AÑO 1971



No voy a ir relatando todos mis viajes uno por uno, como he hecho con los 3 primeros.


Voy a ir contando, por años, algunos hechos significativos de Ladeira y voy a continuar con mi testimonio personal.


Febrero.


Fue en este mes cuando se cumplió la profecía que oímos en nuestro primer viaje a Ladeira : "Tú eres el primer sacerdote que celebra Misa con los ornamentos de este Santo Local. El septimo será portugués" (18 de julio de 1970)

 

El Padre Viegas, sacerdote portugués, fue el séptimo que celebró la Misa en Ladeira el 5 de febrero de 1971.

 

Quiero hacer referencia a un viaje de principios de febrero de 1971, que aunque yo no participé, sí lo hicieron dos sacerdotes amigos míos y una mujer de Valladolid, que me acompañó en casi todos mis primeros viajes llamada Isabelita.

 

 

Esta Sagrada Forma empezó a sangrar el Primer sabado de febrero de 1971
Esta Sagrada Forma empezó a sangrar el Primer sabado de febrero de 1971

Estos dos sacerdotes vieron un prodigio en el sol, en la mañana del sábado 6 de febrero.

 

El sol empezó a girar y cambiar de colores. Lo podían ver sin ninguna dificultad, con total claridad. Luego vieron que el sol se volvía completamente blanco, como si fuera la Eucaristía. Pero vieron con sorpresa, que tenía como manchas o trazos. Algo que no entendieron.


Poco después, vieron que en la Sagrada Forma que estaba en la Custodia de la capilla aparecían unas pequeñas manchas de sangre. Sorprendentemente, esas manchas coincidían con lo que ellos habían visto en el sol.


La Sagrada Forma de la Custodia empezó a sangrar ese día, con esas pequeñas manchas o señales de sangre. Pero continuó sangrando en los días siguientes, no de forma copiosa, sino poco a poco. Esas manchas o signos brotaban del interior…

 

Por la noche asistieron a la oración del primer sábado al Primer domingo, que como ya hemos comentado, duraba varias horas.


María Concepción dirigió la oración del modo habitual. Y volvió a recibir la Comunión delante de todos los presentes.

 

Estos dos sacerdotes no habían visto nunca una Comunión visible.


Observaron cómo María Concepción se ponía de rodillas, colocaba sus manos a la espalda, se quedaba extática con los ojos abiertos y una sonrisa en su expresión. Sacaba la lengua, completamente vacía y sobre esa lengua aparecía una Sagrada Forma blanca.(ver fotos)

 

Lo que más impresionaba de las Comuniones visibles era la serenidad, la normalidad, con la que actuaba María Concepción.


A la mañana siguiente, domingo, entraron antes de las ocho en la casa de María Concepción.

 

Estaba sentada y parecía dormida. Así lo comentaron, en voz baja entre ellos, con el temor de despertarla : “¡Está dormida!”.


Pero ella, sin abrir los ojos les contestó : “María Concepción no está dormida, está en España visitando a José Luis…Ahora se despierta (se refería a mí)”. Miraron el reloj y marcaba las 8.05 de la mañana.


Cuando al día siguiente me encontré con ellos, lo primero que me preguntaron fue


:”¿Recuerdas a qué hora te despertaste ayer?”


“Sí - contesté - eran unos minutos después de las 8.”


“¿Notaste algo especial al despertarte?”


“No me lo vais a creer, pero sentí la presencia de María Concepción a mi lado”


Entonces me contaron lo sucedido y confirmaron que, efectivamente, yo me había despertado en el momento que ella lo dijo.

 

Uno de estos dos sacerdotes, también recibió la “visita” de María Concepción.

 

Fue en Navidad. María Concepción le describió perfectamente su casa. Le dijo que le había visto en el comedor, sentado a la mesa, ante un plato con pescado y con la cabeza apoyada en su mano…

 

El sacerdote confirmó, punto por punto, que era exacto, tal y como ella lo había descrito.

 

Hay numerosos casos de "bilocaciones" de Maria Concepción.

 

Incluso, en una de ellas le dejó a una señora un papel escrito de su puño y letra donde ponía : "Santuario de Nossa Senhora das Graças - Ladeira do Pinheiro".

 

Esta señora se presentó en Ladeira y mostró el papel. Era su primera visita a Ladeira.

 

 

 

Marzo


Si en los primeros días de febrero se dio la sangración de la Sagrada Forma de la Custodia, al mes siguiente, el primer viernes de marzo, tuvo lugar sangración de la Cruz.

 

Esta Cruz, de metro y medio de longitud, estaba colgada en “la Capilla”, que en realidad era una habitación con la cama del Milagro de "los 40 días" y un altar en el que había un sagrario, la Custodia y varias imágenes.

 

En mis primeros viajes comprobé que exhalaba un suave perfume de la rodilla derecha.

 

Primeramente, el Crucifijo sudó sangre, como se comprueba perfectamente en las fotos de entonces. A semejanza de lo que le ocurrió a Jesús en el huerto : “sudaba como gotas de sangre, que caían al suelo” (Lc. 22, 44). Quiso recordarnos la agonía de Jesús antes de su Pasión.

 

Después, fue una autentica sangración.

 

María Concepción veía a Jesús vivo. La sangre le brotaba de la corona de espinas y bajaba por la cara, para caer desde la barbilla al pecho y llegar hasta las piernas.

 

Fueron testigos varias personas de la Comunidad y algún peregrino presente en Ladeira ese viernes, 5 de marzo.

 

Yo llegué al día siguiente.

 

María Concepción nos hizo pasar a la Capilla. La sangre estaba reciente, fresca. Se sentía el dolor de Jesús y un respeto inmenso hizo estremecer todo mi ser. Había un silencio sobrecogedor.

 

Aunque el Rostro de Jesús miraba hacia arriba, sentí que me miraba, que me clavaba la mirada. No es que viera que movía la cabeza, que la bajara y me dirigiera una mirada. Sentí Su mirada, profunda y dolorosa.

 

Más tarde, le pedí a María Concepción que me permitiera tomar una pequeña muestra de sangre, para poder analizarla. Ella me dio un trocito de tela blanca y yo me acerqué con respeto a la Cruz, pasé el trocito de tela y lo retiré con una mancha de sangre.

 

Esa sangre fue analizada en el Instituto Medico Forense de Madrid y el resultado fue : sangre humana, grupo 0, RH +.

 

No sabemos si realmente el grupo sanguíneo de Jesús fue el 0, pero sí que tiene su significado : Dador universal. Su sangre sirvió, sirve y servirá para todos los hombres.

 

En esos días María Concepción estaba muy abatida. Padeció la flagelación. Isabelita, de Valladolid, pudo ver su espalda y era una autentica llaga.

 

Siempre vi las sangraciones como muestras sensibles del dolor del Señor ante los ataques que recibía Ladeira.

 

Ya dije, anteriormente, que el Patriarcado de Lisboa había pedido la presencia de la Guardia Nacional Republicana para impedir la oración en Ladeira. Y, efectivamente, aunque no lo he reseñado, allí acudía la GNR y la oración se tenía que hacer, muchas veces, por la noche, cuando ya habían abandonado el Local de Oración.

 

A esto hay que añadir la presencia de auténticos vándalos, que se acercaban a Ladeira para insultar, provocar e, incluso, agredir a los peregrinos. Jamás la GNR actuó contra ellos. Sólo actuaba contra los peregrinos.

 

En varias ocasiones fuimos apedreados. Una noche vi cómo una piedra golpeaba a María Concepción en la cara, mientras ella dirigía la oración. Recibió el impacto, pero siguió rezando con toda normalidad. 

 

 

Yo llegué al día siguiente. María Concepción nos hizo pasar a la Capilla. La sangre estaba reciente, fresca. Se sentía el dolor de Jesús y un respeto inmenso hizo estremecer todo mi ser. Había un silencio sobrecogedor.

 

Aunque el Rostro de Jesús miraba hacia arriba, sentí que me miraba, que me clavaba la mirada. No es que viera que movía la cabeza, que la bajara y me dirigiera una mirada. Sentí Su mirada, profunda y dolorosa.

 

Más tarde, le pedí a María Concepción que me permitiera tomar una pequeña muestra de sangre, para poder analizarla. Ella me dio un trocito de tela blanca y yo me acerqué con respeto a la Cruz, pasé el trocito de tela y lo retiré con una mancha de sangre.

 

Esa sangre fue analizada en el Instituto Medico Forense de Madrid y el resultado fue : sangre humana, grupo 0, RH +.

 

No sabemos si realmente el grupo sanguíneo de Jesús fue el 0, pero sí que tiene su significado : Dador universal. Su sangre sirvió, sirve y servirá para todos los hombres.

 

En esos días María Concepción estaba muy abatida. Padeció la flagelación. Isabelita, de Valladolid, pudo ver su espalda y era una autentica llaga.

 

Siempre vi las sangraciones como muestras sensibles del dolor del Señor ante los ataques que recibía Ladeira.

 

Ya dije, anteriormente, que el Patriarcado de Lisboa había pedido la presencia de la Guardia Nacional Republicana para impedir la oración en Ladeira. Y, efectivamente, aunque no lo he reseñado, allí acudía la GNR y la oración se tenía que hacer, muchas veces, por la noche, cuando ya habían abandonado el Local de Oración.

 

A esto hay que añadir la presencia de auténticos vándalos, que se acercaban a Ladeira para insultar, provocar e, incluso, agredir a los peregrinos. Jamás la GNR actuó contra ellos. Sólo actuaba contra los peregrinos.

 

En varias ocasiones fuimos apedreados. Una noche vi cómo una piedra golpeaba a María Concepción en la cara, mientras ella dirigía la oración. Recibió el impacto, pero siguió rezando con toda normalidad.

 

Una persona de la Comunidad sufrió una paliza tan brutal, que tuvo que ser internada en el hospital y falleció poco tiempo después como consecuencia de esa salvaje agresión.


Se llamaba Carmelinda. Era la acompañante incasable de María Concepción. Tenía una sonrisa permanente en su rostro. Era encantadora.


Fue una autentica mártir, que testificó con la vida su total entrega al Señor en Ladeira.

 

Carmelinda caminando también de rodillas junto a Maria Concepción
Carmelinda caminando también de rodillas junto a Maria Concepción

José Luis López de San Román Tamayo

 

E-mail: sanromanta@gmail.com

 

 

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