el Rosario tradicional como siempre, aunque rezaba también el Rosario ortodoxo. Incluso tuvo varias Comuniones extáticas haciéndose visible la Sagrada Forma, que era la Hostia de siempre, la que San Miguel tomaba de algún sagrario de la tierra.(Los Ortodoxos tienen los mismos sacramentos que nosotros, pero comulgan con pan impregnado en vino, que reciben por medio de una cucharilla…)

 

Sus Misas eran preciosas con cantos, incienso y manteniendo la misma liturgia que escribió San Juan Crisóstomo en los primeros siglos del Cristianismo, cuando no había más que una sola Iglesia.

 

Pero a la muerte de D. Gabriel I de Portugal (18-febrero-1997) llegó una época que yo, personalmente, llamo de “descomposición”.

 

Su sucesor se distanció de Maria Concepción, aunque seguía siendo Ladeira la que mantenía todo el entramado de esta Iglesia Ortodoxa…

 

Se nos había anunciado que Satanás, el gran divisor (el que divide), intentaría destruir Ladeira desde dentro, pues no lo había conseguido desde fuera.

 

Surgieron luchas internas y Maria Concepción se quedó con un pequeñísimo grupo de sacerdotes.

 

Todo esto le acarreó grandes sufrimientos.

 

Cuando yo iba a Ladeira veía una gran obra humana, pero ya no reconocía la Ladeira de antes, mi Ladeira.

 

La última vez que estuve con Maria Concepción fue en mayo de 2003. Aún la recuerdo sentada tras una mesa, a la puerta del comedor de la comunidad, rodeada de varias personas.

 

Yo iba con un sacerdote y varias personas más. Maria Concepción seguía teniendo una gran confianza con nosotros (el sacerdote y yo).

 

Nos habló de sus sufrimientos, sus tremendos sufrimientos tanto físicos como, sobre todo, espirituales.

 

Llegó a proponerle al sacerdote que se hiciera cargo de toda la Obra de Ladeira.

 

Cuando nos fuimos yo sentí un gran dolor, pues había visto a Maria Concepción muy cansada, muy dolorida….

 

El 10 de agosto estaba yo en casa de la familia de mi esposa en Portugal, viendo la televisión. El telejornal de la noche (digamos el telediario) empezó con esta noticia : “Ha muerto la santa de Ladeira.” A gritos llamé a mi esposa, que vio estupefacta la noticia. Nos quedamos sobrecogidos.

 

Al día siguiente nos presentamos en Ladeira. La catedral estaba abarrotada. Uno a uno fuimos pasando a dar el último adiós a Maria Concepción. La mayoría de la gente lloraba. Yo también me emocioné.

 

Había anunciado su muerte diciendo que ella no iría al mar (9 días después) ni tan siquiera estaría en la Misa del domingo…

 

Nadie presentía su muerte, que nos sorprendió a todos.

 

He vuelto a Ladeira bastantes veces después de la muerte de Maria Concepción y me venía a la mente la frase del poema del Mío Cid : “¡Dios que buen vasallo si hubiera buen señor!”

 

¡Tanta guerra, tanta persecución, tanta mentira, tanta saña, tanta injusticia contra esta campesina…!

 

En el Patriarcado estuve dos veces, acompañado de sacerdotes (aunque solo he narrado una, la primera) y sólo oí mentiras y falsedades. Jamás nos mostraron una prueba, un estudio. La condenaron sin ni siquiera oírla, sin un proceso canónico…

 

Si Monseñor Joao Gabriel, luego Gabriel I de Portugal, consiguió todo lo que consiguió gracias a Ladeira, ¿qué hubiera sido de Ladeira con el apoyo de la Jerarquía Católica?

 

Cuando Monseñor Joao Gabriel llegó a Ladeira era apenas Archimandrita (arcipreste) y, gracias a los fieles de Ladeira, llegó a Metropolita Primado de la Iglesia Ortodoxa autocéfala de Polonia, en la que murió, con millares de fieles.

 

A Jesús le condenó el Sanedrín llevándole a la muerte con testimonios falsos. Al menos le hicieron un juicio. Los sacerdotes eran tan “puros”, que cuando fueron a pedir la muerte de Jesús en la Cruz, no quisieron entrar en el Palacio de Pilatos para no contaminarse. Ellos eran los “puros” y Jesús era un blasfemo, un pecador, un malhechor…

 

Hasta aquí mi testimonio y mi aportación.

 

Como decía en mis conferencias sobre Ladeira : “mi intención no es demostrar ni convencer, sino simplemente ser fiel a la verdad y dar el testimonio de lo que yo presencié, viví y sentí en Ladeira.” 

 

 

 

José Luis López de San Román Tamayo

 

E-mail: sanromanta@gmail.com

 

 

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