Vuelvo de nuevo al juicio, una vez conocidas las acusaciones contra Maria Concepción.


Transcribiré textualmente lo que publiqué en el boletín que editaba sobre Ladeira y que tenía muy buena difusión, en España y otros países.


Primera sesión.


El día 15 de mayo, a las 10.30 de la mañana, en la localidad de Torres Novas, empezó la primera sesión del juicio contra Maria Concepción.


La sala estaba abarrotada de gente, que se apretujaba contra los bancos como podía. Calculamos unas doscientas personas, la inmensa mayoría, seguidores de Ladeira. Asistieron 6 sacerdotes, 3 de ellos en calidad de testigos (no admitieron más que 3).


El juez, Olimpio da Fonseca, joven y arrogante, leyó las acusaciones contra Maria Concepción : “Dar bendiciones, administrar el sacramento de la comunión, hacer exorcismos, dar la unción de los enfermos…”


Y empezó el interrogatorio a Maria concepción, que respondió con calma y serenidad. Explicó que las bendiciones las dabas en éxtasis, cuando su cuerpo era movido por una “Fuerza Celestial”, que actuaba a través de ella. Ella no era consciente, en absoluto, de lo que hacía o decía en esos momentos. En ese mismo estado extático, en algunas ocasiones, había dado la Comunión con Sagradas formas, que aparecían milagrosamente.


También explicó que los exorcismos los hacía movida y dirigida por esa “Presencia Celestial”, que es la que conseguía que las personas quedaran liberadas y sanadas.


El juez escuchó con atención y su declaración fue recogida por escrito.


A partir de ese momento, Maria Concepción se sentó en el “banquillo”, ente el juez, como acusada.


A continuación intervinieron, una por una, Adriana, Laura y Lourdes, 3 personas que acudías asiduamente a Ladeira y que eran testigos presenciales de numerosos hechos extraordinarios. Las 3 atestiguaron que habían presenciado varias curaciones : un paralitico de Carregueira, otro de Peniche (de donde, a raíz de esa curación, empezaron a venir grandes grupos de peregrinos), una niña que nació con los ojos ensangrentados y que se curó en Ladeira, instantáneamente, el 13 de mayo de 1971.


Cada una de ellas declaró que jamás oyeron a Maria concepción atribuirse el poder de curar y que sólo pedía Fe y oraciones.

 

A continuación entró el señor Ferreira, como testigo de la acusación. Este señor había vendido las casas de Ladeira a Carmelinda, pocos meses después de que fueran destruidas las casitas en que vivían. Este señor declaró, simplemente, que no creía en Ladeira y que nunca vio milagros en Ladeira.


A las 12.10 entró en la sala el testigo más importante de la acusación : Fernando Ribeiro.

¿Cómo puedo describirlo? Le conocí muy bien, pues acudía frecuentemente a Ladeira como “espía” y hablaba mucho conmigo. Era fuerte físicamente, cargado de hombros. Había realizado actos de salvajismo contra Ladeira y fue condenado a pagar una multa por dicho actos. Sinceramente y desapasionadamente : era un indeseable. Es lo más suave y caritativo que puedo decir.


Recuerdo una vez que Maria concepción tuvo un éxtasis en el que estábamos pocas personas con ella. Fernando tenía un cardo en la mano. Se acercó a Maria Concepción y aplicó el cardo, apretando con fuerza su gruesa manaza a la pequeña mano de Maria Concepción. Le miramos asombrados. El esperaba un grito, un aspaviento, un gesto de dolor de Maria Concepción, que delatara que sus éxtasis no eran reales. Pero Maria Concepción ni se inmutó. Con tremenda facilidad, le quitó el cardo punzante de la mano y lo apretó fuertemente en su propia mano (de Maria Concepción) hasta casi pulverizarlo. Entonces, se lo devolvió, hecho pedacitos y le dijo : “Ve y llévaselo a la Policia Judiciaria”.


Pues bien, este era el testigo importante de la acusación. Todos estábamos expectantes.

Prestó juramento y empezó su declaración. Dijo que el no creía en Ladeira y que vio allí muchos fraudes. Claro está, no explicó ninguno, absolutamente ninguno.


Pero tuvo que contestar a las preguntas del abogado de Maria concepción, Vasco da Gama Fernandes, uno de los mejores abogados de Portugal y que luego sería el presidente de la Asamblea de la Republica de Portugal.


Declaró que el P. Manuel Alves, vicario de Torres Novas, le puso en contacto con el Arzobispo de Mitilene (Patriarcado de Lisboa), S. E. Antonio Xavier de Castro Monteiro. Su primera entrevista duró 5 horas. Posteriormente, le recibía con mucha frecuencia.


Declaró que el arzobispo de Mitilene le presionó, para que dijera que todo lo que sucedía en Ladeira “era brujería y espiritismo”, a lo cual él se negó. Esta importantísima afirmación, la repitió en 3 ocasiones distintas y se recogió por escrito en el acta de sus declaraciones.


También declaró que la multa de 7.000 escudos que le impusieron por los actos de salvajismo contra el pozo de Ladeira, fue pagada con dinero que salió del Patriarcado de Lisboa, donada por el arzobispo de Mitilene y entregada por medio del Padre Vitorino de Torres Novas.


Declaró, asimismo, que el vicario de Torres Novas y el arzobispo de Mitilene le pusieron en contacto con la Policía Judiciaria. La Policía Judiciaria le pagaba los desplazamientos a Lisboa y el material de fotografías y películas que sacaba en Ladeira.


Acabó diciendo que cuando vio a Maria Concepción dando la Comunión, ella estaba en éxtasis y que nunca la oyó decir que tuviera poder para curar a los enfermos. Ella rezaba sobre los enfermos.

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Estas declaraciones merecen un comentario. El testigo de la acusación, el plato fuerte de la acusación, puso en evidencia al Patriarcado de Lisboa.


¡Qué comportamiento tan bajo, vil y rastrero!


Le presionan, no para que diga la verdad, sino para que declare algo que hasta él mismo no se atreve a defender : ”que lo que ocurría en Ladeira era brujería y espiritismo”.


¡Bonita manera de representar a Jesús que es LA VERDAD!


Satanás es el Padre de la mentira.


Nunca he visto honestidad, ni limpieza en la actuación del Patriarcado. Lo digo con dolor, sin resentimiento, pero siendo fiel a la verdad.


¡Le pagan la multa por los actos de salvajismo contra Ladeira!


No quiero abundar en el tema.


Tampoco nos descubrió nada nuevo. Todo esto lo sabíamos de antemano, pero nunca pensamos que Fernando lo declararía ante el juez y que constaría en acta.


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Fernando Ribeiro declaró que el Patriarcado de Lisboa le presionó para que declarara que lo que sucedía en Ladeira era brujería y espiritismo. Le dieron 7000 escudos para pagar una multa con la que fue condenado por cometer actos de salvajismo en Ladeira.
Fernando Ribeiro declaró que el Patriarcado de Lisboa le presionó para que declarara que lo que sucedía en Ladeira era brujería y espiritismo. Le dieron 7000 escudos para pagar una multa con la que fue condenado por cometer actos de salvajismo en Ladeira.

 

Por la tarde testificó Vitorino. Declaró haber presenciado numerosos hechos extraordinarios:

Comuniones visibles, las llagas, la cruz en la frente, curaciones, expulsiones de demonios…Añadió que en los éxtasis Maria Concepción estaba “mais bonita”, que le había contestado a pensamientos suyos y que había sido testigo de cómo la pinchaban y la quemaban, sin que ella se inmutara lo más mínimo.

 

Le siguió Julio Vilhais, uno de los primeros acompañantes de Maria Concepción. Declaró, bajo juramento, haber recibido en bastantes ocasiones la Comunión dada por San Miguel, haciéndose visible la Sagrada Forma en su lengua.


Efectivamente, cuando Maria Concepción empezó a recibir la Comunión dada por San Miguel, a partir de principios de 1963, ante las dudas y ataque de muchas personas que decían que ella lo preparaba, pidió al Señor que otra persona pudiera también recibir la comunión y que se viera la Sagrada Forma en su lengua.


El Señor se lo concedió y Julio recibió en bastantes ocasiones la comunión, haciéndose también visible la Sagrada Forma en su lengua. No por ello los enemigos de Ladeira cambiaron de actitud ni dejaron de rechazar y atacar a Ladeira.


También prestaron declaración Antonio Lopes, Jose de Liteiros y Jose Maria. Todos en la misma línea de testificar los hechos extraordinarios que presenciaron y que ya hemos descrito anteriormente : estigmatizaciones, comuniones visibles, curaciones (en Ladeira hubo decenas y decenas de curaciones).


Y les llegó el turno a los 3 sacerdotes.


El primer sacerdote dio testimonio de algunos hechos de carácter extraordinario que él presenció en Ladeira : La Comunión visible, la formación de la cruz en la frente, llover copiosamente y Maria Concepción permanecer completamente seca, los perfumes…Defendió la autenticidad de los éxtasis de Maria Concepción tanto por la transformación del rostro, como por la rigidez corporal, respuesta a peticiones interiores, etc.


Afirmó que la Jerarquía ha de respetar y estudiar los hechos carismáticos, no reprimirlos. Aclaró la diferencia entre exorcismos hechos de modo litúrgico y solemne – reservado solo a los sacerdotes con permiso del obispo – y el exorcismo normal, de defensa contra el demonio, que cualquier fiel católico puede realizar. Existe un exorcismo impreso con una fórmula que pueden utilizar todos los fieles. Lo mismo ocurre con la unción de los enfermos : cualquier fiel puede orar sobre un enfermo, imponerle las manos, aplicarle aceite, etc.


El segundo sacerdote dio también testimonio de numerosos hechos extraordinarios que presenció en Ladeira : Comuniones visibles, sangraciones de Sagradas Formas… Declaró que no había encontrado nada en Ladeira que fuera contra los principios morales o teológicos. Escribió varias veces al Patriarcado de Lisboa dando cuenta de sus viajes a Ladeira, especialmente de los frutos espirituales que allí veía, pero nunca recibió la más mínima respuesta.


Aludió a la visita que realizó al Patriarcado de Lisboa con otros 8 sacerdotes, el 17 de agosto de 1972, donde pudo comprobar la falta de consistencia y pruebas que tenían las acusaciones contra Maria concepción.


Respecto a la expulsión de demonios, afirmó que había sido para él la prueba definitiva de Ladeira, pues Maria Concepción no utilizaba ritos litúrgicos, sino que seguía su propia inspiración, con oraciones espontaneas y ayudándose con la cruz y la estola, lo cual le está permitido a cualquier bautizado para defenderse del demonio.


El tercer sacerdote declaró haber realizado más de 10 viajes a Ladeira. También afirmó haber presenciado numerosos hechos extraordinarios, por ejemplo, aparición de Sagradas Formas en la capilla, sin estar presente Maria Concepción. Estas Sagradas Formas presentaban troqueles muy distintos y no habituales en Portugal. Pero se centró, especialmente, en las sangraciones de Sagradas Formas (algunas sangraron en sus manos), del Crucifijo, de una estampa.


Mostró fotografías al juez de algunas de las sangraciones y los resultados de los análisis realizados a una de las Formas (Dr. Jean Caux en Francia, cuyo testimonio aparece en estas páginas), a la sangre del Crucifijo y a la sangre de la estampa, que sangró ante él. Los resultado fueron siempre los mismos : sangre humana, grupo 0 Rh +.

Con el testimonio de los 3 sacerdotes acabó la primera sesión.

 

Segunda sesión

 

Se celebró el lunes 18 de junio.


Hora y media antes de empezar la sala estaba completamente abarrotada y muchas personas, sin poder entrar, se agolpaban en los pasillos. Asistieron 8 sacerdotes, 7 españoles y uno francés.


Ante la imposibilidad de ser oídos verbalmente como testigos de Maria Concepción en la sala del tribunal, muchos sacerdotes (más de veinte) de distintos países, habían enviado su testimonio personal al juez, defendiendo la sobrenaturalidad de Ladeira y la inocencia de Maria Concepción.


A las once de la mañana entró Maria Concepción y ocupó su banquillo. La vimos tranquila, serena, incluso alegre.


Poco más tarde entró el juez. Por la mañana pasaron 5 testigos, que defendieron abiertamente a Maria Concepción. Fueron testimonios firmes, claros, rotundos.


Recuerdo a Odete hablando de las impresionantes marchas extáticas de Maria Concepción bajo la lluvia, sobre el barro, de las largas noches de oración, de su autoridad ante las personas posesas que llevaban ante Maria Concepción…


El fiscal, como en la sesión anterior, escuchaba atentamente, pero no intervenía en los interrogatorios.


Por la tarde, tuvo lugar la intervención del abogado defensor de Maria Concepción, Exmo. Sr. Vasco da Gama Fernandes. Su alocución duró 70 minutos y podemos calificarla de magistral e inspirada.


No voy a transcribir íntegramente, los 70 minutos de su intervención, sino que simplemente, haré un extracto.


“…Después de mis primeros contactos con este proceso, vi que me encontraba ante una de las mayores persecuciones en materia religiosa, habidas en este país. Se había trabado una conjura miserable contra esta pobre mujer…


Los sacerdotes se convirtieron en denunciantes. Los eclesiásticos, en vez de estudiar el caso de Ladeira hicieron lo peor : perseguirlo. Y en esta época postconciliar se trabó una lamentable persecución, con un montaje escénico de tragicomedia : intentos de encerrar a Maria Concepción en un hospital psiquiátrico; posterior reclusión en la cárcel durante 3 días, de donde la saqué enviando un telegrama al Presidente Nacional Marcelo Caetano. Y por último, valiéndose del Concordato, la actuación de la Guardia Nacional Republicana con sables, mosquetones, pistolas, caballos, etc.


No puede dejarnos de repugnar esta persecución científica contra esta pobre campesina. Hasta el extremo de que el Padre Vitorino llevara a uno de los testigos ante el arzobispo de Mitilene, para presionarle a declarar algo que, por ser falso, este testigo no aceptó declarar. Y le entregaron a dicho testigo, Fernando Ribeiro, una suma de 7000 escudos, para que pagase la multa con que fue condenado por los actos de salvajismo realizados en Ladeira…


La iglesia debe empezar un estudio limpio, higiénico y noble sobre Ladeira. Y apoyarse en la Cruz y en el ejemplo de Cristo, no en los sables y mosquetones…


Hemos de reconocer que Maria Concepción se convirtió en un polo de atracción religiosa para centenares y millares de personas, como en otro tiempo lo fueron los pastores de Fatima. Si las personas de buena fe acuden a maria Concepción, no hay en ello perturbación del orden publico. Son relaciones puramente espirituales, puesto que no se piden suscripciones ni contribuciones materiales.


¿Y qué culpa tiene Maria Concepción de que acudan a ella personas enfermas pidiendo curación? Ella se limita a rezar y pedir Fe, sin suplantar jamás a los médicos, incluso aconsejándoles que acudan a ellos. Y así han surgidos curaciones…


Los sacerdotes demostraron con su testimonio que los hechos realizados por Maria Concepción no van contra el Derecho Canónico.


Ella tampoco ha infringido ninguna regla del Derecho positivo portugués, ni del Concordato. Nunca intentó hacerse pasar por un eclesiástico, por un sacerdote, por un obispo, por un cardenal…


Salvemos la libertad e independencia de la Justicia. La Justicia nunca debe doblegarse ante presiones políticas o religiosas, pues sería una grave ofensa a la integridad de nuestra nación…


He empleado mi toga, mi palabra y mi saber, para defender a esta humilde mujer. Es muy posible que este sea el ultimo juicio en el que deposito la ilusión y entrega que ahora pongo…”


Cuando concluyó eran las 4.25 de la tarde. Nos contuvimos para no romper en aplausos, pues aquel discurso lo merecía. Estábamos todos admirados y agradecidos por su intervención.

 

Vasco da Gama Fernandes :"...vi que me encontraba ante una de las mayores persecuciones en materia religiosa habidas en este pais..."
Vasco da Gama Fernandes :"...vi que me encontraba ante una de las mayores persecuciones en materia religiosa habidas en este pais..."

 

Ultima sesión : La sentencia

 

La tarde anterior a la última sesión varia personas pudimos estar con Maria Concepción. Estaba muy tranquila. Nos dijo : “Jesús me ha hecho saber que mañana seré condenada, pues El, siendo inocente, también fue condenado. Pero que no iré a la cárcel.”


Estaba plenamente convencida de que así iba a suceder.


Y así sucedió.


El lunes 9 de julio, por la tarde tuvo lugar la última sesión del juicio. Como en las sesiones anteriores la sala estaba completamente abarrotada. Muchas personas se quedaron fuera, sin poder entrar.


A las 3 de la tarde entró Maria Concepción acompañada por su marido Huberto. Poco después lo hizo el juez. Le leyó las acusaciones, antes expuestas y le impuso una pena de 30 días de cárcel, conmutables por 30 escudos cada día, más impuestos de justicia, más gastos…


Maria Concepción escuchaba de pié, con las manos a la espalda. Cuando el juez terminó su sentencia, Maria Concepción cayó fulminada al suelo. Retumbó la tarima y más cuando dio 3 fuertes golpes en el suelo gritando : ¡Ay,ay,ay…!


Todos nos quedamos estupefactos. El estruendo había sido enorme. Maria Concepción permanecía en el suelo, como clavada en la cruz. La multitud en la sala gritaba ¡Viva, Jesús, viva, Jesús!


Los sacerdotes presentes apaciguaron los ánimos, calmaron a la gente y pidieron silencio.

 

El juez, desde su mesa, miró despectivamente a Maria Concepción y con suficiencia dijo a dos de los funcionarios allí presentes : “¡levanten a esa mujer!”.

 

Obedientes, se dirigieron a Maria Concepción y ante nuestras atentas miradas, intentaron levantarla. ¡No consiguieron moverla! Lo intentaron entre 4 personas con el mismo resultado.


El juez, desconcertado, mandó desalojar la sala. Obedecimos y fuimos saliendo ordenadamente…


Minutos más tarde, vimos salir a Maria Concepción acompañada por Humberto y su abogado. Volvía a su cárcel de Ladeira, donde le esperaban expectantes los miembros de la Comunidad.

 

José Luis López de San Román Tamayo

 

E-mail: sanromanta@gmail.com

 

 

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