AÑO 1972

 

Santa Juana de Arco
Santa Juana de Arco

El año 1972 empezó con un éxtasis de Santa Juana de Arco.

 

Estábamos un pequeño grupo de personas acompañando a Maria Concepción en el paso de año. Santa Juana se manifestó unos minutos antes de la medianoche.

 

“Año 72, marchar, marchar, marchar...A la gran batalla”. Con una campanilla, puesta en pie, imitaba una marcha militar.

 

San Miguel y Juana de Arco eran nuestros Santos “guerreros”, nuestros capitanes. Enseguida pensé que esas palabras eran proféticas, que nos esperaba un año duro, difícil, pero no sabía hasta qué punto.

 

¡La gran batalla! ¿A qué se podía referir? Conservo ese éxtasis que grabamos esa noche y parece una autentica marcha militar, para el Ejercito de Ladeira, El Ejercito Blanco.

Fue un éxtasis profético.

 

2ª Alianza.

 

El 2 de febrero tuvo lugar la Segunda Alianza. La Primera Alianza se celebró en un día lluvioso, pero con algunos claros. Sin embargo, el día 2 fue un día de lluvia continua.


Era un día laboral, un miércoles, lloviendo todo el día, pero aún así se congregaron varios millares de personas.


Por la mañana se produjo una “sangración” en las Sagradas Formas que contenía un Copón que había en la capilla. Maria Concepción fue a la capilla, acompañada por varios sacerdotes y al abrir el sagrario se encontraron con las Sagradas Formas sangrantes. La sangre estaba fresca, reciente.


Ya he aclarado anteriormente que las sangraciones eran señales de “persecución” contra Ladeira.


Yo fui uno de los primeros laicos en ver el “Copón”. Las Formas sangrantes eran pequeñas. Vi un corazón en una de las formas y parecía latir. Lo tomé como una impresión personal, pues yo lo vi nítidamente, pero en la foto no aparece con la claridad que yo lo vi.


Pero ocurrió algo realmente importante. Se encontraba en Ladeira el Dr. Jean Caux, eminente médico francés y atento estudioso de los hechos de Ladeira. El Dr. Caux le pidió a Maria Concepción que le permitiera llevarse una Sagrada Forma a Francia para analizar la sangre. Hubo cierta controversia, pues a algunos no les parecía bien. Lo cierto es que Maria Concepción se lo preguntó a Nuestro Señor y El se lo permitió. Entonces uno de los sacerdotes introdujo una Forma en un “portaviáticos” y se la entregó al Dr. Caux, que se la llevó a Francia.


Cuando el Dr. Caux llegó a Francia y abrió el portaviáticos, se encontró con la sorpresa de que la sangre de la Forma continuaba fresca, reciente, como si acabara de sangrar en ese momento. Eso es materialmente imposible, un hecho realmente prodigioso. Y así lo hizo constar en un testimonio que él mismo envió al Patriarcado de Lisboa y que publicamos aquí.


Los resultados del análisis fueron los mismos que la sangre del Crucifijo : sangre humana, grupo 0, RH +.(en el Patriarcado de Lisboa afirmaban que era sangre de gallina. ¡Estúpida forma de mentir!!!)


Continúo con el relato de la Segunda Alianza.


Por la tarde, bajo la incesante lluvia, se celebró la Misa de la Alianza, concelebrada por 11 sacerdotes. Había varios sacerdotes presentes, que habían acudido como “observadores”.


Terminada la Misa, empezaron los canticos y rezos dirigidos por Maria Concepción. No tardó en entrar en éxtasis e iniciar una marcha extática a lo largo del Camino del Calvario, como en la Primera Alianza.


En la marcha extática de la Primera alianza, un mes antes, Maria Concepción llevaba una gabardina. Esta vez llevaba un jersey y una falda de lana morados, es decir, ninguna protección para la lluvia.


Fue una marcha extática impresionante, la más impresionante de las muchas que he visto. No me atrevo a describirla.


Duró más de una hora. Hacía mucho frio. Al llegar al lugar de la “crucifixión”, donde Maria Concepción se quedaba clavada en la cruz, su rostro era sereno, muy bello, a pesar de tener el pelo totalmente embarrado.


Al acabar el éxtasis, abrió los ojos como si se despertara de un sueño y, como hacía habitualmente, empezó a rezar en voz alta para todos.


De allí se fue a su casa. Varias persona la acompañamos. Estaba totalmente empapada y ya sentía el intenso frio, que no sintió durante el éxtasis. Su ropa exhalaba un intenso y agradable perfume.


No obstante, no cogió ni bronquitis, ni neumonía, ni el más pequeño catarro, a pesar de las horas que estuvo bajo la fría e intensa lluvia.

 

 

 

2 de febrero de 1972 : Formas sangrantes
2 de febrero de 1972 : Formas sangrantes

 

SEMANA SANTA


En la Semana Santa el número de peregrinos extranjeros era considerable, especialmente españoles y franceses.


La comunidad de Ladeira también había aumentado. Desde tiempo atrás tenían varios niños “abandonados”, hijos de una mujer alcohólica, que María Concepción y Humberto habían acogido como suyos. Yo estuve en el nacimiento de uno de ellos en agosto de 1971. Luego fueron recogiendo más. En esas fechas tenían acogidos 7 niños a los que cuidaban y atendían como hijos propios.


Disponían también de una gran nave o barracón (así lo llamábamos), en la que había una gran mesa que servía de altar para las Celebraciones Eucarísticas y de mesa para dar de comer, algunas veces, a los peregrinos.( gratuitamente, por supuesto).


En varias ocasiones vimos cómo de la olla llena de sopa se servían platos y más platos y la sopa no se acababa. También vimos como la sopa se mantenía caliente, después de más de una hora cantando y rezando…


Estos hechos extraordinarios eran totalmente ordinarios en Ladeira.


Voy a mis notas de esos días, donde destaco algunos hechos, que pasaré a referir.

 

 

JUEVES SANTO. Comunión visible.


Fue por la tarde, en el barracón al que me referí antes. Estaba lleno, abarrotado. Apenas nos podíamos mover. Maria Concepción se puso de rodillas y avanzó hasta la mesa que hacía de altar. Yo estaba a su lado, un poco detrás. Vi como abría los brazos, con la cabeza ligeramente levantada y mirando fijamente a Alguien. A los pocos instantes, apareció en su lengua la Sagrada Forma.


Hizo el acto de adoración habitual, bajando la cabeza profundamente. Después, abrió de nuevo la boca para mostrar la Forma, girando la cabeza a derecha e izquierda. Los que estaban en frente y los que estábamos a los lados, la volvimos a ver perfectamente. Era el día de la Eucaristía.


Poco después, en éxtasis, tomó una palangana y una toalla y lavó los pies de doce hombres, que había elegido uno por uno. A continuación, eligió también a doce mujeres y les lavó las manos.


VIERNES SANTO. Marcha extática.


Por la noche, en la oración, tuvo una marcha extática de rodillas y entró en un terreno que estaba cercado con una alambrada. Los peregrinos fuimos pasando con ella. Dos sacerdotes la sostenían, uno a cada lado. Fue delimitando, de rodillas, una gran extensión de terreno y dijo : “Algún día aquí habrá una catedral”.


Aquellas palabras me resultaron un tanto disparatadas. Aquel terreno tenía dueño y no era fácil comprarlo. Tampoco era lógico creer que allí se construyera un templo dada la situación de Ladeira, tan perseguida.


Tuvieron que pasar casi treinta años, para que en aquel mismo lugar, exactamente, donde Maria Concepción, de rodillas, había marcado las medidas del templo, se construyera una “catedral”.


Y allí está ahora una “catedral”, una pequeña catedral, como lo predijo 28 años antes.


SABADO SANTO. Sangración.


Fue el sábado por la mañana, de manera parecida a la ocurrida el 2 de febrero.


Maria Concepción acompañó a los sacerdotes a la capilla para que abrieran el sagrario. Al abrirlo, vieron en el Copón muchas Formas sangrando, casi todas grandes.


No es que la sangre estuviera fresca, reciente, es que se mantuvo así hasta la tarde, cuando los sacerdotes nos dieron la Comunión con estas Sagradas Formas.


Uno de los sacerdotes atestiguó que "las Formas siguieron sangrando en mis manos”.


Los que comulgamos sentimos claramente el sabor a sangre. Pero era un sabor agradable. La verdad es que no fue comulgar bajo “las dos especies”, pues no eran especies de pan y vino, sino carne y sangre. Sí, he escrito “carne y sangre”, pues muchos sentimos que eso era lo que comulgábamos: carne y sangre.


Realmente difícil de creer y difícil de explicar, pero así fue, como lo cuento.

 

 

En la oración de la tarde tuvo un éxtasis de la Santísima Virgen.

 

Yo había pedido, por la mañana, a la Santísima Virgen que a través de Maria Concepción besara mi “florecita” (emblema del Ejercito Blanco). Necesitaba una confirmación por algo relativo, precisamente, al emblema del Ejercito Blanco.


Pues bien, en la oración de la tarde tuvo un éxtasis precioso. Había muchos gamberros con sus motos haciendo ruido, gritando y acelerando, para perturbar la oración.


Maria Concepción tenía en una mano el micrófono de un megáfono (en la otra sostenía el rosario) y empezó a cantar una melodía preciosa. La melodía era tan bonita, tan dulce, que los “gamberros” dejaron de gritar, dejaron de meter ruido con las motos y se hizo un silencio en el que solo se escuchaba la voz de Maria Concepción.

 

Después, soltó el micrófono y se metió entre los peregrinos. Estábamos en el “local de oración”. Yo me encontraba alejado de ella. Fue moviéndose y abrazando a varias personas.


Me buscó, llegó hasta mí y me tomó las manos. Las juntó y las elevó al cielo. Tomó la florecita, sin soltarla de mi jersey, y la besó, como yo le había pedido por la mañana. Su rostro estaba embellecido, transfigurado. Al mirarla a los ojos observé que tenían un color azul, claro, precioso…


Me quedé lleno de la Presencia de La Santísima Virgen. Jamás en mi vida, hasta entonces, había sentido en mi interior tan claramente, tan profundamente, la Presencia de la Santísima Virgen.


Si tuviera que describirla con una sola palabra, esa palabra sería : DULZURA.


Me llenó de alegría, rebosaba alegría. Sólo me apetecía abrazar a la gente y cantar a la Santísima Virgen.


Recuerdo que llegué a una tienda de campaña en la que había un grupo de peregrinos franceses y abrazado a Armande (podía ser mi madre) nos pusimos a cantar una canción que me gustaba mucho : “Prends mon coeur, le voilá…”


Sólo en Medjugorje, años después, volví a sentir la Presencia de la Santísima Virgen, que me envolvió por completo.


DOMINGO DE RESURRECCION. 3ª Alianza.


Por la tarde tuvo lugar la Misa de Alianza, concelebrada por 13 sacerdotes. Asistieron varios millares de peregrinos.

 

José Luis López de San Román Tamayo

 

E-mail: sanromanta@gmail.com

 

 

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