17 de agosto de 1972.


Una comitiva formada por 8 sacerdotes (españoles, franceses e italianos) y 3 seglares (entre los que estaba yo), acudimos a Lisboa para conocer la situación de Ladeira y ver qué se podía hacer.


Empezamos por nuestro “querido” Patriarcado de Lisboa.

 

A las 5 de la tarde, nos recibió el vicario general D. Joao Filipe de Castro. Nos presentamos de forma cortés y educada para preguntar por Ladeira y saber qué argumentos tenían para rechazar todo lo que allí sucede.


El vicario, con un descaro y desfachatez increibles, empezó a decir que todo lo de Ladeiraera mentira : María Concepción nunca recibía la Comunión cuando había personas delante, ella misma se hacía el estigma de la cruz en la frente, la sangre del Crucifijo era sangre de gallina que ella misma puso, y lo mismo en las sangraciones de las Formas, ella paga a los españoles para que traigan autocares a Ladeira…

 

En el colmo del cinismo, se atrevió a afirmar que el Patriarcado no tenía nada que ver con la presencia de la GNR en Ladeira.


Como era algo que ya esperábamos, le dejamos hablar para conocer los disparates que decían y luego empezamos a rebatirle.

 

“Usted dice que no recibe la comunión visible si hay personas delante. Pues bien, yo la he visto recibir la Comunión, varias veces : en su lengua no había absolutamente nada y allí apareció una Forma blanquísima, como las Formas que se comulgan habitualmente .Incluso se hicieron fotografías, que obran en nuestro poder.”

 

Esto lo atestiguaron varios de los sacerdotes, que habían presenciado “Comuniones extáticas visibles”.

 

“Delante de mí sangró una estampa, que estaba completamente limpia y que aún conservo. Después de analizarla supimos que es sangre humana grupo 0, añadió otro sacerdote.

 

“Yo tuve el Copón con Formas sangrantes y vi cómo la sangre aumentaba y las empapaba todas. Distribuí la Comunión con esas Formas (Sábado Santo de 1972) y mis dedeos quedaron empapados en sangre”, intervino otro sacerdote.

 

“Nosotros hemos tomado, directamente, muestras de sangre del Crucifijo y las hemos mandado analizar en el Instituto Medico Forense de Madrid. El resultado ha sido sangre humana grupo, RH positivo (como la de la estampa).

 

Un médico francés (Dr. Caux) tomó una Forma sangrante y se la llevó a Francia para analizarla. A las 48 horas la sangre continuaba fresca, “desafiando las leyes de la coagulación sanguínea y del trucaje”. Y no era sangre de gallina, sino sangre humana del grupo 0, RH positivo.

 

Fuimos rebatiendo todas sus mentiras y se quedó completamente apabullado y desconcertado. No se lo esperaba. Levantó la sesión y nos despidió. Pero antes de irnos uno de los sacerdotes le dijo : “Si tienen alguna prueba real contra Ladeira, muéstrenosla y le prometemos que, públicamente, diremos a todos los peregrinos que Ladeira es una falsedad y que no deben volver r allí.”

 

La verdad es que yo sólo he visto mentir con tanto descaro y cinismo a algunos políticos que no tienen escrúpulos, pero en un sacerdote me pareció algo inconcebible.

 

Sobran las valoraciones : Jesús es LA VERDAD, el demonio es el padre de la mentira.


Al día siguiente, un grupo más pequeño, 3 sacerdotes y yo, nos dirigimos al Ministerio del Interior, donde fuimos recibidos por el Secretario del ministro.

 

Nos recibió con frialdad, secamente y nos confirmó, efectivamente, que el Patriarcado se había dirigido a ellos para que acabaran con Ladeira. Nos mostró un escrito del Patriarcado firmado por el Arzobispo de Mitilene (perteneciente al Patriarcado de Lisboa) en la que se pedía al Ministerio del Interior que interviniera contra Ladeira.

 

El secretario del Cardenal nos había dicho el día anterior que "ellos no tenían nada que ver con la presencia de la GNR en Ladeira."


Nuestra tercera visita fue a la Comandancia de la Guardia Nacional Republicana. Nos recibieron mal, como si fuéramos delincuentes y nos reafirmaron que “por orden del Ministerio del Interior y a instancias del Patriarcado de Lisboa, habían cerrado Ladeira y colocado un destacamento permanente de guardias para impedir que nadie entrara allí.”


También nos advirtieron que “no intentáramos entrar en Ladeira, pues los guardias tenían orden de disparar si alguien intentaba entrar”.

Yo volví a recordar el éxtasis de Maria Concepción en la tarde del 17 de julio, cuando nos dijo : ”Hoy se han reunido las Autoridades de Portugal para acabar con Ladeira.”

 

Cuando lo oí dudé, me pareció una “interferencia” de María concepción. No podía creer que Ladeira fuera tan importante para el Patriarcado de Lisboa y que se pudiera implicar el ministro del Interior (que huyó de Portugal dos años después) y el comandante General de la GNR.


Fue una prueba más de que no era ella quien hablaba cuando estaba en éxtasis.


Volvimos contentos a nuestras bases, cantando coplillas con la música de algunas canciones de Ladeira, coplillas que componía uno de los sacerdotes del grupo :


“Vinde irmaos de todo el mundo / a Ladeira do Piñeiro / que vengáis o no vengáis /os zurrarán el pandeiro”


“Nos parece que en Lisboa / el porte es muy poco serio / sobre todo el secretario / do Interior Ministerio”


Nos habían advertido para que no entráramos en Ladeira. Pero lo teníamos claro : Teníamos que entrar en Ladeira y hablar con María Concepción. Y, ¡claro que entramos!, tres sacerdotes y yo. Por la noche, de madrugada. Con mucho riesgo, con mucho sigilo, pero entramos.

 

Hablamos con María Concepción, que nos escuchó seria, pensativa.


Entró en éxtasis y salió de rodillas de la casa. Nosotros nos quedamos dentro esperando. Volvió con un panecillo en la mano y dijo que lo guardaran los sacerdotes en el sagrario y que algún día se conocería el sentido de ese hecho.

 

Era una referencia a la Iglesia Ortodoxa, que entonces no era en absoluto conocida ni en Ladeira, ni en Portugal.

 

Varios de los sacerdotes que fueron al Patriarcado de Lisboa el 17 de agosto de 1972
Varios de los sacerdotes que fueron al Patriarcado de Lisboa el 17 de agosto de 1972
Carta del Vicario del Patriarcado en la que alude a la visita que le hicimos el 17 de agosto y afirma que el dossier (¿qué dossier? si sólo decían mentiras y falsedades) no se completó. Y si reconocen que no se completó, ¿por qué condenan a Ladeira?
Carta del Vicario del Patriarcado en la que alude a la visita que le hicimos el 17 de agosto y afirma que el dossier (¿qué dossier? si sólo decían mentiras y falsedades) no se completó. Y si reconocen que no se completó, ¿por qué condenan a Ladeira?

 

 La “batalla” del 20 de agosto


El 20 de agosto, cumpleaños de María Concepción, tenía que celebrarse la 5ª Alianza. El panorama era desolador: Ladeira cerrada y el Ministerio del Interior y la GNR, a requerimiento del Patriarcado de Lisboa, empeñados en acabar con Ladeira y que nadie entrara ni se acercara al Local de Oración.


Lo cierto es que de no ser por la tremenda oposición que encontramos, se habría podida celebrar una Alianza memorable en Ladeira.


Nunca acudieron tantos extranjeros a Ladeira como ese día. De no haberse “cerrado” Ladeira habrían concelebrado más de treinta sacerdotes.


¡El demonio sabía bien lo que hacía!


A pesar de todo nos preparamos para la “batalla”.


Por la mañana nos reunimos en Fátima varios centenares de peregrinos. Tuvimos "nuestra" Misa en una capilla de la basílica. La Misa la presidió un obispo y le acompañaron 16 sacerdotes.


Por la tarde, después de comer, una gran caravana formada por autocares y turismos partió de Fátima con destino a Ladeira. Otros autocares se unirían cerca de Ladeira. Nuestro propósito era realizar la oración lo más cerca posible de Ladeira.


La caravana era larguísima. La carretera entonces era muy mala. En Ladeira nos esperaban más de un centenar de guardias con jeeps, motos y caballos, armados con sables, mosquetones e incluso metralletas. Nosotros llevábamos rosarios y crucifijos.


A la llegada muchos autocares y turismos no pudieron aparcar, los iban desviando. Los peregrinos no pudimos reunirnos, formar un gran grupo. Quedamos separados, dispersos, en varios grupos, sin poder juntarnos.


Los guardias iban cargando contra los peregrinos que se acercaban a Ladeira, especialmente con las motos y los caballos. Pero los peregrinos, en su mayoría, no retrocedían.

 

Muchos fuimos golpeados, como si fuéramos malhechores o delincuentes. Vi a guardias pisotear con saña y furia rosarios y crucifijos.


A pesar de todo, muchos llegamos frente a la entrada de Ladeira, aunque por poco tiempo, y pudimos rezar algunos avemarías, antes de que cargaran nuevamente contra nosotros.


A mí me llevaron entre dos guardias montados a caballo y poniéndome el sable en la espalda. Me veía aprisionado entre los dos y pensaba que si se juntaban me apalastrarían. Pero no tenía nada de miedo, ni pizca de miedo.


Me llevaron hasta un grupo de peregrinos que estaban al borde de la carretera. Algunos eran españoles. Cuando estaba allí, con ese grupo, se paró un jeep y de él bajó un tal Jorge, guardia corpulento (creo que era cabo) y declarado enemigo de Ladeira, que ya me conocía y me tenía especial ojeriza.


Vino disparado hacia mí con una fusta en la mano. Se detuvo ante mí, me miró con odio y me dio un fuerte golpe en la pierna. Yo noté el golpe, pero no sentí ningún dolor. Ni me inmuté.


Airado y furioso, Jorge me dio un nuevo golpe, esta vez en el muslo. Me pasó lo mismo, lo sentí, pero no me dolió y seguí tranquilo mirándole sin miedo.


Por tercera vez, me golpeó, esta vez en la espalda, pero con el mismo resultado.


Todavía más furioso, les dijo a 2 guardias que me prendieran. Entonces llegó un R-12, conducido por el “vidente” de El Remei (José Casasampere). Abrió la puerta y me dijo:


-¡Corre, sube!


Yo dudé un instante (no quería "huir"), pero otro amigo me empujó diciendo :


- Te quieren a ti, no a nosotros, sube…


Subí al coche y nos fuimos.


Había guardias por todas partes, pero conseguimos llegar hasta Barquinha, donde yo me alojaba con otras personas españolas.


Por la noche vi las marcas de los 3 golpes de Jorge en mi espalda y en mi pierna : 3 grandes moratones, que duraron varios días, pero que en ningún momento llegaron a dolerme. Incomprensible.


Algo parecido le había sucedido a un sacerdote dominico, días antes, en la noche del 3 de junio : el mismo Jorge le dio un tremendo “culatazo” en el pecho con su mosquetón y el Padre Luis ni se inmutó, ni sintió el golpe…


Habían sido varias horas “de lucha”. Habíamos rezado en grupos en los alrededores de Ladeira. Era curioso ver a los policías cargar y nosotros rezando el rosario en alta voz.


Bastantes personas aseguraron haber visto a Maria Concepción rezando de rodillas en la Cruz de la entrada, cuando ella realmente estaba en su casa, fuertemente custodiada para que no se moviera de allí…


Fue una tarde de “Gloria”. Fuimos golpeados por amor a Dios. Los peregrinos se portaron ejemplarmente. Algunos fueron llevados presos. Fue una jornada que siempre recordaremos, los que la vivimos, como una jornada gloriosa…

 

Varias instantáneas que se pudieron tomar de la "batalla" del 20 de agosto.

Testimonio de un sacerdote español, presente en la batalla del 20 de agosto

Los días posteriores al 20 de agosto fueron muy duros en Ladeira. Las personas de la comunidad, entre las que se encontraban dos mujeres españolas, estuvieron realmente encarceladas, sin poder moverse de Ladeira.

 

Pero seguían con las oraciones habituales, aunque fueran dentro de la casa. Maria Concepción recibió varias veces la comunión visible, dada por San Miguel e incluso tuvo marchas extáticas, de rodillas, fuera de la casa.


Entonces cobraron un papel importantísimo Jose Augusto y Carolina. Eran padrinos de boda de Maria Concepción y como habían comprado algún terreno en Ladeira, podían entrar allí con normalidad. Fueron testigos de innumerables hechos extraordinarios.


Con el paso de los días, se le permitió a Maria Concepción salir de Ladeira para hacer compras, acompañada bien de su marido Humberto o bien de Jose Augusto y Carolina.


Yo me quedé bastantes veces en casa de Jose Augusto y así podía ver a Maria Concepción fuera de Ladeira.

 

 A partir del mes de octubre volví de nuevo a Ladeira, bueno, a casa de Jose Augusto y Carolina y con ellos podía ver a Maria Concepción fuera de Ladeira.

 

En el viaje de noviembre, acompañado por Isabel de Valladolid y un sacerdote español, me pasó algo que para mí fue importante.


Era el 23 de noviembre. Yo estaba con gripe : fuertes dolores de cabeza y espalda, fiebre alta, escalofríos, malestar general…Le había dicho al Padre F. que no podríamos volver a España al día siguiente, porque me encontraba enfermo.


Ese día por la tarde habíamos visitado la tumba de Saozinha en Alenquer. Esta santa portuguesa se había manifestado varias veces a través de Maria Concepción. Cuando volvíamos, en el coche de Jose Augusto, Saozinha se manifestó a través de Maria Concepción.


Fue un éxtasis breve, de agradecimiento por haber visitado el lugar donde está enterrada. Cuando ya se estaba despidiendo, yo me dirigí mentalmente a ella y le dije :

 

”¿Te vas sin decirme nada?”.

 

En aquel mismo momento, como si me hubiera oído, se dirigió a mí y me dijo :

 

”No, no me olvido de ti, rapazinho….”

 

Me puso su mano en la cabeza y yo me sentí curado. Desaparecieron mis dolores, mis escalofríos, la fiebre. Me sentí perfectamente.


No dije nada hasta la mañana siguiente, ante la posibilidad de que hubiera sido algo pasajero. Pero me sentía perfectamente y pudimos hacer el viaje con toda normalidad : Saozinha, por medio de Maria Concepción, me había curado.


Ese mismo día Maria Concepción nos anunció : Jesús me ha dicho con tristeza que "antes de fin de año una ciudad quedará destruida." Varias personas, incluido algún sacerdote, fuimos testigos de este anuncio.


Efectivamente, un mes después, el 23 de diciembre, la ciudad de Managua quedó destruida por un terremoto. Pudimos comprobar cómo su profecía se cumplía exactamente.


En varias ocasiones fui testigo de profecías concretas que luego se cumplían…

 

José Luis López de San Román Tamayo

 

E-mail: sanromanta@gmail.com

 

 

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