AÑO 1973


Durante todo el año 1973 Ladeira estuvo “cerrada”.


No obstante, los peregrinos acudíamos a Ladeira en algunas fechas determinadas. No íbamos a la entrada principal, pues los guardias estaban cerca. Entrábamos “campo a través”, de madrugada, hasta llegar al “Calvario”. Allí rezábamos el Rosario, encendíamos unas velas al terminar y nos íbamos contentos y felices.


Así lo hicimos, por ejemplo, el 28 de diciembre de 1972, aniversario de la Primera Alianza. Fuimos varios autocares de España y Portugal. Aparcábamos a cierta distancia de Ladeira y, como ya apunté antes, avanzábamos “campo a través” hasta llegar al Calvario. Allí rezábamos e incluso nos permitíamos cantar sin levantar mucho la voz.


Yo me admiraba de la Fe y entrega de tanta gente, al verles caminando de madrugada, casi sin luz, por el campo, para rezar un Rosario en El Calvario.


Recuerdo a un joven matrimonio de Valladolid, que iban con sus 2 hijos pequeños. El padre llevaba a uno en los hombros y la madre al otro de la mano. Para mí era algo ¡realmente admirable!


Algunos “privilegiados”, nos encontrábamos con María Concepción fuera de Ladeira : en la casa de la familia de Humberto, su marido, o en la finca que uno de los hermanos de Ladeira tenía en Almeirim.


Estábamos con María Concepción, rezábamos con ella y asistimos a varios éxtasis.

Así se cumplieron aquellas enigmáticas palabras del Señor a través de María Concepción en junio del año anterior, poco antes de “cerrarse” Ladeira :


“Por un tiempo os hablaré y después no os hablaré. Después hablaré para pocos y después hablaré para todos.”


Nos habló por un tiempo, hasta que se cerró Ladeira. Luego dejó de hablarnos por un tiempo. Luego nos habló a unos pocos…


La pregunta era : ¿se cumplirá el anuncio “y después hablaré para todos”?


Continuaban pasando hechos sorprendentes y extraordinarios en Ladeira, aún estando cerrada. Con mucha frecuencia María Concepción tenía marchas extáticas de rodillas, siempre acompañada por alguna persona, normalmente o María José o Carolina. Los guardias la vieron así muchas veces. En varias ocasiones intentaron levantarla del suelo, pero sus esfuerzos eran en vano, dándose cuenta de que había en ella una fuerza irresistible.


En una ocasión Carolina, que la acompañaba en una marcha extática, la vio elevarse en el aire y desaparecer. Carolina se asustó al quedarse sola, pero pocos minutos después la encontró nuevamente en el suelo y en éxtasis.


También, en algunas ocasiones, recibía la Comunión que le traía el Arcángel San Miguel y la Sagrada Forma era visible en su lengua.


Nos contó Maria Concepción que algunos guardias le comentaron que en la noche del primer sábado al primer domingo había oído gritos y gemidos espantosos durante mucho tiempo. “Se oían claramente. Los oímos todos los guardias.”


María Concepción les contestó que eran las almas de Purgatorio que no podían ser rescatadas en esas noches porque al estar Ladeira cerrada se perdía la oración que centenares de peregrinos hacían durante casi toda la noche…


Ciertamente, las noches del primer sábado al primer domingo de cada mes, se pasaban muchas horas en oración y se rezaba continuamente por las almas del Purgatorio.

 

 

El Juicio contra Maria Concepcion

 

Sin duda, el hecho más significativo del año 1973 fue el juicio contra Maria Concepción.


Estas fueron las acusaciones contra Maria Concepción : Dar bendiciones, administrar el sacramento de la Comunión, hacer exorcismos, dar la unción a los enfermos…¡Curiosas acusaciones para querer meter a una persona en la cárcel!


He declarado anteriormente que esto es apenas un “resumen resumido” de lo mucho que sucedió en Ladeira y especialmente de lo que yo presencié y viví personalmente. Dejé para este momento lo relativo a “administrar el sacramento de la Comunión” y “hacer los exorcismos”.


Ya relaté que en varias ocasiones le aparecieron Sagradas Formas en unas flores (jarros en portugués) que ella cortaba de un pequeño jardín delante de nosotros. También puse dos fotos que lo muestran.


El fenómeno de la aparición de Sagradas Formas en Ladeira fue impresionante. ¿Por qué pongo Sagradas Formas y nos simplemente “formas”? Muy fácil : Pudimos comprobar, que una vez que aparecieron gran cantidad de Sagradas Formas en Ladeira, coincidió con la desaparición de las Sagradas Formas del sagrario de un convento de religiosas de Valladolid. ¡Eran las mismas fechas, eran los mismos troqueles!

 

Todo esto lo comprobamos concienzudamente. Lo comprobaron varios sacerdotes.


Yo mismo hablé con la superiora de ese convento, que ya conocía Ladeira y me relató el hecho con detalle. Lo resumo ahora.


El capellán de ese convento dejó el Copón lleno de Sagradas Formas. Al día siguiente, al abrir el sagrario, antes de la Misa, se encontró con que el Copón estaba vacío. Sorprendido y asustado le preguntó a la superiora que quiénes tenían la llave del sagrario.


- “Solo usted y yo.” Le respondió ella.


Pero más sorprendido quedó cuando al pasar el purificador (creo que se llama así al paño que utiliza el sacerdote para limpiar los vasos sagrados) dentro del copón, al final de la Misa, se le llenó de sangre.


Dos sacerdotes de Valladolid, de los que acudían a Ladeira, hablaron con este sacerdote, que les confirmó este hecho, mejor dicho, los dos hechos : desaparición de las Sagradas Formas del copón, sin que ninguna persona humana interviniera, y el purificador empapado en “sangre”.


Las Sagradas Formas se trasvasaron del copón del convento al copón que había en el sagrario de Ladeira.


Las Sagradas Formas solían aparecer en la capilla, pero una vez aparecieron en el camino del Calvario, en un pequeño hueco. Al recogerlas los sacerdotes comprobaron que no estaban sucias ni tenían absolutamente nada de polvo. Estaban limpias y blancas.

Ese lugar quedó perfumando durante años y los peregrinos cogíamos tierra para llevarla a nuestras casas y esa tierra permaneció perfumada durante años y años.


En alguna ocasión, estando Maria Concepción en éxtasis, le aparecieron Sagradas Formas y dio de comulgar a algunas personas.


Hay que tener en cuenta que tanto a las personas de la Comunidad de Ladeira, como a muchos peregrinos, les negaban la Comunión por ir a Ladeira.


Recuerdo un día en el que varias personas volvíamos tristes de la Misa de Torres Novas, porque nos habían negado la Comunión. Al entrar en el local de Ladeira, encontramos a Maria Concepción, que estaba en el pequeño jardín arreglando las flores. Le contamos lo que nos había pasado. Maria Concepción elevó los ojos al Cielo, se arrodillo y entró en éxtasis. Le aparecieron varias Sagradas Formas y nos dio la Comunión, que recibimos emocionados de rodillas. Eran tantas Sagradas formas como personas estábamos allí.

Algo muy similar pude presenciar en varias ocasiones más.


El Señor llamaba a Ladeira : “Misterio de Mis Sagrarios”. Y, por supuesto, La Eucaristía era el centro de Ladeira.


Las contadas ocasiones en que dio de comulgar a peregrinos y personas de la comunidad fueron siempre en éxtasis y con Sagradas Formas aparecidas milagrosamente en ese momento.


Es curioso que le acusaran de dar la comunión, cuando hoy los seglares reparten la Comunión en las iglesias como algo normal. ¡Y no están en éxtasis ni aparecen las Formas milagrosamente!

 

Respecto a los exorcismos fue algo que yo descubrí en Ladeira.

 

Por supuesto que sabía que existía la “posesión demoníaca”. Había leído mucho sobre este tema y tenía el ejemplo del Señor que tantas veces expulsó demonios, espíritus inmundos, de muchas personas. Pero nunca pensé en encontrarme con estos casos. Y en Ladeira los vi.


Lo que más me sorprendió fue el gran poder y dominio que tenía Maria Concepción sobre los espíritus malignos. Presencié numerosos casos, algunos muy claros.


Maria Concepción no leía ningún formulismo escrito. Utilizaba el crucifijo, agua en grandes cantidades. En alguna ocasión utilizó el misal y la estola, cuando se resistían mucho.

Era un autentica lucha. Presencié muchos casos. Los espíritus nunca querían abandonar el cuerpo de la persona poseída. Gritaban, gruñían, maldecían, se revolcaban en el suelo. El agua bendita les quemaba. Hablaban en lenguas extrañas. Entendían el latín, cuando algún sacerdote intervenía. No era un espectáculo agradable.


Vi casos muy sorprendentes. Uno me recordó al endemoniado de Gerasa. Fue frente a la casa de Maria Concepción. Fue una larga lucha, aplicando el crucifijo a la boca del poseso para que lo besara. El poseso lo rechazaba, le escupía. Maria Concepción ordenaba a los espíritus, en el nombre de Jesús, que abandonaran aquel cuerpo que estaban atormentando. Y cuando consiguió expulsarlos, se produjo un tremendo revuelo en el gallinero. Las gallinas saltaban alocadamente, cacareaban y se oyó un gran estruendo en el gallinero. Esto duró unos minutos. Luego la situación se normalizó.


El poseso no recordaba nada de lo que le había ocurrido. Sólo recordaba que le querían estrangular desde dentro de su cuerpo.


No eran personas sugestionadas, taradas, o epilépticas.


En una ocasión le llevaron a Maria Concepción una joven que parecía posesa por los continuos ataques y transformaciones que padecía. Vimos entrar a dos chicas jóvenes. No sabíamos quién era la que sufría ataques del demonio. Al verlas, Maria Concepción, se dirigió sin dudarlo a una de ellas. Era muy guapa. En cuanto le puso su mano sobre la cabeza, la joven cayó al suelo, desplomada. Allí se retorció en el suelo y su rostro se deformó de tal forma, que no parecía la misma persona. La sentaron en una silla y la sujetaron entre dos personas. Maria Concepción le echó encima el contenido de una jarra con agua bendita. Oró sobre ella y quedó libre.


Maria Concepción le dijo que eso le había pasado por acudir a sesiones de espiritismo y que si volvía quedaría poseída nuevamente. Esta joven, cambio de vida y no volvió a tener más ataques ni posesiones demoniacas.


He querido exponer este caso por el asombroso cambio facial que experimentó esta joven, realmente atractiva y que luego daba miedo : rostro deformado, boca torcida, ojos desorbitados…


En otra ocasión, le llevaron a Maria Concepción una persona posesa. Estábamos en la oración. Maria Concepción se quedó en el centro “Luchando” con los espíritus inmundos que atormentaban a aquella mujer. Cuando consiguió liberarla y la persona se levantaba como si despertara de un sueño, inmediatamente otra persona de los que allí estaban cayó fulminada al suelo con los mismo “síntomas”.


Nuevamente la misma lucha : Invocaciones a Jesús, a San Miguel a la Reina de los Ángeles. Todos alrededor repetíamos el credo una y otra vez. Cuando consiguió liberar a esta persona, que nunca había vivido nada de esto, los espíritus inmundos se metieron en otra, que cayó al suelo, repitiéndose las mismas escenas. Otra vez la misma lucha : una persona, normal hasta ese momento, que se revolcaba en el suelo, gritaba, blasfemaba, con el rostro deformado…Esta vez, Maria Concepción, en el nombre y con el Poder de Jesús, ordenó a los espíritus malignos que se marcharan sin hacer daño a nadie más…

Yo jamás había visto ni leído nada parecido : Espíritus inmundos saliendo de un cuerpo y entrando inmediatamente en otro para dominarlo y poseerlo.


Para muchos sacerdotes esta fue la prueba definitiva de que El Señor estaba con Maria Concepción.

 

 

José Luis López de San Román Tamayo

 

E-mail: sanromanta@gmail.com

 

 

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